Rajoy con Mohamed VI: Washington satisfecho, París preocupado

La Reuniónde Alto Nivel (RAN) entre Marruecos y España, celebrada días atrás en Rabat, ha dado un nuevo enfoque a las relaciones bilaterales. Entre Madrid y Rabat todo es importante. Pero hasta ahora el peso y trasfondo del diálogo entre ambos vecinos del Estrecho, estaba marcado por la política y la herencia histórica de conflictos, roces y desavenencias. La RAN ha puesto en primer plano la economía, cuyo reforzamiento es crucial para ambos países en este periodo de crisis.

Por Pedro Canales (*)

EFE. El presidente Mariano Rajoy y el rey Mohamed VI durante su último encuentro en Marraquech

Los acuerdos alcanzados entre los gobiernos de Mariano Rajoy y Abdelilah Benkiran, ocho acuerdos bilaterales firmados, y el anuncio de una nueva línea de créditos de financiación para las empresas españolas en Marruecos por valor de 400 millones de euros, colocan a España como primer socio económico de Marruecos, adelantando a Francia. Hasta enero de este año la antigua metrópoli francesa era el primer socio económico y comercial. España ha pasado a ser el primer socio económico y el segundo comercial detrás de Francia.

“No se trata solamente de que ambos países pueden complementarse en sus economías, tecnologías y grandes proyectos, sino también un plus otorgado por Marruecos a España”, apuntan fuentes diplomáticas. Actualmente Marruecos es el segundo mayor mercado de España fuera de la Unión Europea, sólo por detrás de Estados Unidos. Al país vecino exportan sus productos 20.000 empresas españolas, y están asentadas en él unas 700, muchas de ellas PYMES (Pequeñas y medianas empresas).

El jefe del Ejecutivo marroquí, el islamista Abdelilah Benkiran, anfitrión del Presidente Rajoy a quien esperó a pie de escala en el aeropuerto, ha definido a España como un “socio imprescindible” abogando por que la cooperación entre ambos países sea “ilimitada” en todos los ámbitos. Benkiran ha visitado España en varias ocasiones y mantiene relaciones de amistad con miembros destacados del Ejecutivo español.

En efecto, el Presidente del gobierno español ha sido el primer responsable de un Estado europeo aliado de Marruecos, a viajar al país magrebí desde la nueva Constitución promulgada en el Reino de Marruecos y las posteriores Elecciones legislativas que dieron la victoria al islamista Partido de la Justicia y Desarrollo que preside el actual gobierno de Rabat. El viaje de Martiano Rajoy a Marruecos y su entrevista con el rey Mohamed VI es visto en el país vecino como un espaldarazo concreto al proceso de cambios institucionales paulatino y controlado que vive Marruecos.

De igual manera, Rabat no acaba de entender “la nueva diplomacia francesa” puesta en marcha por el Presidente François Hollande desde su llegada al palacio del Eliseo. Tradicionalmente los responsables políticos franceses solían elegir Marruecos para sus primeros desplazamientos oficiales, tanto el jefe de gobierno, como el ministro de Exteriores; y los Presidentes electos mostraban claramente su preferencia por Marruecos en tanto que país aliado preferente.

No ha sido el caso desde la llegada a la jefatura del Estado galo del socialista Hollande, que todavía no ha fijado la fecha de su viaje a Marruecos. Es más, la preferencia francesa parece ser en estos momentos Argelia, país al que Hollande deberá viajar antes de fin de año. Incluso el ministro de Exteriores Laurent Fabius ha elegido también Argel para su primer desplazamiento a un país árabe. Para colmo, ha tenido que ser el propio rey Mohamed VI quien se desplazara a Paris “en visita privada” el 24 de mayo pasado para mantener un encuentro con François Hollande tras su elección a la presidencia de la república.

Consecuencia o no de este enfriamiento entre Rabat y Paris, lo cierto es que las relaciones entre los dos países en el plano económico se han visto frenadas, o no conocen el esplendor de antaño. La concesión del contrato para construir la mayor central solar de África al consorcio hispano-saudí de Acciona y Acwa por valor de 500 millones de euros, ha dejado a los competidores franceses en panales.

Francia ve con preocupación el que España le arrebate el puesto privilegiado que tenía en las relaciones económicas con Marruecos. El hecho no es anodino, ni casual, ya que responde a decisiones estructurales tomadas en la cúpula del Estado marroquí. España posee capacidad tecnológica y experiencia empresarial suficiente como para competir de igual a igual en terrenos importantes con Francia, como ha mostrado los contratos conseguidos en Arabia Saudita para unir La Meca y Medina con un tren de alta velocidad; lo mismo que en áreas de energías renovables, desaladoras o centrales eléctricas de ciclo combinado. Pero globalmente Francia está aún por delante de España en muchos e importantes segmentos de la tecnología y del progreso técnico y científico.

Las condiciones pues que han permitido a España adelantar a Francia y conseguir importantes contratos en los últimos tiempos, han sido esencialmente debidas a la voluntad manifiesta del rey Mohamed VI de optar por la carta española, tal como lo expresó el soberano marroquí en el ultimo Discurso del Trono, el 31 de Julio pasado, auspiciando la creación de un espacio de prosperidad compartido entre los dos países.

A diferencia de París, desde Washington se observa la consolidación de relaciones hispano-marroquíes con satisfacción. Para Estados Unidos se trata de dos aliados estratégicos, que no son opuestos sino complementarios. Por lo que un acercamiento entre ambas orillas del Estrecho conforta los planes de Washington, y puede permitir en un futuro cercano la solución de los contenciosos regionales.

La cuestión que queda pendiente, y que habrá sido tratada entre Mariano Rajoy y el rey Mohamed VI presumiblemente, es qué contrapartida espera Marruecos de su buena predisposición hacia España. ¿Una mejor comprensión por parte del gobierno de Madrid de los avances institucionales realizados por el Reino alauita? ¿Ser un intermediario de excepción entre Marruecos e Iberoamérica? ¿Adoptar una actitud mas comprometida por parte española en la solución definitiva del conflicto del Sahara Occidental? ¿Un tratamiento privilegiado de la inmigración marroquí en España? ¿Abrir la discusión sobre el expediente del contencioso territorial, incluidas aguas jurisdiccionales y Zona Económica Exclusiva de ámbito marino?

De cualquier manera está claro que los agoreros se equivocaron en sus previsiones cuando daban por seguro que Marruecos iba a tensar la cuerda y aprovecharse de la crisis económica y financiera que atraviesa España, para sacar ventaja propia. Las manifestaciones “espontáneas” de sectores de la sociedad civil marroquí en los últimos meses acerca de los islotes y ciudades españoles en el norte de Marruecos, mostraban que un sector del Majzén fiel amigo y socio de los intereses galos, presionaba al Palacio real y al gobierno de Benkiran para disuadirles en el acercamiento con España. Ha sido exactamente lo contrario, y eso es un buen signo de futuro.

(*). Pedro Canales es periodista y un gran conocedor de Marruecos y el Magreb. Este artículo fue publicado previamente en la web El Imparcial, el pasado 5 de octubre