Los ultras húngaros vuelven a la carga contra los gitanos

Piotr Kowalski, Varsovia

Los ultras húngaros del partido Jobbik manifiestan contra los gitanos en las calles de la ciudad de Miskolc

La ultraderecha húngara sigue fiel a su estrategia contra los gitanos, los judíos y los extranjeros. Hungría es un país donde gobierna un polémico primer ministro de derecha, Viktor Orban, que ha tomado una serie de medidas políticas de naturaleza autoritaria, según la oposición liberal y de izquierda y la Unión Europea (UE). En el terreno electoral, Orban compite con la extrema derecha de Gabor Vona, que lidera el partido Jobbik, tercera fuerza parlamentaria del país magiar. Jobbik defiende posturas abiertamente racistas y antisemitas, y la expulsión de los gitanos es uno de sus principales caballos de batalla. En esta siniestra empresa, Jobbik cuenta con la ayuda de diversos grupos ultras paramilitares, muchos de ellos procedentes de la ilegalizada Magyar Garda (Guardia Magiar), que llevan meses sembrando el terror en la comunidad gitano ante la pasividad del Estado. Jobbik, que siente debilidad por el régimen teocrático iraní, organizó esta semana una manifestación en la localidad de Miskolc, en el este de Hungría, contra los gitanos. Unas 3.000 personas culparon a la comunidad gitana de ser la responsable de la delincuencia y la suciedad en las calles de este municipio. Miskolc es la segunda ciudad húngara con más gitanos autóctonos. Gabor Vona declaró que “Jobbik ayudará a quienes construyen Hungría, sin importar su color. Pero iremos contra aquellos que destruyen y no les dejaremos existir”. Hungría vive una grave recesión económica, y el Gobierno de Orban tuvo que pedir ayuda financiera al Fondo Monetario Internacional (FMI) y la UE, y a cambio aplicó duras medidas de austeridad para reducir el déficit público que generaron descontento popular. Jobbik, que tiene 45 de los 386 escaños del Parlamento, recoge una parte importante de sus votos entre sectores obreros y populares golpeados por la crisis que no creen en los partidos tradicionales y piensan que los 700.000 gitanos  del país   son una de las causas de sus problemas.

Reacción

Los gitanos de Miskolc reaccionaron contra la extrema derecha y organizaron una contramanifestación que sacó a las calles de la localidad a unas 600 personas. Los manifestantes gritaron consignas como “¡Abajo Jobbik!”, “¡Estamos aquí en nuestra casa!” y “Queremos paz y una Hungría sin nazis”. “Es triste que el Gobierno autorice un acontecimiento racista”, declaró un manifestantes a los medios locales. Aladar Horvath, líder del Movimiento de los Derechos Ciudadanos por la República, dijo a la agencia AFP: “Es maravilloso que los gitanos se unan y de manera solidaria defiendan su dignidad y su honor frente al racismo”.