Cuba muestra su cara dictatorial al condenar a cuatro años de cárcel a Carromero

Carlos Zamorano-México, DF

Fidel Castro mantiene una dictadura en Cuba desde hace más de 50 años


El régimen de Fidel Castro mostró una vez más su faceta dictatorial al condenar a cuatro años de cárcel a Ángel Carromero Barrios,  un joven político español del Partido Popular (PP) que conducía el coche implicado en el accidente en el que murió el destacado disidente y militante democristiano Oswaldo Payá Sardiñas, el pasado mes de julio. Carromero, de 26 años, que es  vicesecretario de Nuevas Generaciones  (las juventudes del PP),  fue procesado por “homicidio” el pasado 5 de octubre, en un largo juicio en el que admitió que perdió el control del vehículo en un tramo de una carretera en reparación e impactó contra un árbol. El tribunal provincial que condenó al joven político español consideró que “luego de  analizar un amplio material probatorio y el cumplimiento de las garantías legales establecidas, atendiendo la gravedad de los hechos, en el que se produjo la lamentable muerte de dos personas como consecuencia de la conducta imprudente de Carromero Barrios, le impuso la sanción de cuatro años de privación de libertad”. La sentencia declaró a Carromero “responsable del delito de homicidio en ocasión de conducir vehículo por la vía pública”. El condenado  podrá  apelar ante el Tribunal Supremo. El accidente ocurrió el 22 de julio y fallecieron Osvaldo Payá, de 60 años y fundador del Movimiento Cristiano de Liberación, y el opositor cubano Harold Cepero, de 31 años. Al igual que el conductor, sobrevivió Jens Aron Modig, de 27 años y líder de la Liga Demócrata Cristiana de Suecia. Las autoridades cubanas permitieron a Modig regresar a su país días después del accidente tras reconocer que estaba en Cuba por motivos políticos y  pedir disculpas públicamente por entregar unos 4.000 euros a los disidentes y participar en actividades “ilícitas”. Durante el juicio, que duró 11 horas, la Policía detuvo a la bloguera disidente Yoani Sánchez poco antes de que llegara a la ciudad de Bayamo, en el oriente de Cuba, donde tenía que cubrir el acontecimiento  para el diario  El País. Sánchez y su esposo fueron liberados horas después y trasladados a su domicilio en La Habana.

Expulsión del condenado

La abogada de Carromero, Dorisbel Rojas, no consiguió que los jueces atendieran su solicitud de desestimar los cargos alegando el mal estado de la carretera donde se produjo el accidente. El Ministerio español de Asuntos Exteriores recibió la noticia de la condena con moderada satisfacción, y a la espera de  “estudiar en detalle” el contenido de la sentencia, señaló que el fallo supone una “reducción sensible” de la pena solicitada por el fiscal, quien reclamó siete años de prisión. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, acordó con su homólogo cubano, Bruno Rodríguez, con quien se reunió el 27 de septiembre en Nueva York, en volver a hablar cuando se conociera la sentencia. A partir de ahora se abre un “abanico de opciones” para resolver el caso —indulto, expulsión o cumplimiento de la pena en España— que las autoridades españolas evaluarán con las cubanas. Madrid espera y desea que el joven político del PP sea expulsado a España. De hecho, García-Margallo logró la expulsión del empresario y periodista español Sebastián Martínez-Ferraté, que fue condenado en agosto de 2011 a siete años de cárcel por “corrupción de menores” y repatriado a España el pasado mes de enero.

Descontento de la familia de Payá

Por su parte, los familiares de Osvaldo Payá, que siempre rechazaron la versión oficial de los hechos y sostuvieron que otro vehículo pudo haber inducido el accidente, aunque tanto Carromero como Modig lo negaron, no se mostraron satisfechos con la condena. La hija del fallecido disidente democristiano, Rosa María Payá Acevedo, manifestó tras conocer el veredicto: “Era lo esperado; después de un juicio injusto, una sentencia injusta”. La esposa de Payá, Ofelia Acevedo, reiteró que Carromero “no es culpable”. La viuda del promotor del denominado Proyecto Varela para una transición pacífica en Cuba rechazó de nuevo  la versión oficial sobre este caso y aseguró que en el juicio no salieron a relucir “muchas cosas respecto a las víctimas mortales, las víctimas no cuentan en el Código Penal cubano”. Además, lamentó que, casi tres meses después de su muerte, las autoridades cubanas no le hayan facilitado la autopsia del cadáver de su esposo ni la del disidente Harold Cepero. En nombre de la ilegal pero tolerada Comisión de los Derechos Humanos, su portavoz, Elizardo Sánchez, indicó que “el  asunto, técnicamente, no está cerrado”, y  “si hay juicio de apelación tal vez el Tribunal Supremo valore en mayor medida las circunstancias atenuantes, pero en cualquier caso seguramente los dos Gobiernos aplicarán el acuerdo vigente entre ellos para el cumplimiento de condena que permita su regreso a España”.

Amigo de los nazis

En otro orden de cosas, según la edición digital del diario alemán Die Welt, una serie de documentos de los servicios secretos de Alemania revelan que Fidel Castro contrató a dos antiguos miembros de las SS nazis para que entrenaran a militares cubanos. Estos planes se desarrollaron durante el mes de octubre de 1962, en plena crisis de los misiles, que estuvo a punto de provocar un conflicto nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética por el despliegue de estas armas soviéticas en territorio cubano. El 26 de octubre de 1962,  el BND (servicio secreto) aportó pruebas sobre la supuesta presencia en Cuba de al menos dos ex nazis  de los cuatro que habían respondido a la invitación del régimen de La Habana.“Evidentemente el Ejército revolucionario cubano no temía el contagio con personal vinculado con el nazismo, siempre y cuando sirviera a sus propios objetivos”, señaló  Bodo Hechelhammer, director de la sala de investigaciones históricas del BND. Siempre según los servicios secretos, Castro también contactó a dos traficantes de armas de la extrema derecha alemana, Otto Ernst Remer y Ernst Wilhelm Springer, para tratar de comprar unas 4.000 pistolas de fabricación belga.