Agresiones sexuales contra la libertad de expresión

Mohamed Mestiri-Túnez

Sonia Dridi, corresponsal en El Cairo de la cadena de televisión francesa FRANCE 24

Las agresiones sexuales contra mujeres periodistas en Egipto suman y siguen. Desde que estallaron las primeras protestas callejeras contra el régimen de Hosni Mubarak hasta hoy varias periodistas de diversos medios fueron agredidas sexualmente en plena calle por grupos de hombres violentos. Esas agresiones son, en primer lugar, un ataque directo  a la libertad de la mujer como ser humano. En segundo lugar, aunque esa no sea la voluntad de los agresores, es también  una forma de asustar a las mujeres periodistas y limitar drásticamente su actividad profesional y su libertad de expresión. En una sociedad tan profundamente machista y patriarcal como la egipcia, donde la represión sexual es una plaga social, las mujeres periodistas se han convertido en el punto de mira de los sectores más extremistas de la población y de las bandas de delincuentes, que se aprovechan del caos que provocan las manifestaciones y protestas para cometer sus fechorías. En  los medios de transportes, plazas y calles de El Cairo son frecuentes los casos de acoso sexual a mujeres. Generalmente, los hombres hacen gestos obscenos a las mujeres, las insultan, las persiguen o intentan  tocar algunas partes de sus cuerpos. La última víctima periodista de esta situación fue Sonia Dridi, corresponsal en El Cairo de la cadena de televisión francesa FRANCE 24. Esta joven periodista fue agredida sexualmente por un grupo de hombres cuando el pasado  viernes 19 de octubre, por la noche, cubría una manifestación en la emblemática  y céntrica Plaza Tahrir de la capital egipcia. Según contó la propia víctima,  tras acabar su intervención en directo en uno de los informativos de la televisión, se vio rodeada por un nutrido grupo de hombres jóvenes, que se libraron a toqueteos. La agresión duró varios minutos y la periodista presentó  una denuncia. La Policía nunca ha detenido a los culpables de semejantes delitos. Sonia Dridi explicó en su cuenta de Twitter  que “me agarraban por todas partes, cuando terminó todo vi que me habían desabrochado la camisa. Creo que evité lo peor gracias a que llevaba un cinturón muy sólido y a la ayuda de un amigo. Me causaron más miedo que daño”. La joven fue socorrida por el periodista y colega del mismo medio Ashraf Khalil, y ambos se refugiaron en un restaurante. . “Los camareros nos vieron llegar y nos ayudaron a entrar en el  local y bajaron rápidamente las persianas.  Fuera había una decena de hombres que golpeaban con furia las puertas del restaurante”, contó en directo  la periodista  a  los telespectadores de FRANCE 24. Unos 20  minutos más tarde, los dos periodistas  consiguieron abandonar el restaurante en un taxi, al que también intentaron atacar los asaltantes. La  dirección de  FRANCE 24 condenó “las repetidas agresiones contra las periodistas que deben poder hacer su trabajo libremente en todo el mundo”. Mujeres periodistas occidentales como la estadounidense Lara Logan, de CBS, y la francesa Caroline Sinz, de France 3, son algunas de esas víctimas del machismo incontrolado en Egipto. “Las mujeres egipcias esperan que el Gobierno tome en consideración este problema”, manifestó Sonia Dridi. El pasado mes de junio, un grupo de hombres atacó y agredió sexualmente a varias mujeres que se estaban manifestando contra el acoso sexual.

Niña egipcia

En otro orden de cosas, una maestra de un pueblo de la provincia de Luxor provocó un escándalo cuando se supo que había cortado el pelo a dos de sus alumnas de 12 años, porque no llevaban puesto el velo islámico. Varias asociaciones de derechos humanos denunciaron este hecho. El caso ocurrió en el pueblo de Qurna. El padre de una de las niñas, Berbesh Khairi el-Rawi, puso una denuncia contra la maestra y el gobernador de la provincia de Luxor calificó de “vergonzoso” el hecho y sancionó a la maestra. “Lo hice para conservar mi autoridad”, declaró la maestra al diario Al-Masri Al-Yom. Los colectivos que defienden los derechos humanos aseguran que desde que los islamistas de los Hermanos Musulmanes llegaron al poder se han acrecentado las presiones religiosas contra la sociedad, y los procesamientos de egipcios acusados de blasfemia se han multiplicado.