La ONU vuelve a mediar en el Sáhara

Paco Soto, Ahmed Chabi-Rabat

El enviado especial de la ONU en el conflicto saharaui, Christopher Ross, organiza una gira por diversos países europeos y de África del norte que están directamente relacionados con esta problemática.

La ONU vuelve a mediar en el conflicto del Sáhara occidental que opone desde hace más de 35 años a los independentistas del Frente Polisario, que tienen el apoyo de Argelia, con el Reino de Marruecos, que cuenta con el sostén de Francia y Estados Unidos. El mediador de la ONU en este conflicto, Christopher Ross, que no es bien visto por Rabat y Madrid, inició el pasado 27 de octubre una gira por diversos países europeos y de África del norte que están directamente relacionados con el conflicto saharaui. Durante este periplo, que acabará el 15 de noviembre, según explicó el portavoz de la ONU, Martin Nesirky, el enviado personal del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, procederá a “un intercambio de puntos de vista entre los interlocutores clave” con el objetivo puesto en alcanzar “una solución política aceptada mutuamente”. Según diversas fuentes políticas y diplomáticas consultadas por Correo Diplomático, en Europa,  los países decisivos para la resolución del conflicto son España, que es la antigua potencia colonial en el Sáhara occidental, y Francia; y en el norte de África, Marruecos y Argelia. En el marco del denominado club de “los amigos del Sáhara”, el diplomático estadounidense se reunirá con dirigentes políticos en París, Madrid, Londres, Moscú y Washington, y también se desplazará a Rabat, Argel, Nuakchott y a los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en el Sáhara argelino. En Marruecos, Ross se reunirá con las autoridades políticas y representantes de la sociedad civil que defienden la marroquinidad del Sáhara occidental. Ross interrumpirá la gira el 8 de noviembre, porque tendrá que presentar ante los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU un informe sobre las conversaciones llevadas a cabo entre Marruecos y el Frente Polisario en marzo de 2012 y en julio de 2011, en Manhasset (Estado de Nueva York, en Estados Unidos). El ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Saâd Dine El Otmani, en una entrevista con el diario socialista Itihad Ichtiraki, aseguró que “de momento ninguna visita de Ross ha sido programada. Marruecos ha dirigido un mensaje claro al mediador de la ONU. Y si se leva a cabo una nueva gira, el señor Ross tendrá la ocasión de reexaminar sus posiciones desequilibradas [sobre el conflicto saharaui] y de presentar informes imparciales sobre la cuestión”. El pasado mes de mayo, Rabat rechazó la mediación de Ross en el contencioso saharaui, porque consideró que el representante de la ONU no era imparcial en este asunto. “Sería bueno que avanzase en el dosier más rápido y se centrase en los temas centrales de ese dosier en vez de perderse en temas accesorios”, declaró en Rabat, el pasado mes de junio, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo. Rabat aceptó la vuelta de Ross a cambio de haber firmado antes un acuerdo político y económico estratégico con Washington. Una conversación telefónica entre el rey Mohamed VI y Ban Ki-moon desbloqueó la situación Según escribe el geopolítico marroquí Hamid Chriet en el diario Le Soir, “en mi opinión, el señor Ross estará muy debilitado, porque de alguna manera está en libertad vigilada y sin Marruecos, no podrá hacer nada”. El ministro delegado para Asuntos Exteriores marroquí, Yusef  Amrani, que depende directamente del rey, en una entrevista con el diario Le Soir,  confirmó la gira del enviado personal de Ban Ki-Moon. Amrani afirmó que “el Reino de Marruecos tiene de buena fe  un compromiso y está a dispuesto a negociar sobre la base de parámetros claramente definidos y muchas veces reafirmados por el Consejo de Seguridad [de la ONU] la iniciativa de autonomía [para el Sáhara occidental] que la comunidad internacional califica de seria,  realista y creíble”.

Derechos humanos

Antes de iniciar su gira, durante la 67 sesión de la Asamblea General de la ONU, Christopher Ross anunció que García-Maragallo le expresó el apoyo incondicional de Madrid a una solución pacífica y negociada al conflicto del Sáhara occidental, que tenga en cuenta el principio de autodeterminación del pueblo saharaui en el marco de las resoluciones de la ONU. Así las cosas,  el Frente Polisario, que cuenta con una red de apoyo político y material  considerable en España y tiene en el régimen cívico-militar argelino  a su principal valedor, acusa a Marruecos de bloquear la resolución del conflicto y de reprimir con dureza a los independentistas en los territorios del antiguo Sáhara español administrado por Rabat desde 1975. El último informe presentado por el relator especial sobre la tortura ante la ONU, el argentino Juan E. Méndez, es duro con Marruecos. El experto independiente, que llevó a cabo una gira en territorio marroquí entre el 15 y el 22 de septiembre, relevó importantes violaciones de los derechos humanos, y lamentó la “utilización excesiva de la fuerza” por parte de la Policía. Aún así, admitió que Marruecos ha dado pasos importantes en la erradicación de la tortura y otras prácticas inadmisibles en un Estado de derecho, pero, según recalcó, “el país está lejos de poder afirmar que ha eliminado la tortura”. El pasado 3 de septiembre, el Centro Robert Kennedy para la Justicia y los Derechos del Hombre denunció la existencia de violaciones de los derechos humanos en Marruecos, pero también reconoció que ha habido una evolución en esta materia.

Apoyo al yihadismo

El Frente Polisario también ha sido denunciado por Amnistía Internacional (AI) y otros organismos por sus repetidas violaciones de los derechos humanos en los campamentos de Tinduf, y se acumulan las noticias sobre la presunta vinculación de algunos sectores de este movimiento político independentista con los grupos yihadistas que actúan en el el Sahel. La dirección del Frente Polisario rechaza esta acusación y asegura que es una manipulación fabricada de toda pieza por los servicios secretos marroquíes para desprestigiar a los independentistas. Sin embargo, las investigaciones de expertos independientes del Reino de Marruecos apuntan en una dirección contraria. En este sentido, según Yonah Alexander, director del Centro Internacional para los Estudios contra el Terrorismo (ICTS) de Washington, el movimiento liderado por Mohamed Abdelaziz es una “fuerza de apoyo” a la guerra declarada por Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) y el Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África del Oeste (MUJAO). En la misma línea, en una entrevista con la agencia marroquí MAP, Peter Pham, director del Centro Michael Ansari para África, que pertenece al Think Tank estadounidense Atlantic Council, señala que “hay un contexto donde convergen separatistas militarmente entrenados y militantes extremistas de AQMI… La situación  en el norte de Mali ilustra perfectamente” esta afirmación. Hace unos días, los medios de comunicación informaron sobre el traslado de numerosos saharauis de los campamentos de Tinduf al norte de Mali, para combatir una hipotética intervención militar extranjera junto con los grupos terroristas islamistas. Las duras condiciones de vida en las que viven los refugiados en Tinduf y la frustración y desilusión que se han apoderado de los más jóvenes al ver que el conflicto saharaui no se resuelve son, a juicio de algunos observadores, un buen caldo de cultivo para los extremismos y la delincuencia. Tanto es así que el secretario de Estado de Seguridad de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Ibrahim Mohamed Mahmud, declaró: “El saharaui pensaba hasta hace poco que el enemigo era un militar marroquí o un tanque. Ahora es también el narcotraficante y el terrorista”. Este alto dirigente del Frente Polisario reconoció que la pobreza y el paro que golpean en los campamentos hacen que un sector de la población saharaui sea vulnerable a  los narcotraficantes y los terroristas. Sin embargo, algunos expertos niegan categóricamente la relación de sectores del Frente Polisario con los grupos yihadistas. Sobre lo que no hay duda es de que en el Frente Polisario existen importantes divergencias internas, y es por eso que algunos altos cargos de la RASD, como el ministro de Defensa, Lamine  Uld Buhali, han sido apartados. Asimismo, el grupo Achadid (La Vía del Mártir), una corriente del movimiento saharaui cuyos dirigentes residen en España, denuncia a la cúpula  capitaneada por Mohamed Abdelaziz y pide una democratización de la vida política y social en los campamentos de Tinduf.