El huracán Sandy aterroriza a Nueva York

Dunia Benjadra-Rabat

El huracán Sandy, que se desplaza a una velocidad de 120 kilómetros por hora, aterroriza a la ciudad de Nueva York y otras zonas de la costa este de Estados Unidos.

Nueve Estados de la parte este de Estados Unidos -Nueva York, Maryland, Pensilvania, Virginia, Connecticut, Nueva Jersey, Massachussets, Delaware, Rhode Island, además del Distrito de Columbia- se han visto en la obligación de declarar el estado de emergencia ante la llegada del huracán Sandy, que se desplaza a una velocidad de 120 kilómetros por hora. Como en las mejores películas del género catastrófico del cine estadounidense, los ciudadanos de Nueva York y de muchas otras zonas afectadas están aterrorizados. Tienen razones suficientes para estarlo, porque el domingo pasado la costa de Carolina del Norte ya sufrió  las primeras consecuencias del temporal. El alcalde de Nueva York, el republicano Michael Bloomberg, decidió el cierre de escuelas y el gobernador del Estado, Andrew Cuomo, ordenó  la paralización del transporte público. Unas 370.000 personas que viven en las zonas bajas de la ciudad de los rascacielos fueron evacuadas. “Es por vuestra propia  seguridad” que el Ayuntamiento tomó esta decisión preventiva, dijo Bloomberg en su cuenta en Twitter. La bolsa de Nueva York también cerró sus puertas el lunes y 7.000 vuelos aéreos fueron anulados. Nueva York se convirtió en una ciudad fantasma. Los teatros de Broadway, los casinos de Nueva Jersey y museos tan emblemáticos  como el Guggenheim también echaron el cierre de forma preventiva. La población teme que el monstruoso huracán provoque un auténtico desastre. En las zonas residenciales de Nueva York con orden de evacuación, como Rockaways,  Long Island City en Queens, así como en Williamsburg y Greenpoint en Brooklyn y también  en la playa, junto a sectores de Manhattan a ambas orillas del río Hudson y del East River y de Staten Island, los servicios de emergencia y la Policía se emplearon a fondo para acelerar el traslado de ciudadanos. 15 millones de neoyorquinos se quedaron sin transporte público. La situación en la costa este de Estados Unidos es tan tensa que periódicos como The New York Times y The Wall Street Journal decidieron anular el peaje de sus webs en las informaciones relacionadas con el huracán.

“Tormenta perfecta”

Según los meteorólogos y otros científicos, el huracán Sandy impactará primero en Nueva York y Nueva Jersey y luego se desplazará hacia el interior en dirección a  Pensilvania.  Las autoridades federales intentaron calmar a la ciudadanía destacando que “no decimos que vaya a ser la peor tormenta que haya ocurrido en Estados Unidos pero sí que va a ser importante”. El fenómeno fue calificado por los expertos como la “tormenta perfecta”, o “super tormenta”,  que se compone de tres frentes borrascosos. Sandy es un fenómeno  provocado por una corriente de aire ártico que convertirá al huracán en una tormenta tropical, lo que podría provocar hasta 120 litros de lluvia por metro cuadrado en algunas zonas y  unos cinco centímetros de nieve en los Montes Apalaches, desde Virginia Occidental hasta Kentucky. En la capital de Estados Unidos, Washington, las autoridades locales también pusieron en marcha un plan de prevención  para proteger a sus habitantes y a los negocios e infraestructuras.  El Gobierno municipal  suspendió el servicio de metro y autobús  el lunes y distribuyó sacos de arena a los residentes  para proteger sus casas de la tormenta También cerraron sus puertas los colegios públicos  y las oficinas del Gobierno federal. El Ejército movilizó a más de  60.000 militares y la Guardia Nacional  está  preparada para ayudar a las autoridades locales. Además, el  Pentágono desplegó  24 buques de guerra para capear el temporal en la zona. En términos de pérdidas económicas, las autoridades barajaron una cifra de 1.000 millones de dólares  por los daños en toda la costa este y consideraron que unas  400.000 viviendas podrían verse afectadas. El Gobierno estadounidense estima que la tormenta afectará de un modo u otro a un tercio del territorio del país, y a entre 50 y 60 millones de personas. Entre el miércoles y el sábado de la semana pasada, Sandy mató a medio centenar de personas y causó enormes destrozos en Cuba y Haití.

Campaña electoral comprometida

El huracán Sandy también tiene consecuencias de  orden político, porque su llegada a la costa este de Estados Unidos obligó a los dos candidatos a la presidencia, Barack Obama y Mitt Romney,  a cancelar diversos actos de campaña. El temporal podría dificultar  el ejercicio del  derecho al voto por adelantado en al menos dos de los Estados afectados, Maryland y Carolina del Norte, que en los comicios de 2008 votaron masivamente por Obama. Las cúpulas de las maquinarias electorales demócrata y republicana temen que el huracán frene la capacidad de los candidatos de desplazarse en avión de un Estado a otro, forzándoles a reducir  los mítines en los próximos días de campaña. Los gobernadores declararon hace varios días el estado de emergencia en los Estados afectados por la tormenta. Sandy llegó a la costa este estadounidense a tan  sólo una semana de las elecciones presidenciales, que se celebrarán el 6 de noviembre. Durante su visita a la Agencia Federal de Respuesta a Emergencias para informarse sobre el huracán, Obama expresó su deseo de que el huracán no afecte a la campaña electoral y pidió a la población de las zonas en peligro que tome muy en serio los efectos devastadores del temporal. Por su parte, Mitt Romney canceló varios actos en Virginia, uno de los estados afectados, para concentrarse, como su rival, en el Medio Oeste. De momento, el huracán forzó  a suspender el domingo pasado el voto por adelantado en dos de los Estados afectados por  vientos huracanados e inundaciones, Carolina del Norte y Maryland. En este contexto, la media de sondeos de Real Clear Politics le dio al candidato republicano tan sólo 0,9 puntos de ventaja sobre Obama. La encuesta de Gallup le concedió a Romney una intención de voto del 50%, cuatro puntos por encima de Obama.  En los tres Estados decisivos en esta recta final -Ohio, Florida y Virginia-  ambos candidatos se hallan empatados también.