Escocia se dirige hacia la independencia

Ahmed Chabi, Clara García-Rabat

David Cameron y Alex Salmond han firmado un acuerdo para el referéndum de la independencia de Escocia

Escocia se dirige hacia la independencia del Reino Unido y los dirigentes nacionalistas de esta comunidad han puesto sus esperanzas para alcanzar este objetivo en la consulta que se celebrará en 2014. En este sentido, el primer ministro británico, David Cameron, y el líder nacionalista escocés, Alex Salmond, firmaron en Edimburgo un acuerdo político histórico por el que el Estado británico autoriza a Escocia a celebrar un referéndum de independencia. El Parlamento de Westminster delegará en la Cámara regional escocesa de Holyrod las competencias para organizar la consulta. Mientras el Gobierno británico intentará por todos los medios políticos y legales que la consulta no abra la puerta a la independencia de Escocia, el Partido Nacionalista Escocés (SNP) de Salmond utilizará esta plataforma para movilizar a los ciudadanos a favor de la secesión territorial, porque, según sus dirigentes, es “la decisión más importante del pueblo escocés en 300 años de historia”. Los nacionalistas escoceses ganaron  las elecciones por mayoría absoluta en un territorio históricamente favorable a los laboristas, y están convencidos de que el sí a la independencia será mayoritario. Los observadores políticos creen que el proceso soberanista de Escocia tendrá que negociarse con Londres, aunque se dé una victoria pro-independencia en el referéndum. El acuerdo entre ambos Gobiernos dura ya  varios meses y  Cameron impuso la limitación de la consulta a una única pregunta que tiene que ser “clara y decisiva”  sobre la permanencia o no de los escoceses en el Reino Unido: “¿Está usted de acuerdo en que Escocia sea un país independiente?”. Los sondeos, desde luego, no son favorables a la independencia. Según publicó el pasado lunes el diario escocés Herald,  el apoyo a la independencia bajó del 38% a comienzos de este año al 28%, y el deseo de permanencia en el Reino Unido subió del 44% al 53%. Para los expertos, el miedo al divorcio político y territorial en amplios sectores sociales es un elemento que juega en contra de la secesión.

Garantías jurídicas

Los dirigentes de Londres y Edimburgo acordaron dar la máxima  garantía jurídica a la consulta y quieren evitar un ‘choque de trenes’ entre Escocia y el Estado británico. Londres sabe que cuenta con el apoyo sin fisuras de las tres grandes corrientes políticas del Reino Unido: la conservadora, la laborista y la liberal, pero no ignora que los nacionalistas escoceses tienen una gran fuerza política, social y electoral. Por eso, de momento, los detractores de la independencia de Escocia no han caído en la trampa de defender un nacionalismo de origen inglés identitario y sectario, y defienden esta estrategia para no dar argumentos a Edimburgo. David Cameron intenta convencer a los ciudadanos de que Escocia “estará mejor” dentro del Reino Unido, lo mismo que en el caso de los norirlandeses y los galeses, y Alex Salmond dice todo lo contrario. Así las cosas, el primer ministro británico no descarta conceder un mayor nivel de autonomía a Escocia como forma de frenar el auge independentista. Escocia está unida a la Corona de Inglaterra  desde la llamada Acta de Unión de 1707.  Tras la llegada al poder de los laboristas en 1997, el Gobierno británico otorgó a Escocia, en 1998,  su autonomía con poderes para decidir muchos de sus asuntos, con excepción de algunos como la defensa y la política exterior. El proceso soberanista escocés es seguido de cerca por el Gobierno español, que tiene que hacer frente a  tensiones soberanistas en Cataluña. En este contexto, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, advirtió de que el referéndum escocés  “no es posible en el ordenamiento constitucional español”, porque  el artículo 2 de la Constitución  “habla de la unidad de la nación española”. Por lo contrario, los dirigentes catalanes pidieron al Gobierno de Mariano Rajoy que tome nota de lo que está pasando entre Londres y Edimburgo. Bélgica también está sacudida por el secesionismo  flamenco. Una anodina campaña electoral para las municipales belgas concluyó  el domingo pasado con la victoria en Amberes del independentista Bart de Wever, que lidera la formación ultraconservadora Nueva Alianza Flamenca (N-VA). Los independentistas flamencos tienen ahora la vista puesta en las elecciones legislativas de 2014. De Wever declaró: “Los flamencos han elegido el cambio. Negociemos la reforma confederal” de Bélgica.