España afianza su influencia política en el norte de África

Ahmed Chabi-Rabat

Los reyes de España y Marruecos, Juan Carlos I y Mohamed VI, contribuyen decisivamente a la presencia española en el norte de África

España, a pesar de la grave crisis económica que atraviesa, es hoy en día una potencia de tipo medio integrada en Europa y en todos los mecanismos clave del mundo occidental. Su proyección exterior se ha consolidado, y aunque la crisis y las tensiones políticas, sociales y territoriales internas empañan su imagen, España es uno de los grandes países inversores en el mundo. A España le ha costado integrarse en el grupo de los países más avanzados y tiene que competir con Estados más potentes y con más experiencia en el mundo de los negocios, la alta tecnología y la diplomacia exterior, como Estados Unidos, Japón,  Reino Unido, Alemania y Francia. Pero a pesar de muchas dificultades, avances y retrocesos, presiones directas o indirectas de los socios occidentales, España, que como señalan los economistas y expertos solventes, no es un país marginal de la Europa menos desarrollada, ha conseguido su espacio político, económico, cultural y geoestratégico. Todo parece indicar que si no se tuercen las cosas, una vez que el Estado español haya superado la crisis y las tensiones internas, volverá a brillar con luz propia. Pero mientras, no está dispuesto a ser un convidado de piedra en el club europeo más relevante, y por eso España compite con otros Estados en áreas como el norte de África, fundamentalmente con Francia, para consolidar el lugar que le corresponde. En este contexto, según apuntan los expertos, las maniobras militares ‘Seaborder’ en aguas del Mediterráneo occidental, que se realizan desde hace cuatro años, este año han permitido a España demostrar su firme voluntad de contribuidor a la unidad política del norte de África. Esta vez, las maniobras han tenido sabor español, porque Francia, que ha perdido terreno en el país clave para sus intereses en el Magreb, Marruecos, no ha participado en la operación. Las maniobras, que se llevaron a cabo recientemente, tenían por objetivo “promover la cooperación interestatal en la región del Mediterráneo occidental, y hacer respetar la ley internacional”. En la práctica, esto significa reforzar el control del tráfico marítimo, las operaciones coordinadas de salvamento y el mantenimiento de la seguridad en este espacio estratégico.

Cuatro países del Magreb

Participaron en estas maniobras navales cuatro de los cinco  países del Magreb, Marruecos, Argelia, Túnez y Libia. Mauritania, el país más pobre de la región, quedó al margen. Por parte europea, en ‘Seaborder’ 2012, además de España, estuvieron presentes Italia y Portugal como organizador. Las maniobras significaron un impulso a la coordinación multinacional en materia de operaciones marítimas. París pensó erróneamente que dejar la organización de las maniobras entre Madrid y Lisboa iba a suponer un fracaso. Pero no fue así, y las autoridades españolas calificaron las maniobras de “éxito”. El mensaje está muy claro: el Magreb no es propiedad de Francia ni de nadie, sino de los Estados soberanos que lo componen, y España está comprometida con el proceso de unificación política y económica de esta región del norte de África.