El conflicto del Sáhara divide a Marruecos

Paco Soto-Rabat

El enviado especial de la ONU para el Sáhara occidental, Christofer Ross, conversa con el ministro delegado para Asuntos Exteriores de Marruecos, Yusef Amrani, durante su estancia en Rabat

La gira que lleva a cabo Christofer Ross, el enviado especial del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para el Sáhara occidental, por diversos países, divide a Marruecos. Hace cinco meses, Rabat manifestó su oposición a Ross, porque consideraba que no mantenía una posición de neutralidad ante el conflicto del Sáhara, y ahora resulta que tras haberse reunido en Rabat con el rey Mohamed VI, los dirigentes de los principales partidos políticos y miembros del asociacionismo civil, el emisario de la ONU mantuvo contactos con representantes del independentismo saharaui en El Aaiún. Ross, que estuvo acompañado por los representantes de la Misión de Naciones Unidas en el Sáhara occidental (MINURSO), se reunió con el abogado Mohamed Lahbib Rguibi, hermano del líder del Frente Polisario y presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Mohamed Abdelaziz; y los activistas independentistas Ali Salem Tamek, Aminatu Haidar, Mohamed Mutauakil y Larbi Messaud. Ambas partes hablaron de las violaciones de los derechos humanos en el Sáhara occidental y evocaron el caso de los 526 saharauis desaparecidos desde 1976. Oficialmente, en su cuarta gira por la región,  Ross, que tiene que viajar por otros países del norte de África y Europa, mantuvo estas reuniones para acercar posiciones entre las partes enfrentadas, tras haber hecho un balance de los últimos cinco años de negociaciones directas entre los bandos enemigos. El rey Mohamed VI expresó al diplomático estadounidense la voluntad de Marruecos por acabar con “el conflicto artificial” del Sáhara en “en el marco de la propuesta marroquí” de ofrecer “una amplia autonomía” bajo la soberanía de Rabat al territorio que fue una colonia de España hasta 1975. El Frente Polisario, cuyos dirigentes tienen conexión directa y apoyo incondicional del régimen argelino, exige, en cambio, un referéndum de autodeterminación en el que los saharauis puedan pronunciarse por la independencia u otras fórmulas políticas de organización territorial.  Ross finalizará su gira de casi tres semanas en el Sáhara argelino,  en los campamentos de Tinduf, donde viven en condiciones difíciles miles de refugiados de la antigua colonia española, pero también saharauis de otros territorios ajenos al conflicto. Marruecos asegura que estos refugiados son rehenes de la cúpula del Frente Polisario, que los utiliza para presionar a Rabat y la comunidad internacional.

Debilidad marroquí

En Marruecos, el periplo de Ross por diversos países implicados en el conflicto saharaui ha sido interpretado por algunos círculos políticos y académicos como un signo de debilidad de las autoridades del país norteafricano. Para el politólogo Yusef Belal, el regreso de Ross demuestra que “Marruecos está en una posición de debilidad y esta situación es más bien favorable al campo adverso”. El politólogo marroquí considera que “por parte de Marruecos, en todo caso, el problema reside en el fracaso de su estrategia” para resolver el problema del Sáhara occidental, que envenena de hace casi 40 años las relaciones entre Rabat y Argel, impide la construcción política y económica del Magreb y hace sufrir a miles de personas. Belal cree que “la solución al conflicto reside en la capacidad del Estado marroquí para responder a las reivindicaciones de los saharauis” y en “concentrar sus esfuerzos en las poblaciones y no tanto en los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU”. Fuentes saharauis opuestas al independentismo consultadas por Correo Diplomático piensan que “Ross no aportará nada nuevo, porque no hay una verdadera voluntad política para solucionar el conflicto. Ni Marruecos tiene claro lo que hay que hacer, ni el Frente Polisario tiene las manos libres para encontrar una salida a la crisis”. Un ex dirigente del Frente Polisario que abandonó hace años las filas de este movimiento, porque, según dice, “estaba teledirigido por los argelinos y no era democrático”, cree que “la solución de la autonomía que propone Marruecos no será viable hasta que las partes se pongan de acuerdo sobre cómo  integrar a los saharauis que vivieron en el antiguo Sáhara español y a sus descendientes; y en segundo lugar, al resto de los ciudadanos que viven actualmente en el Sáhara occidental”. Para este ex dirigente independentista, “la falta de capacidad política y de ideas claras por parte marroquí y del Frente Polisario está retrasando la solución del conflicto”. Correo Diplomático intentó sin éxito conocer la posición sobre la gira de Ross del ministro delegado para Asuntos Exteriores de Marruecos, Yusef Amrani.

Aminatu Haidar

Por otra parte, según la agencia EFE, la activista saharaui Aminatu Haidar confirmó  la agresión que sufrió por efectivos marroquíes en El Aaiún, coincidiendo con la visita del enviado especial del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental.  En una conversación telefónica con EFE, Haidar explicó que se trasladó en su coche hasta la Avenida Smara de El Aaiún, donde un grupo de  independentistas  había convocado una manifestación, tras escuchar que la Policía marroquí estaba reprimiendo la protesta. Según Haidar , “cuando llegué al lugar y comencé a dialogar con la Policía, a la que recriminé por la manera en la que estaba tratando a los manifestantes, recibí una llamada en la que se me informaba que la Policía y las Fuerzas Auxiliares estaban apedreando mi casa”. “Cuando llegué al domicilio y me bajé del coche, me pegaron con una porra en la espalda y en el estómago”, aseguró Haidar, quien agregó que fue “amenazada con un cuchillo y mi coche ha quedado destrozado”.