Obama promete ilusión y unidad a los estadounidenses tras su victoria

Ahmed Chabi-Rabat

Barack Obama (en la foto, se le ve llorando tras conocer su victoria en las urnas) promete unidad e ilusión a los estadounidenses para hacer frente a los retos del segundo mandato

Barack Obama, vencedor de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, durante su segundo mandato, hará todo lo posible por  ilusionar a sus compatriotas, que se encuentran muy preocupados por la crisis económica, y unir al país en torno a los nuevos retos. Seguro de sí mismo y orgulloso por haber ganado una segunda elección, Obama transmitió optimismo en su primer discurso institucional, en Chicago, porque considera que el país lo necesita. No cabe ninguna duda de que el primer presidente de Estados Unidos de origen africano es ahora un líder político reforzado y respetado en su país y en el mundo entero. Ya lo era cuando tomó posesión del cargo por primera vez, pero muy rápidamente su imagen se deterioró porque tuvo que hacer frente a muchos problemas de orden interno y externo. Con esta nueva victoria en las urnas, refuerza su perfil de estadista mundial. Obama no ha cometido errores personales que deterioraran su imagen, como le ocurrió a Bill Clinton, ni es un personaje detestado por millones de seres humanos en todo el planeta como George W. Bush. Todavía no se sabe exactamente lo que hará Obama en esta nueva legislatura a corto y medio plazo, aunque en su discurso de Chicago dejó a entender que volverá a gobernar con el apoyo de los republicanos en algunas cuestiones de Estado, si es posible, y pondrá todo su empeño en reactivar la economía y sacar adelante una reforma migratoria que alivie la vida de 12 millones de extranjeros en situación irregular. Obama no quiere una confrontación total con sus adversarios republicanos, porque, aunque ha ganado las elecciones, no tiene mayoría en la Cámara de Representantes y sabe que el poder de los conservadores en Estados Unidos es enorme. Evidentemente, el Partido Republicano ha quedado mal parado y de momento no está en condiciones de responder positivamente a la oferta de la Casa Blanca. Obama no lo va a tener fácil, porque los hispanos, que han votado mayoritariamente por los demócratas y ya le perdonaron una vez que no cumpliera con su promesa de reforma migratoria, no toleraran una segunda oportunidad perdida. Pero también sabe Obama que para llevar a buen puerto este objetivo necesitará de la colaboración de la derecha republicana. Esta cuestión podría ser tan polémica  para el inquilino de la Casa Blanca como la anterior reforma sanitaria. Dicen en Estados Unidos que en su segundo mandado los presidentes, si pueden, suelen dejar su huella en la historia. Ronald Reagan lo consiguió al negociar con Mijail Gorbachov. Bill Clinton lo intentó al impulsar el diálogo entre palestinos e israelíes en Camp David y George W. Bush quiso pasar a la historia como el presidente que acabó con el terrorismo islamista. Todavía es pronto para decir si Obama alcanzará o no este reto, porque se enfrenta a graves problemas como la crisis internacional y europea, el afán de Irán por convertirse en potencia nuclear, los cambios en el mundo árabe y musulmán, las complejas relaciones con Rusia  y el papel de las grandes economías emergentes como la china.

Ayuda al Congreso

Consciente de sus limitaciones y problemas, Barack Obama pidió al Congreso que impulse “soluciones bipartidistas” para resolver los problemas económicos y financieros del país. La oposición republicana dio a entender que aceptaría la oferta si los demócratas se pusieran de acuerdo con sus adversarios en recortar el gasto público si es necesario aumentar los impuestos para conjurar la amenaza de “precipicio fiscal”. Los recortes podrían alcanzar los 800.000 millones de dólares a partir de enero de 2013 en el gasto público,  y, además, se aplicaría  un impuesto alternativo, y más alto, para unos 26 millones de hogares de clase media. “Encontremos el terreno común que hemos eludido”, aseguró el presidente de la Cámara, John Boehner,  quien sugirió que el Congreso podría comenzar a pactar un acuerdo en la breve sesión legislativa antes de fin de año. Los expertos sostienen  que, sin una solución consensuada para reducir el déficit, el país podría caer en una nueva recesión. Así las cosas, en la Cámara de Representantes, los resultados dan 233 escaños para los republicanos (antes 241) y 193 para los demócratas (antes 194), con 10 escaños todavía no asignados. En el caso del Senado, se prevé que los demócratas incrementarán sus escaños a 53 (antes 51) contra 45 para los republicanos (antes 47). Todo indica que la derrota de Mitt Romney obligará al Partido Republicano a reformular  sus estrategias electorales,  teniendo en cuenta que Estados Unidos es hoy en día una sociedad con  una creciente diversidad étnica y cultural, pero también muy dividida ideológica y políticamente.

Fractura social y política

La sociología política demuestra que la reelección de Barack Obama ha puesto en evidencia la división que vive Estados Unidos. Según diversos sondeos, la fractura entre el voto de los blancos y el de las minorías étnicas se ha acentuado entre 2008 y 2012. Obama sólo ha recibido el apoyo electoral del 39% de los blancos contra 43% en 2008. La mayoría de los hispanos han votado por Obama y el 93% de la población negra y el 73% de los asiáticos también han dado su apoyo al presidente. Romney ha convencido al 44% de las mujeres y Obama al 55%. Pero sólo el 42% de las mujeres blancas han votado por Obama, un poco menos que en 2008 (46%). El electorado masculino ha votado mayoritariamente (52%) por el candidato republicano. El origen social también ha sido determinante en estos comicios. Las clases populares y medias han dado un voto mayoritario a Obama, mientras que las clases medias altas han apoyado a Romney. Obama ha triunfado en las grandes ciudades (69%) y en las urbes medianas (58%), mientras que Romney ha recibido un apoyo mayoritario en los pequeños municipios (56%). Romney también ha tenido más seguidores entre los protestantes y Obama entre los judíos y los católicos.

Satisfacción de Europa

Los principales líderes europeos han valorado positivamente la reelección de Barack Obama, porque consideran que es un factor de estabilidad para el Viejo Continente. La canciller alemana Angela Merkel, principal promotora de las políticas de austeridad en Europa, manifestó  que no se han detenido los contactos con Obama para resolver cuestiones de interés mutuo, como la crisis de la eurozona y su efecto en la economía estadounidense. Por su parte, el presidente francés, François Hollande, y el líder italiano, Mario Monti, valoraron positivamente que la Casa Blanca quede en manos de un presidente demócrata. En España, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, consideró que la victoria de Obama “nos favorece”, porque Mitt Romney defendía “un modelo de austeridad a ultranza” que no beneficiaba a la economía europea. En la misma línea,  el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, destacó: “Es una magnífica noticia para Europa y una buenísima noticia para España”. El catedrático de Ciencia Política y decano de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Joan Botella, señaló  que la reelección de Obama tendrá “una clara influencia en Europa” desde el punto de vista económico. “El presidente estadounidense ejerce presión para que Alemania aplique políticas de recuperación en lugar de austeridad. Dado que España es una economía dependiente de Alemania esto puede ser beneficioso para el Estado español”,  declaró el experto al diario catalán La Vanguardia. El catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona (UB) Cesáreo Rodríguez-Aguilera puso de manifiesto que la elección de Obama  “es positiva: primero para Estados Unidos, después para el mundo y, por ende, para Europa”, porque “Obama no permitirá que la crisis del euro vaya a más porque afecta al dólar, por ello da su apoyo a una mayor integración en Europa, entre otros aspectos”. El analista de Renta 4 David González explicó a la agencia Efe  que Obama podrá seguir “ejerciendo de contrapeso a la defensa a ultranza de la austeridad de la canciller alemana Angela Merkel, algo que también beneficiaría a España”.