La corrupción salpica a Lula da Silva

Elvira García-Buenos Aires

Lula da Silva

La condena por corrupción de tres colaboradores del ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, coloca a este antiguo mandatario en una situación delicada. Lula da Silva es un antiguo obrero que lideró grandes huelgas en el pasado, y se le considera un hombre honesto a quien el poder no cambió negativamente. Pero sus detractores, tanto en la derecha como en la izquierda, le critican su falta de firmeza en la lucha contra la corrupción cuando ejerció el cargo de jefe del Estado. El ex ministro José Dirceu y dos líderes del Partido de los Trabajadores (PT), que dirigió Lula da Silva,  fueron declarados culpables de corrupción por la mayoría de los miembros de la corte suprema de Brasil, que juzga unos escándalos denunciados en 2005, durante el primer mandato presidencial del ex dirigente obrero. Una mayoría de magistrados también declararon culpable a José Genoino, actual asesor del Ministerio de Defensa y presidente del PT en la época de las denuncias, y al ex tesorero del PT Delubio Soares, quien asumió solo toda la responsabilidad. La justicia investigó durante varios años una trama de financiación iegal de campañas electorales, y consideró que Soares ocultó que el dinero público recaudado por el PT no fue utilizado legalmente y fue usado para sobornar al menos a una decena de  dirigentes y diputados de cuatro partidos políticos. Los jueces estimaron  que Genoino, en su calidad de presidente del PT, y el ex ministro Dirceu, en su papel de relevante activista  político del Gobierno de Lula, participaron “activamente” en las corruptelas”. La justicia brasileña puso de manifiesto que “se subestima a la inteligencia más mediana” cuando “se intenta hacer creer” que el tesorero del PT podía tener “autonomía” como para recaudar una suma cifrada en más de 150 millones de reales ( 75 millones de dólares de 2012) “sin que lo supieran el presidente del partido y el ministro más poderoso”.