Obama es reelegido presidente de EE.UU.

Ahmed Chabi-Rabat

El presidente Barack Obama (en la foto abrazándose con su esposa Michelle) ha ganado las elecciones, pero no lo tendrá fácil para dirigir el país más poderoso del mundo

El presidente demócrata de Estados Unidos, Barack Obama, consiguió  el respaldo mayoritario de sus compatriotas  para cuatro años más en la Casa Blanca en unas elecciones muy disputadas. El presidente, que tiene que pronunciar un discurso ante la nación, tras conocer su victoria se limitó a comunicar a través de Twitter que estará “four more years” (“cuatro años más”) al frente del país más poderoso del mundo. Chicago, donde está la sede del Partido Demócrata del reelegido mandatario estadounidense, estalló de júbilo al escuchar la noticia. Con su victoria, cuyos resultados oficiales definitvos aún no se han dado a conocer, Obama logró   la reelección  en la mayoría de  Estados indecisos, incluso antes de que Ohio, Florida y Virginia, tres territorios  considerados clave para su permanencia en la Casa Blanca,  hubieran finalizado el recuento. Obama ganó  en Wisconsin, New Hampshire, Iowa, Nevada y Colorado, los cinco Estados que, junto a Ohio, Florida y Virginia, formaban el grupo de territorios  en el que el resultado era imprevisible, según vaticinaron los sondeos. El reelegido presidente de Estados Unidos ganó  también en Virginia, según adelantó el diario The New York Times. Así las cosas, las proyecciones de los resultados de las elecciones presidenciales adjudican por ahora a Obama 281 votos electorales de 23 Estados y el Distrito de Columbia, y 203 votos electorales correspondientes a 23 Estados a Romney. A pesar de este triunfo, esto no da por segura, sin embargo, la victoria de Obama en el voto popular directo, en el que ambos candidatos están aún muy igualados y con una ligera ventaja del presidenciable republicano. Esto demuestra que Estados Unidos es un país políticamente muy polarizado.

Larga noche electoral

La larga noche electoral estadounidense,  que fue seguida desde todo el mundo por decenas de millones de personas, permitió también a los demócratas retener la mayoría en el Senado. Como anunciaron las encuestas, la Cámara de Representantes seguirá en manos de los republicanos. Esta situación  anticipa duras batallas para los grandes proyectos del reelegido Obama. Los estadounidenses dieron una  nueva oportunidad de cuatro años  a Obama, que llegó en 2008 a la Casa Blanca en medio de una gran movilización popular  y un entusiasmo fuera de serie que contagió al mundo. Los demócratas están de suerte, porque consiguieron grandes victorias en la Cámara alta, como la de Elizabeth Warren frente al senador republicano Scott Brown en el Estado de Massachussets, en quien el Partido Republicano  había depositado sus esperanzas por recuperar el control del Senado.  Brown ganó una elección interina en 2010 para reemplazar al fallecido senador demócrata Edward Kennedy. En Virginia, otra de las contiendas más disputadas en este proceso electoral, el ex gobernador republicano George Allen reconoció su derrota frente al ex gobernador demócrata Tim Kaine. Ambos se disputaban el escaño que dejó vacante el senador demócrata Jim Webb por su jubilación. Asimismo, en Maine, el ex gobernador Angus King ganó como independiente el escaño por el Senado que dejó vacante la senadora republicana Olympia Snowe King, quien seguramente se aliará con los demócratas. Los republicanos también sufrieron derrotas  en Indiana, donde perdió Richard Mourdock, un favorito del ultraderechista  Tea Party y polémico por afirmar que los embarazos tras una violación son un regalo de Dios, frente al congresista demócrata Joe Donnelly. En Florida, el congresista republicano Connie Mack perdió su batalla por el escaño del Senado frente al senador demócrata Bill Nelson. Los demócratas se aseguraron la reelección en el Senado en  Nueva Jersey  y  Marylan, y lo mismo ocurrió en Connecticut. Por otro lado, la Cámara de Representantes se mantendrá bajo el control de los republicanos, que tienen 242 escaños frente a 193 de los demócratas. El presidente de la Cámara Baja, John Boehner, defendió durante una conferencia de prensa  en Washington la gestión de los republicanos. En este sentido, declaró: “Con este voto, el pueblo estadounidense ha dejado  claro que no existe un mandato para aumentar los impuestos, que los ciudadanos quieren soluciones y esta noche respondieron al renovarnos como mayoría”. En la rueda de prensa, Boehner estuvo acompañado del legislador republicano por Texas, Pete Sessions, quien aseguró que su grupo  supo promover medidas para la creación de empleos. “Seguiremos trabajando con el pueblo estadounidense sobre ideas que fortalecerán a nuestro país y lo harán más competitivo, y para reconstruir el sueño americano”, señaló Sessions.

Felicitación republicana

El republicano Mitt Romney  reconoció su derrota. Como ocurre en todas las grandes democracias, el presidenciable derrotado felicitó al ganador y aseguró que “contribuiremos y trabajaremos por el bien del país”.  “Felicito al presidente Obama  por su victoria. Agradezco todos los apoyos que he recibido en la campaña por mi y por este gran país. Los ciudadanos deben liderar los desafíos que tiene América ante sí en los próximos años”, dijo Romney.  Y  añadió: “Lo hemos dado todo en esta campaña electoral y espero que miles de compatriotas trabajen juntos para mejorar a este gran país”. El presidenciable republicano expresó su deseo de que su adversario político tenga “éxito” en completar la recuperación del país, a la vez que hizo un llamamiento a la unidad. “Éstos son tiempos de grandes desafíos para Estados Unidos y rezo por que el presidente tenga éxito en guiar a nuestra nación”,  manifestó el derrotado candidato republicano, que también pidió a sus seguidores que “recen” por el mismo motivo. Además, Romney hizo votos a favor de que los líderes de ambos partidos sepan “tenderse la mano” para realizar juntos el “trabajo que le ha puesto la población”. Mitt Romney aseguró que había  redactado un sólo discurso en el vuelo que le devolvió a media tarde a Boston –sede electoral del Partido Republicano-, donde siguió el recuento en el hotel Westin junto a su familia, y era el de la victoria. La derrota de Mitt Romney tuvo dos caras: el buen resultado en el voto popular y la vergüenza  de que ni él ni su compañero de campaña, Paul Ryan, lograran ganar en sus feudos estatales, Massachusetts y Wisconsin.