Túnez censura el semanario francés Le Canard Enchainé

Mohamed Mestiri-Rabat

La polémica foto que ilustra el artículo que provocó la censura del semanario satírico francés Le Canard Enchainé

Las autoridades tunecinas decidieron censurar la edición del 26 de septiembre del semanario satírico y de información política francés Le Canard Enchainé, porque incluía un fragmento de los frescos de la Capilla Sixtina del Vaticano pintados por Miguel Ángel, en el que se ve un culo masuclino. La foto publicada sirvió para ilustrar un artículo satírico titulado ‘Anus Dei’.  Esta obra de arte tiene cinco siglos de extistencia y ha sido publicada multitud de veces en libros y revistas. Los ejemplares de  Le Canard Enchainé fueron retirados de los kioskos el 1 de octubre por empleados de la empresa que distribuye la prensa en el país norteafricano, Sotupresse. La emisora tunecina  Radio Kalima, calificó la decisión de “censura preventiva, pero algunos   kioskeros consultados por el citado medio consideraron que la empresa distribuidora   retiró los ejemplares  “por prudencia”, anque no habían recibido ninguna orden administrativa. Las autoridades gubernamentales desmintieron que hubieran censurado Le Canard Enchainé, pero un portavoz del primer ministro, Sami ben Kraiem, afirmó lo contrario. Karim Aouachi, director de explotación de Sotupresse, explicó que la revista fue retirada de los kioskos por “razones únicamente técnicas y comerciales. Se trataba de retirar los ejemplares que no se habían vendido para dejar sitio a otras publicaciones; es algo que se hace a veces”. El hecho es que el siguiente número del semanario satírico fue distribuido con normalidad en Túnez.

Prácticas del pasado

Túnez, hace casi dos años, fue uno de los primeros países del mundo árabe donde estalló una revuelta popular contra el poder. Ese proceso acabó con el derrocamiento del dictador Zine el Abidine Ben Ali. Las elecciones dieron la victoria a los islamistas, y aunque el país ha evolucionado políticamente, las viejas prácticas autoritarias del régimen anterior no han desaparecido y los sectores más extremistas del islamismo político, sobre todo la corriente salafista, presiona al poder para que se aleje de Occidente y la democracia parlamentaria. En este sentido, la censura es una de las manifestaciones de estas viejas prácticas del pasado. Los extremistas político-religiosos se movilizan en la calle en contra de los sectores laicos del país y la publicación de libros y difusión de películas que consideras “inmorales” e “impíos”.