“España y Marruecos han dado un salto cualitativo en sus relaciones bilaterales”

Paco Soto-Ahmed Chabi-Rabat

El analista político Mustafá Sehimi está convencido de que España y Marruecos han dado un paso estratégico en sus relaciones bilaterales

El comentarista político, cronista en el semanario marroquí Maroc Hebdo y abogado Mustafá Sehimi analiza para Correo Diplomático la nueva dinámica de las relaciones entre España y Marruecos, así como la apuesta de Francia por Argelia desde que François Hollande llegó a la presidencia de la república.

– Pregunta: ¿Cree usted que España y Marruecos han iniciado una nueva etapa en sus relaciones?

– Respuesta: “Me parece que sí. España y Marruecos, después de muchos años de conflictos y tensiones, se han dado cuenta que se necesitan mutuamente. Hay una toma de conciencia por parte española y marroquí de que los dos países se necesitan. España necesita de un aliado sólido en el sur, tanto desde el punto de visto económico como político y geoestratégico, y Marruecos es consciente de que necesita a su socio español para desarrollarse. Los dos países han dado un salto cualitativo en sus relaciones bilaterales”.

– P:  Pero siguen existiendo divergencias en cuestiones como el conflicto del Sáhara occidental o Ceuta y Melilla.

– R: “Sí, es cierto, pero hay que tener en cuenta que estas discrepancias, últimamente, se han enfocado de una manera tranquila y dialogada, sin tensiones innecesarias. Es lógico que sea así, porque las relaciones entre España y Marruecos han madurado. Creo que en el futuro las discrepancias se canalizarán de forma adecuada”.

– P: España es el primer socio comercial  de Marruecos y encabeza la lista de los países inversores en este país, pero carece de lobbies políticos, como ocurre en el caso de Estados Unidos y Francia. ¿Qué lectura le merece esta realidad?

– R: “Es verdad, España no tiene grupos de presión potentes en Marruecos, porque nunca se lo ha planteado seriamente. Pero en el futuro la situación podría cambiar. Estados Unidos sí que tiene grupos de presión, pero no es un gran inversor en Marruecos. En cualquier caso, España es un socio de primera magnitud para Maruecos y los dirigentes marroquíes lo saben”.

– P: ¿Puede beneficiar a España el hecho de que Francia, desde que François Hollande llegó al poder, ha apostado por convertir a Argelia en su socio estratégico en el Magreb, en lugar de Marruecos?

– R: “Esta apuesta estratégica por Argelia puede ser positiva para España si sus dirigentes políticos y económicos saben aprovecharlo. Ahora bien, Francia no quiere perder su hegemonía en Marruecos y hará todo lo posible por conservarla. Pienso que la diplomacia francesa se ha reorganizado en el Magreb acercándose a Argelia, que es un gran mercado económico donde muchas cosas están por hacer y un país más importante que Marruecos. François Hollande ha cambiado la política que llevaron a cabo Nicolas Sarkozy y Jacques Chirac en el Magreb, que benefició claramente a  Marruecos. Hollande visitará Argelia en diciembre y ya lo han hecho los ministros del Interior y de Asuntos Exteriores, Manuel Valls y Laurent Fabius.

– P: En su opinión, ¿por qué motivos París ha cambiado de estrategia?

– R: “En primer lugar, quiero señalar que François Hollande, sentimentalmente, se siente más cercano de Argelia que de Marruecos. Hollande hizo sus prácticas de la Escuela Nacional de la Administración (ENA) en la embajada de Francia en Argel, a finales de los años setenta. En su círculo de colaboradores figuran varios políticos franceses de origen argelino, y Marruecos se ha quedado sin interlocutores de peso con París. Argelia tiene un peso económico, político y geoestratégico en el Magreb mucho más importante que Marruecos. Francia quiere que Argelia sea un elemento decisivo en la lucha contra el terrorismo islamista en el norte de Mali y en amplias zonas del Sahel, y sabe que los dirigentes argelinos desempeñan un papel de intermediarios muy importante entre Europa y varios Estados africanos. La existencia de una importante comunidad de origen argelino en Francia, más de un millón de personas, tiene un peso importante en las decisiones políticas que tome Hollande. El presidente francés ha hecho esfuerzos a favor de reparar el daño causado por Francia a los argelinos durante la guerra de la independencia. El objetivo no es otro que limar asperezas, acercarse a Argelia y firmar con este país un acuerdo bilateral de naturaleza estratégica. Francia también tiene en cuenta las enormes riquezas en hidrocarburos que tiene Argelia. Sobre el conflicto del Sáhara, aunque Hollande seguirá más o menos la misma política que Sarkozy, me da la sensación de que los socialistas franceses no manifiestan demasiado entusiasmo a favor de las tesis de Marruecos. La amistad que une al rey de Marruecos, Mohamed VI, con Nicolas Sarkozy tampoco juega a favor de un mayor acercamiento entre París y Rabat. El hecho de que Rabat no haya designado todavía su nuevo embajador en París demuestra la nueva dinámica de las relaciones franco-marroquíes”.