La Unión Europea salva la banca in extremis

Clara García-Rabat

El presidente Mariano Rajoy rodeado de líderes europeos durante la última cumbre de la UE en Bruselas

Los 27 países de la Unión Europea (UE) consiguieron llegar a un acuerdo in extremis para poner en marcha a partir de 2014  una supervisión bancaria en la zona euro, aunque en enero de 2013 Bruselas ya dispondrá de un marco legislativo adecuado. Alemania, que llevaba varias semanas enfrentándose a Francia sobre esta cuestión,  presionó para retrasar la puesta en marcha de este instrumento, pero finalmente los 27 jefes de Estado y de Gobierno alcanzaron un compromiso. “El objetivo es tener un marco legislativo de aquí al 1 de enero de 2013. El trabajo para el desarrollo de la iniciativa se llevará a cabo durante el año 2013”, informaron los portavoces de la cumbre de Bruselas. Los dirigentes europeos confirmaron que los 6.000 bancos de la zona euro serán sometidos a una supervisión única a partir del 1 de enero de 2014. Los primeros pasos serios para lograr este objetivo se dieron en la cumbre de la UE del pasado mes de junio,  y después tanto Francia como la Comisión Europea presionaron para que el mecanismo de control se aprobara antes de finales de este año. Pero Berlín expresó sus reticencias y se enfrascó en una dura negociación con París. La canciller Angela Merkel manifestó en la cumbre que para Alemania “la calidad [del acuerdo] es más importante que la rapidez”, porque el objetivo es “conseguir una supervisión bancaria digna de ese nombre”. Francia hizo todo lo posible por conseguir que la supervisión se aplicara a los 6000 bancos de la zona euro, lo que significa que las entidades bancarias alemanas también serán sometidas a control. El acuerdo alanzado, al menos en teoría, tiene que impedir que las crisis bancarias no se transformen en una crisis de la deuda. Es un acuerdo que interesa especialmente a un país como España, que tuvo que pedir ayuda financiera de hasta 100.000 millones de euros para salvar a varios de sus bancos, de los que probablemente sólo utilizará unos 40.000 millones. Pero España tendrá que conformarse con el hecho de que  el acuerdo alcanzado en Bruselas  no se aplicará inmediatamente.

La espera española

El Gobierno de Mariano Rajoy  computó como deuda 40.000 millones de euros del rescate bancario. Madrid pensó que, como se acordó en la cumbre europea de este verano, la unión bancaria se pondría en marcha en enero de 2013 y, además, tendría un efecto retroactivo en el sentido de que el Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (MEDE)  rescataría a los entidades bancarias con problemas directamente y sin pasar por los Estados. Desgraciadamente para España, los 27  no  se pusieron de  acuerdo para consensuar esta cláusula. En este sentido, Alemania ganó la batalla y seguirá imponiendo sus condiciones al resto de la UE. Mientras París se decanta por un control de los bancos con problemas, lo que es positivo para Madrid, Berlín está a favor de la cesión de soberanía económica a la UE y que los Estados  con dificultades de deuda renuncien al control de sus presupuestos y sean supervisados por una autoridad europea para  evitar desajustes. Alemania cuenta en esta empresa con el apoyo incondicional de Holanda, Suecia, Austria, Finlandia y Francia tiene a su lado a España e Italia. El cambio de tercio se fraguó en Helsinki el pasado 25 septiembre. En esa cumbre,  los ministros de Finanzas de Alemania, Holanda y Finlandia dejaron  muy claro que las condiciones para España iban a ser más duras de lo esperado por parte del Gobierno de Rajoy. En este contexto tan complejo, el presidente español aseguró que los líderes europeos no abordaron durante la cumbre el segundo rescate de España e insistió en que “de momento no hay nada”. “La verdad es que nadie ha hablado de esto, no iba en el orden del día. No me consta que nadie haya dicho ni una palabra sobre ese asunto, es que no forma parte del orden del día”, señaló Rajoy.