La imagen de España en la canción popular marroquí

Fanou Adjan Souag-Rabat

Los problemas de la emigración marroquí en España quedan reflejados en las canciones del compositor Assinou Lahcen. En la foto, un inmigrante marroquí es ayudado por miembros de los equipos de socorro y la Guardia Civil española en el Estrecho de Gibraltar

El impacto del fenómeno de la emigración de los obreros marroquíes hacia los países industrializados tiene una influencia cada vez mayor sobre las conductas sociales de nuestros conciudadanos en el interior del país. Esta emigración afecta a un gran número de familias marroquíes  que muchas veces son las más desfavorecidas. Es un fenómeno agresivo, porque desencadena mutaciones sociales, económicas y culturales. En este sentido, la emigración es un lugar privilegiado para la penetración de nueva temáticas en la cultural popular oral y en la literatura moderna de los países que generan mano de obra. Encontramos en la cultura popular una corriente de ideas que expresa sentimientos profundos sobre el mundo de la emigración. Esta cultura es rica en poemas y cantos y en anécdotas que reflejan el problema que viven los obreros y sus familias en la emigración. Los años 60 constituyeron un periodo de transición en la historia de la emigración marroquí, salieron los primeros flujos desde Marruecos hacia Europa. Sin embargo, España era un país relativamente pobre y todavía no era atractivo para los emigrantes marroquíes.

Pero desde 1990, los flujos de emigración hacia los países tradicionalmente de acogida cambiaron considerablemente. Fue a partir de ese periodo cuando España se convirtió en una tierra de destino privilegiada para los emigrantes marroquíes. España, además, tiene el atractivo de que es un país muy próximo a Marruecos geográficamente. Los problemas que sufren los emigrantes marroquíes no son distintos en España. Al contrario, ese nuevo fenómeno emigratorio sufrió de la ruptura familiar y cultural, la sobreexplotación y condiciones de vida y de trabajo miserables. El emigrante desembarca en un mundo que le es completamente extraño y  hostil. Assinou Lahcen, un cantante nativo de Alnif, un pueblo del sudeste marroquí que exporta muchos emigrantes a España, describe esta situación en su álbum aparecido en 2009, que tuvo mucho éxito. El cantante cuenta los sufrimientos vividos por los inmigrantes,  y la influencia de la crisis económica en la vida cotidiana  queda reflejada en la canción titulada ‘España, lo hemos visto todo’. Cuenta en la canción los motivos que lo empujaron a emigrar sin visado ni contrato de trabajo. Quería parecerse a esos jóvenes que volvían cada verano al pueblo con sus coches y dejaban con la boca abierta a los que se habían quedado. Assinou hace una descripción atroz de la situación. Dice :  « Dan itagh tomobile iksiri/ Iksas ibengher,hat ijehlas i el casete/Ur iwit lehsab i wadjar islas/Ur iwit lehsab I wada titiniyn/Is isufegh afus seg jaj ar itmetaa…”

La canción continua describiendo el comportamiento irresponsable de esos nuevos ricos que maravillan a los pobres que se han quedado en el pueblo. Esta es la traducción de esos versos: “Se mete en el coche y acelera/ Provoca polvo y aumenta el sonido del casete/Sin tener en cuenta a los vecinos/Sin tener en cuenta a los que miran/Pone su brazo en la ventanilla y disfruta”. Sin embargo, cuando Assinou se « quema » poniendo en peligro su vida, se da cuenta que : « España ya no es como antes »  (Ur yad tgit imkiligh). Assinou descubre que todos los que venían con sus coches y sus mujeres cubiertas de joyas de oro y sus caftanes de seda, que despreciaban a las campesinas, llevaban a cabo una vida miserable trabajando en panaderías o mataderos. Assinou compara sus vidas a la acidez del limón o de la levadura. Estos chulos vivían en habitaciones minúsculas y trabajaban como animales de carga. El cantante les reprocha su chulería, y ese defecto empeora la dura situación en la que viven esos inmigrantes en tiempos de crisis. España ya no es como antes, ahora no hay ni trabajo ni dinero que ganar : esto es un castigo por no haber sabido ser modesto, piensa Assinou.