Marruecos desmantela una célula terrorista en el Rif

Ahmed Chabi-Rabat

El terrorismo yihadista en Marruecos ha provocado muchos muertos y daños materiales en los últimos años

El Ministerio del Interior marroquí anunció la detención  de nueve miembros de una “célula terrorista” relacionada con la red Al Qaeda que estaba organizando un campo de entrenamiento en el Rif, una región montañosa del norte del país donde la mayoría de la población es de lengua bereber. Según el Ministerio del Interior, los detenidos se estaban preparando para atentar contra “las autoridades públicas”. Entre los detenidos, cinco se encuentran en situación de arresto provisional y los demás permanecerán en comisaría hasta que “la investigación pueda completarse” y sean presentados ante el juez, según dijo un portavoz del departamento de Interior marroquí. La operación policial es consecuencia de la detención de dos personas, el pasado 17 de octubre, en la ciudad de Salé, cerca de Rabat, que querían asesinar a una vidente. En esa operación, los agentes encontraron cuchillos y diversos materiales para la “ejecución de actos criminales”, así como varios estandartes negros con símbolos de la organización terrorista Al Qaeda. Los dos detenidos eran dos islamistas radicales de la corriente yihadista. La Policía asegura que los nueve extremistas detenidos en el Rif querían fabricar explosivos y “se preparaban para cometer robos en locales comerciales de Salé para financiar sus proyectos criminales”. Los detenidos organizaron incluso un falso control policial cerca de la ciudad de Uazzane (noroeste de Marruecos), una práctica muy común entre los grupos terroristas islamistas en Argelia durante la década de los años noventa del siglo pasado, y le querían robar la mercancía a “un contrabandista muy activo en la región” para financiar sus actividades ilegales.

Expulsión en Francia

Por otra parte, según informa Jean-Claude Dufour desde París, el ministro del Interior francés, Manuel Valls, ordenó el pasado 31 de octubre la expulsión de Francia del imán radical tunecino Mohammad Hammami, responsable de la mezquita Omán, situada en el distrito XI de la capital gala, por incitar a la yihad y defender el derecho de los hombres a maltratar a las mujeres. Valls aseguró que su Gobierno será “intransigente con quienes pronuncian discursos de odio”. Hammami, de 77 años y gravemente enfermo,  llevaba varias décadas residiendo en Francia. Padre de  cinco hijos adultos y 19 nietos,  hacía meses que la Policía le vigilaba. El anterior ministro del Interior, el derechista Claude Guéant, le acusó en enero de 2012 de “manifestaciones violentamente antisemitas” y defender “dar latigazos, hasta la muerte, a las mujeres adúlteras”. Por ese motivo, Guéant  inició un procedimiento para alejarle del territorio francés. En aquel momento, Hammami, que pertenece a la Asociación Fe y Práctica, negó haber incitado a practicar la violencia antes de ingresar en un hospital.