El régimen cubano realiza cambios en sus leyes migratorias

Por el Manisero (*) Segunda y última parte

Un grupo de balseros cubanos tratan de alcanzar las costas de Estados Unidos, cruzando en precarias embarcaciones el Estrecho de Florida

El régimen cubano elimina la tarjeta blanca y realiza parte de su prometida reforma migratoria. Aunque el gobierno no renuncia a seguir controlando a quien entra y sale de la isla, algunas de las medidas son un alivio, sobre todo desde el punto de vista económico. La política anunciada hace unos días en primera plana del diario oficial  cubano Granma, elimina el permiso de salida y la carta de invitación para los viajes al exterior de los cubanos residentes en la isla, aunque mantendrá restricciones para profesionales, atletas o ciudadanos que el gobierno determine pongan en riesgo la defensa o la seguridad nacional. Algunos especialistas políticos achacan esta apertura al alto grado de presión e insatisfacción que existe en el pueblo y que el gobierno conoce por la realización de estudios y encuestas. Dichos estudios revelan también un alto grado de descontento hacia el gobierno,  y demuestran que este descontento   no sólo lo protagoniza  la  disidencia dentro de la  isla. Es una dinámica que se ha generalizado en  la población.

Las nuevas medidas que entraran en vigor el próximo 14 de Enero, sólo requerirán la presentación del pasaporte actualizado y  el visado al país de destino, de que cumpla con las normativas establecidas en la  ley migratoria de 1976. Además, derogan una ley que permitía la confiscación de propiedades, a los que se ausentaban permanentemente del país. Pero no todo el que quiera podrá salir del país, lo que demuestra que el gobierno cubano no renuncia a  ejercer control sobre la vida de sus ciudadanos. Como ya he dicho, estará restringida la salida a atletas de alto rendimiento, médicos, profesionales especialistas y técnicos medios que sean esenciales para proyectos estratégicos del país. En el caso de los cubanos que residen en el extranjero, se les mantendrá su condición  migratoria aunque se les permitirá visitar a su país por un periodo de 90 días, solicitar su retorno y residencia permanente en la nación. Esta medida podría beneficiar a unos 100. 000 cubanos residentes en Estados Unidos, que no se les permite entrar a la isla como castigo por haber abandonado ilegalmente el país.

La actualización del pasaporte dependerá de que el ciudadano cumpla con los requisitos establecidos por la ley de emigración y no será valido hasta que no se estampe el sello de seguridad. Los disidentes del exilio en Miami califican estas nuevas medidas migratorias como “chiste cruel”, “burla del sistema”, “cambio cosmético” y “válvula de escape” del régimen ante la presión interna y el descontento generalizado. También de “farsa” por la cantidad de restricciones y objeciones interpretativas que hacen las autoridades respecto al personal calificado y a la famosa lista negra de los opositores. En La Habana, la bloguera independiente Yoani Sánchez,  que ostenta  un récord de 20 permisos de salida del país negados, dijo que el anuncio había sido muy bien recibido en las calles, ella presagió que esta reforma podría ser el fin del castrismo, ya que escaparían muchos cubanos y sobre todo jóvenes, que esperaban una medida así. No obstante, los  agujeros legales y restricciones implícitas en la nueva ley a los profesionales y algunas personas incómodas al sistema siguen presentes. Si algo queda claro sobre todo cuando se trata del régimen dictatorial de los Castro es que continúan con su política especializada en la ambivalencia, la mentira y la hipocresía , por lo que habrá que esperar a la puesta en vigor de estas nuevas medidas migratorias para poder analizar y definir con mas objetividad sus verdaderos contenidos.

(*) Es el apodo que utiliza un exiliado cubano en España