Siria, una situación cada vez más complicada

Por Mohamad Zaid Mastou (*)

Mohamad Zaid Mastou es periodista y opositor al régimen dictatorial de Damasco

Ya han pasado más de 19 meses desde que estalló la revolución en Siria, y la situación sobre el terreno se ha vuelto más complicada. Además de la situación política, también la “internacionalización” de los asuntos de Siria complica aún más la situación. El  futuro del conflicto en Siria se ha convertido en un tema desconocido. Se supo que la revolución siria se convirtió en un arma contra el régimen, tras el fracaso de las manifestaciones pacíficas durante varios meses. Las fuerzas del régimen sirio actuaron con brutalidad y mataron a su propia gente. Los rebeldes  comenzaron a armarse sin ayuda externa. Después de meses de lucha armada, muchos  expatriados sirios en el extranjero consiguieron el apoyo que la comunidad internacional se negó a dar.   Pero el mayor financiador de  armas de los rebeldes fue el botín que obtuvieron durante sus batallas con las fuerzas de Bachar al-Assad. Los continuos enfrentamientos entre las fuerzas de al-Assad y los rebeldes fueron cada vez más duros. Los rebeldes consiguieron armarse más y mejor  y derribaron aviones de guerra, más de 65.

Los rebeldes son ahora más poderosos y el régimen sirio está perdiendo diariamente nuevas áreas; en las últimas semanas, los rebeldes han logrado atacar un cuartel militar importante, y esto hizo que la revolución entrara en una nueva fase, la de las grandes batallas entre los rebeldes y las fuerzas del presidente al-Assad.

La fuerza de la Revolución avanza, aunque la represión de las fuerzas de al-Assad contra el pueblo sirio es cada vez más brutal. Si bien la represión de las manifestaciones comenzaron con armas y bombas, el arma principal de las fuerzas del presidente al-Assad son ahora los aviones de guerra. Durante la semana pasada, Human Rights Watch acusó a las fuerzas de al-Assad de usar bombas de racimo contra la población civil. Aunque la cifra de muertos en Siria asciende a más de 36.000 en 19 meses,  el conflicto a la luz de los hechos que comenté sigue siendo desconocido. Mientras el pueblo sirio intenta hacer  caer al régimen de al-Assad a cualquier precio,  el régimen de Damasco  insiste en permanecer en el poder hasta la muerte.

Revolución y guerra

Mientras tanto, la comunidad internacional demuestra estar interesada en la solución del conflicto en Siria, y constantemente  busca  una solución para preservar a la región del impacto de lo que está ocurriendo en mi país. Siria parece haber sido un campo de pruebas para las soluciones políticas propuestas por varios bandos, y la última solución fue nombrar a un enviado especial de la ONU,  que fue Kofi Annan. Tras el fracaso de la misión de Annan, Lakhdar Brahimi tomó las riendas de la estrategia, y  la semana pasada estuvo viajando por la región en busca de una solución. Brahimi propuso hace unos días un “alto el fuego” entre las fuerzas de al-Assad y los rebeldes durante el Aid. Esta propuesta deja claro que ahora hay un problema con la comunidad internacional, que quiere entender lo que está pasando en Siria. Aunque la propuesta de Brahimi parece lógica,  la comunidad internacional mira desde lejos lo que está sucediendo en Siria, y piensa que es una guerra entre las dos partes. Hay como una búsqueda de  soluciones políticas que tendrían que pasar por una negociación entre el Ejército Sirio Libre y el Gobierno de Damasco.

De hecho, lo que está sucediendo en Siria es una revolución y no una guerra, y hay una gran diferencia entre ambos conceptos. La comunidad internacional tiene que diferenciar entre las dos cosas para encontrar una solución; de lo contrario, los habitantes de Siria seguirán sufriendo y  morirán a diario, y la crisis se extenderá a los países vecinos. La guerra significa que hay una disputa entre dos partes que luchan con armas pesadas, y cualquier persona que muere, antes puede entender que es la consecuencia de ese conflicto. En Siria, la mayor parte de los muertos son civiles que han sido bombardeados por aviones de guerra de al-Assad. Cuando hay una guerra, podemos negociar con las partes para llegar a un alto el fuego, o a una solución política. En el caso de la revolución que hay en Siria, el primer partido es el Gobierno y el segundo es la gente. Habrá que ver si es posible negociar con las personas y llegar a una solución política con ellas. No hay que olvidar que esas personas tienen a muchos representantes políticos sirios que están dispuestos a negociar para acabar con el conflicto.

 (*). Es periodista y opositor al régimen dictatorial de Damasco. En la actualidad vive en Washington