Uruguay legaliza el aborto

Elvira García-Buenos Aires

El Senado de Uruguay aprueba por mayoría la legalización del aborto

Uruguay se convirtió, después de Cuba,  en el segundo país de América Latina en legalizar el aborto. El Senado de este pequeño país, que en otros tiempos fue una de las áreas más prósperas y cultas de la región, dio su visto bueno a una ley que legaliza la interrupción del embarazo  durante las primeras 12 semanas de gestación y bajo ciertas condiciones. En otros países latinoamericanos, el aborto sólo es legal en México DF, Guyana y Puerto Rico. La normativa  prevé no penalizar la interrupción del embarazo si la mujer que quiera hacerlo se entrevista con un equipo interdisciplinario que le informará sobre los riesgos, las alternativas, los programas de apoyo a la maternidad y los de adopción. Uruguay autorizará también el aborto cuando el embarazo implique un grave riesgo para la salud de la mujer, cuando haya malformaciones incompatibles con la vida extrauterina o cuando el embarazo sea producto de una violación, en ese caso dentro de las 14 semanas de gestación. Ahora bien, si la mujer no cumple con los trámites y se realiza un aborto, podrá ser penalizada, según los términos de una ley vigente desde 1938, que pena con tres a nueve meses de prisión a la mujer que permita la práctica y con seis a 24 meses a quien colabore.
La ley contó con el apoyo de los 17 senadores del gobernante Frente Amplio (FA), que representa a la izquierda radical uruguaya, y del legislador Jorge Saravia, que militó en las filas del izquierdismo y que actualmente está en el opositor Partido Nacional. “Es un día histórico para  Uruguay”, aseguró  la senadora del FA Constanza Moreira, quien advirtió que a partir de ahora  el Gobierno tendrá que hacer una campaña para que las mujeres conozcan este derecho. “Esta ley está alineada con los consensos sociales actuales en Uruguay”, manifestó  el senador del FA Luis Gallo, quien se mostró convencido de que “la sociedad no considera que la mujer delinque cuando aborta”.  El proyecto de ley  ya fue aprobado el 25 de septiembre por la Cámara de Diputados, por una ajustada mayoría de 50 votos a favor y 49 en contra. Las dos Cámaras uruguayas pusieron fin a un largo débate social y político de varias décadas que dividió a la opinión pública. El último debate relevante tuvo lugar en 2008, cuando el Parlamento legalizó el aborto, pero el presidente de izquierda, Tabarés Vázquez, alegando “principios éticos”, vetó la ley. Su sucesor izquierdista, el antiguo guerrillero José Mujica, anunció que no frenaría la legalización de la interrupción del aborto. Para conseguir una mayoría en las dos Cámaras, la izquierda radical en el poder negoció con el Partido Independiente (PI). Sólo el 0,04% de los 30.000 abortos que se realizan en Uruguay terminan en procesamientos.

Diferentes posturas

La ley fue rechazada por los sectores políticos y sociales que consideran que el aborto es un crimen. El senador del opositor Partido Colorado Alfredo Solari calificó de “mala” la ley, porque, a su juicio, “no da solución a un problema médico social que tiene este país”. Los colectivos sociales contrarios a la interrupción del embarazo se posicionaron en contra de la ley y en el bando opuesto, la Coordinarora por el Aborto Legal aseguró que la normativa no garantiza a la mujer decidir libremente. En nombre de la red feminista CLADEM-Uruguay, María José Scaniello, consideró que la ley es “un avance muy grande en el acceso de las mujeres a un aborto seguro”, mientas que la portavoz del movimiento Provida, Sofía Reyes, señaló que “con ley o sin ley el trabajo va a seguir siendo apoyar a la madre para que pueda tener ese bebé”. Por su parte, la organización Médicos del Mundo puso de manifiesto que la norma es “un antecedente positivo” para el reconocimiento de los derechos de las mujeres en la región. El debate que suscitó en el mundo político y las ONG también se trasladó a la sociedad, donde, de momento, las posturas a favor y en contra de la legalización del aborto son irreconciliables. En el campo de los opositores, la Iglesia católica fue especialmente beligerante. En este sentido, monseñor Heriberto Bodeant, en nombre  de la Conferencia Episcopal de Uruguay, opinió que la ley “es algo que va contra la vida”.

El no de Argentina

En la vecina Argentina el aborto sigue estando prohibido. Tanto es así que el jefe del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, anunció su decisión de vetar la Ley de Aborto no Punible, aprobada el  pasado 28 de septiembre. La normartiva, que fue sancionada con 30 votos positivos y 29 negativos,  especifica lo que contempla el Código Penal desde 1921: que interrumpir el embarazo no es punible en casos de peligro para la vida o la salud de la mujer y cuando el embarazo sea producto de una violación.  La ley también permite que las mayores de 14 años puedan pedir el aborto sin la autorización de una persona adulta. Por otra parte, la primera clínica privada donde se practican abortos legales abrió sus puertas en Belfast en un clima de polémica. La iniciativa en este territorio de Irlanda del norte donde el tradicionalismo  conservador de raíz cristiana tiene un gran arraigo, provocó un fuerte rechazo social.