Un terrorista de los atentados de Casablanca es detenido en Alemania

Ahmed Chabi-Rabat

El restaurante de la Casa de España de Casablanca quedó completamente destruido por el atentado que llevaron a cabo unos terroristas islamistas el 16 de mayo de 2003

La Policía alemana informó de que un ciudadano francés de origen marroquí de 37 años, Fuad Charuali, buscado internacionalmente por su presunta implicación en los sangrientos atentados de Casablanca de 2003, fue detenido en el aeropuerto de Munich. El presunto terrorista, que iba acompañado de su familia, venía de París  y se dirigía a Dubai. Lo más probable es que Fuad Charuali quede detenido en Alemania hasta su extradición a Francia. La Policía francesa comunicó que el presunto terrorista ya fue condenado en Francia a ocho años de cárcel, el 11 de julio de 2007, por su apoyo a los yihadistas que organizaron los atentados de Casablanca. La justicia lo acusó de haber alojado en Francia a dirigentes del Grupo Islamista Combatiente Marroquí (GICM), conectado con la red Al Qaeda y organizador de dichos atentados. Las autoridades francesas informaron de que Charuali, antes de su salida para Dubai, no fue detenido en París, porque es  francés y  no suele haber controles policiales entre la capital gala y Munich, ya que Francia y Alemania comparten el espacio Schengen, que permite la libre circulación a los ciudadanos de muchos países europeos.

Ataques suicidas

Los atentados de Casablanca tuvieron lugar el 16 de mayo de 2003 y causaron la muerte de 45 personas, de las cuales 14 eran terroristas suicidas. Cuatro muertos eran españoles, tres franceses, uno italiano y el resto marroquíes. Los atentados fueron una serie de ataques suicidas con explosivos  llevados a cabo en la capital económica de Marruecos.  Fueron los peores atentados terroristas en la historia del país hasta esa fecha. Los autores de la matanza eran islamistas radicales y procedían de los barrios de chabolas de Sidi Mumen, un suburbio pobre de Casablanca. Eran miembros del grupo yihadista, La Vía Recta, que tenía  conexiones con el GICM. La mayoría de los terroristas tenían  entre 20 y 23 años de edad.  El atentado más sangriento  y el primero que se llevó a cabo fue en el restaurante de la Casa de España, donde varios terroristas se inmolaron en el interior, matando a 23 personas. El segundo tuvo lugar en el Hotel Farah, y los autores de la matanza mataron a un guardia y un portero. Poco después, otro terrorista mató a tres transeúntes cuando intentaba llegar al antiguo cementerio judío para hacer estallar una bomba, pero al serle imposible se inmoló antes de alcanzar el objetivo. Otros dos terroristas hicieron explotar una bomba en una comunidad judía, sin causar daños personales al encontrarse el edificio vacío. Un tercer atacante hizo estallar un explosivo en un restaurante judío sin causar víctimas y, por último, un terrorista se inmoló en la entrada del restaurante Le Positano, situado frente al consulado belga. En este ataque  dos policías perdieron la vida. Dos terroristas fueron arrestados antes de poder llevar a cabo sus atentados. La matanza de Casablanca, en la que también resultaron heridos un centenar de personas, conmocionó a la población marroquí. El Estado reaccionó inmediatamente y llevó a cabo una vasta operación policial en los medios islamistas radicales. Unas 3.000 personas fueran detenidas y muchas denunciaron haber sido torturadas por la Policía. Unos 1.000 detenidos fueron inculpados de delitos relacionados con el terrorismo y muchos de ellos acabaron en prisión, y 17 fueron condenados a muerte. El cabecilla de  los atentados, Abdalhak Mul Sebbat, fue detenido el 26 de mayo de 2003 y murió al día siguiente cuando iba a ser trasladado a un hospital desde las dependencias policiales. En abril de 2008, se fugaron de la prisión de Kenitra nueve de los terroristas condenados,  uno a  pena de muerte, cuatro a cadena perpetua y el resto a diferentes años de prisión.