Jihadistas de Tinduf se unen a los terroristas del norte de Mali

Ahmed Chabi-Rabat

Un grupo de jihadistas en el norte de Mali se prepara para hacer frente a una intervención militar extranjera

El Consejo de Seguridad de la ONU, países como Estados Unidos y Francia y una parte de  la Comunidad Económica de los Estados de África del Oeste (CEDEAO) se muestran dispuestos a llevar a cabo una operación militar en el norte de Mali, que corresponde a la región del Azawad, donde los independentistas del MNLA luchan por separarse de Bamako. Mientras, según diversas informaciones periodísticas, jihadistas procedentes de Sudán y de los campamentos saharauis de Tinduf, en al Sáhara argelino, se han desplazado al Azawad para dar apoyo a los grupos terroristas locales que martirizan a la población  desde hace siete meses. Al parecer, los jihadistas se han trasladado al norte de Mali para ayudar a sus correligionarios de esa región a hacer frente a una intervención militar extranjera. Además de sudaneses y saharauis independentistas de Tinduf, entre los jihadistas se encuentran también tunecinos y egipcios. “En la región de Tombuctú (Noroeste) y de Gao (Noreste), centenares de jihadistas, esencialmente de nacionalidad sudanesa y de origen saharaui, están allí para hacer frente a un ataque de las fuerzas malienses y sus aliados”, confirmaron a la AFP fuentes militares.  Por su parte, fuentes del MNLA consultadas por Correo Diplomático aseguraron que “las autoridades de Mali y sus aliados africanos y europeos exageran el peligro de los grupos terroristas islamistas en el Azawad. Los terroristas están fundamentalmente en Tombuctú y Gao, y no en todo el territorio del Azawad”. Según estos círculos independentistas, “los enemigos de la libertad del Azawad manipulan a la opinión pública internacional para que ésta dé el visto bueno a una intervención militar en lo que Bamako llama el norte de Mali. Esta intervención tendría unas consecuencias políticas desastrosas. En todo caso, si los Estados africanos y europeos quieren intervenir en el Azawad para acabar con los grupos terroristas, lo adecuado es que lleven a cabo una negociación previa con el MNLA. No aceptaremos con los brazos cruzados una intervención militar”.

Confirmación

En Tombuctú, diversos testigos confirmaron la llegada de islamistas armados en los últimos días. “Están armados y dicen que han venido a ayudar a sus hermanos musulmanes”, explicó un habitante de Tombuctú a la AFP. Una ONG local también aseguró que  Tombuctú está controlado por los grupos armados Ansar Dime y Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), mientras que en Gao, los islamistas que han venido de fuera se unen a las fuerzas del Movimiento para la Unicidad y el Jihad en África del Oeste (MUJAO). Habib Uld Isuf, uno de los dirigentes del MUJAO en Gao, declaró: “¿Quieren la guerra? Pues vamos a hacer la guerra. Es por este motivo que han venido nuestros hermanos de varios países, de Tinduf en Argelia, de Senegal, de Costa de Marfil, de todas partes”. El pasado viernes, los aliados de Mali, es decir representantes de la ONU, la Unión Africana (UA), la CEDEAO y la Unión Europea (UE), así como Argelia y Mauritania, se reunieron en Bamako para mostrar su apoyo político y militar a las autoridades malienses. La CEDEAO podría poner a disposición de Bamako unos 3.000 militares, que tendrían el aval de la ONU y el apoyo logístico de países como Estados Unidos y Francia. El presidente interino de Mali, Dioncunda Traoré, defendió la “urgencia de una intervención militar. Asimismo, Francia consiguió el apoyo de Argelia y Marruecos para esta intervención militar.

Sospechas

La visión idílica que tienen muchos ciudadanos españoles de buena fe sobre el Frente Polisario podría deteriorarse notablemente si se demostrara que los dirigentes o sectores de este movimiento no son ajenos a las actividades de los grupos islamistas armados que actúan en las regiones desérticas del norte de África, en los secuestros de occidentales y las actividades delictivas de  las mafias que se dedican al tráfico de drogas, armas y seres humanos. La situación es tan grave en la región que el propio secretario de Estado de Seguridad de la RASD, Ibrahim Mohamed Mahmud, declaró: “El saharaui pensaba hasta hace poco que el enemigo era un militar marroquí o un tanque. Ahora es también el narcotraficante y el terrorista”. Este alto dirigente del Frente Polisario reconoció que la pobreza y el paro en los campamentos de Tinduf son un caldo de cultivo para el extremismo. Según diversos expertos, un sector de la población saharaui, sobre todo la juventud sin futuro ni ilusiones, es vulnerable a  los narcotraficantes y los terroristas. Resulta cuanto menos curiosa la existencia de dicho fenómeno en una zona militarizada y fuertemente controlada por efectivos armados del movimiento independentista  saharaui y del Ejército argelino. Según la revista Jeune Afrique, decenas de jóvenes saharauis que vivían en los campamentos de Tinduf se unieron este verano al MUJAO. El portavoz de este grupo terrorista es Abu Walid Sahraui, un antiguo miembro del Frente Polisario. Jeune Afrique informó de que el ingreso de muchos independentistas en las filas del terrorismo islamista ha provocado fuertes tensiones en la dirección del Frente Polisario, como lo demuestra la dimisión de Haj Ahmed Barikal-la, ministro de la Cooperación de la RASD -la entidad política presidida por Mohamed Abdelaziz-, quien denunció el desvío por parte de redes corruptas  de buena parte de la ayuda internacional –sobre todo española- que reciben los saharauis de los campamentos de Tinduf. La llegada de muchos saharauis de Tinduf al norte de Mali parece demostrar que el Frente Polisario no es del todo ajeno a las actividades del terrorismo islamista.