El Gobierno marroquí se tambalea

Ahmed Chabi-Rabat

El primer ministro Benkirane tiene que hacer frente a las presiones del Istiqlal

El Gobierno marroquí del islamista Abdelilah Benkirane atraviesa un momento político delicado. No es fácil que cuatro sensibilidades políticas, la islamista del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), la nacionalista del Partido del Istiqlal (PI), la conservadora y berberista del Movimiento Popular (MP) y los poscomunistas del Partido del Progreso y del Socialismo (PPS), se pongan de acuerdo para gobernar sin que surjan conflictos. El PJD y el PI son las dos formaciones más importantes desde el punto de vista de la influencia política y electoral en el país magrebí. Benkirane gobierna pero los nacionalistas del Istqlal no quieren ser meros convidados de piedra en el actual Ejecutivo, y tampoco están dispuestos a renunciar a la crítica. Hamid Chabat, el flamante secretario general del histórico PI, defendió hace unos días ante el primer ministro la necesidad de una remodelación en el Gobierno. Según diversas informaciones periodísticas, Chabat hizo este planteamiento ante el líder del PJD y los secretarios generales del MP y del PPS, Mohand Laenser y Nabil Benabdallah. Benkirane intenta ganar tiempo, y es posible que dentro de una semana los cuatro líderes políticos se vuelvan a ver las caras para abordar la espinosa cuestión de la remodelación. En este tira y afloja entre islamistas y nacionalistas, Chabat, que es un antiguo líder sindical forjado en mil batallas, quiere ganarle la partida a Benkirane. El Istiqlal no está dispuesto a que el cambio sea meramente cosmético y busca un peso político mayor en el equipo gobernante. En este sentido, según el diario Aujourd´hui le Maroc, Chabat podría exigir a Benkirane un mayor número de carteras. Chabat tiene el apoyo incondicional de la Ejecutiva del PI para alcanzar su objetivo, y Benkirane tendrá que maniobrar inteligentemente, si quiere mantener la hegemonía política en el Gobierno.

Descontento sindical

Abdelilah Benkirane tiene que lidiar con otro frente conflictivo, el de los sindicatos de izquierda, la CDT y la FDT, que han formado un bloque contestatario contra el Gobierno. El pasado mes de mayo, los sindicalistas ya salieron masivamente a la calle para protestar por la política económica de Benkirane, porque, a su juicio, favorece los intereses de los poderosos, y denunciar la “ausencia de diálogo social”. Los dos sindicatos liderados por Nubir Amaui y Abderrahmane El Azzuzi exigen al Gobierno que demuestre una verdadera voluntad de diálogo y negociación, y consideran que Benkirane tiene que mojarse directamente. Las dos centrales de izquierda le mandaron una carta al primer ministro para iniciar este proceso, pero todavía no han recibido respuesta. La CDT y la FDT seguirán presionando al Gobierno hasta que se abara un proceso de diálogo y negociación, según anunciaron varios de sus dirigentes. Para alcanzar este objetivo, los dos sindicatos acordaron coordinar sus estrategias, porque “tenemos la misma cultura organizativa y las mismas aspiraciones”, declaró Larbi Habchi, miembro de la Ejecutiva  de la  FDT. “Estamos movilizados para la democratización del país  y la resolución de los problemas sociales”, señaló Habchi.