El campamento saharaui de Gdeim Izik sigue generando polémica

Ahmed Chabi-Rabat

 

Un grupo de saharauis de El Aaiún tira piedras contra un coche de las Fuerzas de Seguridad marroquíes durante una protesta

Hace dos años, el 8 de noviembre de 2010, las fuerzas de seguridad marroquíes desmantelaron el campamento de protesta saharaui de Gdeim Izik, que unas 20.000 personas, la mayoría jóvenes, instalaron a unos 14 kilómetros de El Aaiún. El origen de la protesta no fue político sino social, pero se fue politizando con el paso del tiempo. “La mayoría de los jóvenes que se instalaron en Gdeim Izik lo hicieron para llamar la atención de las autoridades marroquíes sobre su situación de marginación económica y social. No había ningún tipo de reivindicación independentista. Lo que ocurrió es que después, algunos activistas cercanos a las tesis del Frente Polisario intentaron desviar la protesta social hacia un camino independentista”, cuenta a Correo Diplomático un saharaui de El Aaiún. Algunos intelectuales, escritores y politólogos, como el estadounidense Noam Chomsky, situaron  en este campamento el detonante de la denominada  Primavera Árabe que ha sacudido los cimientos de muchos regímenes dictatoriales.  En la madrugada del 8 de noviembre, las Fuerzas de Seguridad entraron en el campamento con camiones de agua a presión y utilizaron porras y gases lacrimógenos para dispersar a los contestatarios. Las autoridades marroquíes aseguraron que los agentes iban desarmados y que muchos fueron agredidos salvajemente por los saharauis. Las autoridades bloquearon las entradas a los periodistas extranjeros por motivos de seguridad. “Tomamos esta decisión por su bien, para que no fueran agredidos”, aseguran fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos. Por el contrario, los círculos independentistas saharauis y las asociaciones de apoyo a su causa, sobre todo en España,  acusan a Rabat de haber llevado a cabo una “represión sangrienta” contra los organizadores del campamento. Hubo 13 muertos, la mayoría de ellos policías marroquíes, y decenas de heridos y de detenidos, y tras el desmantelamiento del campamento se produjeron enfrentamientos entre grupos de saharauis independentistas y ciudadanos partidarios de la marroquinidad del Sáhara occidental en las calles de El Aaiún. Los testimonios de los saharauis independentistas son muy distintos de la versión de las autoridades marroquíes. En su momento, estas voces críticas acusaron “a la Policía, el Ejército y los colonos marroquíes de entrar en nuestras casas buscando a los culpables después del desmantelamiento del campamento. Muchos de nosotros fuimos sometidos a torturas y vejaciones de todo tipo”. Así lo declaró el activista Metu Essabi.

Viaje al Sáhara

Dos años después de estos hechos, la polémica sigue viva entre Marruecos y los grupos que simpatizan con  la reivindicación independentista del Frente Polisario, un movimiento que cuenta con la ayuda del régimen cívico-militar argelino. Mientras Christofer Ross, enviado especial del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para el conflicto saharaui, sigue su periplo por diversos países para intentar buscar una solución a la crisis, grupos de activistas españoles y de otras nacionalidades han viajado a Marruecos en los últimos días con un sólo objetivo: llegar hasta el territorio del Sáhara occidental, que Rabat considera que es parte de Marruecos, para recordar el desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik y dar su apoyo a los independentistas. Según diversas informaciones, la Policía marroquí expulsó en los últimos días a 18 ciudadanos españoles y cuatro noruegos. Fuentes consulares españolas citadas por la agencia Efe -que recibieron la información de la Policía y la Gendarmería Real marroquíes- explicaron que un grupo de ocho ciudadanos españoles fueron conducidos desde El Aaiún hasta Agadir y otros 10 hasta Marrakech. Las autoridades marroquíes aseguraron que los españoles “no están detenidos” y justificaron su decisión de alejarlos del territorio de la antigua colonia de España para “proteger su integridad”.

Posturas encontradas

La mayoría de los españoles pertenecen a colectivos como el Movimiento de Solidaridad Brigadista. Según fuentes diplomáticas comunitarias, Izquierda Unida (IU), a través de su eurodiputado Willy Meyer, “se interesó por las personas que han sido interceptadas por la Policía y expresó la solidaridad de su grupo con ellas”. Un diplomático europeo afincado en Rabat lamentó que “algunos políticos españoles exploten el conflicto saharaui con fines exclusivamente partidista, sin importarles dónde está la verdad y sin querer darse cuenta que en ese conflicto nadie es absolutamente inocente”. “El Frente Polisario tampoco es inocente, porque tiene una gran parte de responsabilidad en lo que está pasando, entre otros motivos, porque ya no es un movimiento de liberación nacional como cuando se creó en 1973 en su lucha contra el colonialismo español, sino un instrumento al servicio del régimen argelino”, dice a Corre Diplomático un ex dirigente de esta formación. La periodista María Dolores Padrón, que pertenece a la  Plataforma de Tenerife de Apoyo al Pueblo Saharaui, no comparte esta opinión. A su juicio, Marruecos se opone  al “derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro, el derecho a la autodeterminación, el derecho a la independencia”. Según esta periodista, el campamento de Gdeim Izik, fue “un auténtico embrión de un Estado democrático”  que no puedo prosperar debido al “feroz bloqueo y la brutalidad de la represión que usó Marruecos, que llegó a ametrallar a los civiles que pretendían acceder a la patria de las jaimas, a Gdeim Izik. El precio fue la vida del niño Nayem el Gareh y las heridas de muchos otros”. Padrón, que pasa por alto que en los enfrentamientos murieron 11 policías marroquíes y sólo dos saharauis, afirma rotundamente que “el grito de Gdeim Izik saltó las fronteras del Sáhara y fue el auténtico detonante de la Primavera Árabe”.

Manipulación

Desde la parte marroquí, un periodista bien informado sobre lo que ocurre en el Sáhara occidental indica a Correo Diplomático que “desgraciadamente, en el asunto del desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik, algunos medios españoles se dejaron guiar por sus instintos ideológicos e intereses económicos y no por la seriedad y profesionalidad”. Este periodista recuerda que “algún medio se inventó un genocidio contra los saharauis, que, por supuesto, nunca pudo ser demostrado, porque no hubo tal genocidio”, En la misma línea, reconoce que “hubo violencia por ambas partes y mucho sufrimiento. Aún recuerdo que en esa loca carrera de despropósitos, mentiras y burdas manipulaciones, algunas periódicos de la derecha, emisoras de radio y televisiones públicas y privadas se inventaron noticias, citaron fuentes inexistentes o abrieron telediarios con supuestos testigos de la represión marroquí. Una agencia de noticias hasta llegó a publicar fotos sangrientas  de Gaza y de Casablanca para demostrar el supuesto genocidio en el Sáhara. Un medio informó de la muerte de dos saharauis, que después comparecieron ante las cámaras de la televisión pública marroquí para explicar que no habían muerto  y anunciar que pondrían una denuncia contra ese medio”. El citado periodista marroquí lamenta que “dos años después nadie haya reconocido públicamente que algunos medios de comunicación españoles actuaron como portavoces de la mentira y la manipulación”.