Un fantasma recorre el mundo, el fantasma del comunista Castro

Por el Manisero

Fidel Castro aparece y desaparece sin dar explicaciones, como ocurre en todas las dictaduras

La declaración del  médico venezolano José Marqueina al periódico ABC sobre el grave estado de salud del octogenario dictador cubano, Fidel Castro,  hizo saltar todas las alarmas en los medios informativos internacionales. “Ha sufrido un embolismo masivo en la arteria cerebral derecha. No está en soporte artificial ni ventilación mecánica pero su salud es precaria y se encuentra moribundo”, dijo el médico, quien  manifestó que las autoridades cubanas se negaban a revelar públicamente su estado “agonizante”. El ocultismo y  manejo arbitrario de la información es una política común del régimen castrista desde sus inicios, al igual que todos los sistemas totalitarios que dominan los medios de comunicación social y convierten este control de la información en una de las armas mas potentes para su permanencia e impunidad. Esta burda manipulación de la información se ha puesto de manifiesto recientemente con la reaparición  repentina  del expresidente Fidel Castro en los medios, montando un show con  una entrega por capítulos y  con  todos los indicios de un guión cinematográfico y una puesta en escena cual drama de suspenso de folletín con  final feliz. Desde finales del mes de marzo  que se dejó ver reunido con el Papa Benedicto XVI en un encuentro privado en su visita oficial a la isla, desapareció públicamente el expresidente cubano. Este hecho hay que unirlo a la suspensión desde hace cuatro meses de las publicaciones de sus artículos  en el órgano oficial del partido, el periódico Granma, donde plasmó sus famosas reflexiones diarias que comenzó a escribir Castro en su convalecencia. Y para postres, las declaraciones de  Marqueina sobre el estado agonizante del dictador provocan que se desaten todo tipo de especulaciones sobre la precaria salud del mandatario cubano.

Surgida la expectativa en los medios informativos  internacionales, comienza el espectáculo. Castro reaparece en una fotografía, sonriente y con sombrero junto a su esposa, Dalia Soto, en el interior de un vehículo que el primer vicepresidente de Venezuela, Elias Jaua, se encargó de divulgar en los medios venezolanos  como prueba de vida del exmandatario.  La fotografía “casera” de mala calidad desató todo tipo de rumores de montaje fotográfico y algunos  medios y las redes sociales se encargaron de hacer análisis profundos de ésta, tratando de demostrar su falsedad. Posteriormente,  el fantasma del dictador redactó  una carta  felicitando  al  instituto médico cubano en su 50 aniversario, que fue divulgada  en la versión de Granma por Internet. Finalmente,  se publicó en la web oficialista Cubadebate un articulo ilustrado con fotografías realizadas por  Álex Castro, el hijo fotógrafo del líder cubano, donde se ve al expresidente al aire libre, de pie, rodeado de Moringa, apoyado en un bastón metálico, con sombrero de paja y vestido con camisa de cuadros y pantalón deportivo. En algunas de esas imágenes sostiene un ejemplar del diario Granma  correspondiente al pasado viernes 19 de octubre con toda la intencionalidad. En este artículo ilustrado, Fidel califica de “mentiras” e “insólitas estupideces” los rumores que han circulado en los últimos días sobre su estado de salud y dice que no recuerda siquiera lo que es un simple dolor de cabeza. Así, con toda la falsa modestia de una vedette retirada del Moulin Rouge, el presidente cubano explica que dejó de publicar sus Reflexiones, que comenzó a escribir durante su convalecencia, porque no es su papel “ocupar las páginas” de la prensa cubana “consagrada a otras tareas que requiere el país”.

Se dio  por finalizado así el gran montaje. Después de todos estos hechos solo cabe pensar cuál es el objetivo de todo este necrofílico suspenso manipulado por el régimen dictatorial;  podría pensarse que se lanza la noticia como un globo sonda para  medir su repercusión nacional e internacional. Es una forma de preparar a la ciudadanía cubana ante la desaparición de Castro y desprestigiar la información de los medios internacionales  que se hacen eco de las noticias de su muerte. Son muchas las historias  sin respuestas que arrastra el régimen comunista cubano por la falta de información y transparencia desde sus inicios. Quizás las más significativas sean  la misteriosa desaparición sin dejar rastro de Camilo Cienfuegos, comandante de la revolución que por su liderazgo le hacía sombra a Fidel, ocurrida en  un vuelo entre las ciudades de Camagüey y La Habana en octubre de 1959. También las verdaderas causas de la partida, en 1965, del comandante Ernesto Guevara a las guerrillas latinoamericanas  tras haber renunciado a sus  grandes poderes en la isla. Muchos especialistas políticos atribuyen esta decisión a las fuertes discrepancias políticas y personales del guerrillero con el dictador. También quiero recordar el fusilamiento del general del Ejército Arnaldo Ochoa en el año 1989. Se le acusó de estar vinculado al narcotráfico internacional desde las altas esferas del Gobierno. Lo único cierto de todo esto es  que pronto morirá Fidel y también es cierto que millones de cubanos desean esta muerte, deseo que quizás ante tanta mentira, impotencia, dolor y sufrimiento se haya convertido en un ruego subconsciente. Muchos cubanos deben estar pensando que “muerto el perro se acabó la rabia”.