Nueva ley migratoria en Cuba: ¿Libertad de tránsito o recaudación express?

Por el Manisero (*)

El régimen de Castro mantiene a gran parte de la población cubana en el umbral de la miseria

El régimen de Fidel Castro libera las fuertes restricciones de salida del país a los ciudadanos cubanos, realizando una reforma de la ley migratoria, donde entre otros estrictos controles, estaban las famosas “carta blanca” y “la carta de invitación”, que en esta ocasión se eliminan. A través del control del  Ministerio del Interior la carta blanca era el permiso  que otorgaba el régimen dictatorial a los cubanos que viven  en la isla, para viajar al extranjero, además del habitual pasaporte y visado de entrada al país de destino, llevando de esta forma un estricto control de todos y cada uno de los movimientos de sus ciudadanos en la isla. La carta de invitación también era un costoso trámite que exigía el régimen para autorizar la salida del país a todo ciudadano y que consistía esencialmente en una  invitación ante notario de un familiar en el exterior para realizar una visita temporal; se expedía en la isla o en las sedes consulares o asociados del país de destino del invitado. Este mecanismo permitía al régimen controlar el destino del cubano en el exterior. Ahora, el régimen llevara este control y permiso de salida del país mediante la estampación o no de un sello de autorización de salida del país en el pasaporte, el cual supone que el solicitante cumple con los requisitos y formalidades establecidos por la Ley de Migración del año 1976.

En la nueva Ley se contempla restricciones a la salida del país a profesionales universitarios, atletas de alto rendimiento y otras personas por razones de interés público o seguridad nacional, previniendo de esta forma la fuga de talentos y personal especializado. Todo el mundo se pregunta el porqué de este cambio, de esta supuesta liberación después de más de 50 años de prohibiciones al libre tránsito de personas. Quizás la respuesta se pueda encontrar en el gran negocio que supone para el régimen castrista los cientos de millones de dólares que entran al país procedentes de los cubanos en el exilio  para ayudar a sus familias, a las que el régimen se encarga de mantener en el umbral de la miseria. El afianzamiento y  desarrollo masivo de este gran negocio se institucionaliza con esta ley, que abre las puertas a la salida y entrada del país a los cubanos lo que les permitirá viajar, residir y trabajar en el extranjero y gastar su dinero, es decir sus divisas, en la isla, fundamentalmente enviando grandes remesas de dinero a sus familiares que se quedan en Cuba para cubrir sus necesidades básicas y también en la obtención de propiedades como casas, coches que sólo se los pueden permitir los cubanos que no trabajan en la isla y cobran en divisas. El derecho de la libre circulación de personas, la dictadura castrista lo convierte así en un tráfico humano y de mano de obra del cual obtiene grandes beneficios económicos para mantener las arcas del estado, de sus dirigentes y más allegados. Quizás esta política recaudatoria nos esté indicando que la dictadura preparara su inminente fuga engrosando los multimillonarios capitales que tiene la familia Castro en el extranjero. (Continuará…)

(*) Es el apodo que utiliza un exiliado cubano en España