El islamismo cambia de estrategia en el norte de Mali por orden de Argelia

Ahmed Chabi-Rabat

Los islamistas de Ansar Dine, que obedecen a Argelia, aseguran que renuncian a la violencia y el terrorismo

Un sector de la corriente islamista que actúa en el norte de Mali  ha decidido alejarse de la práctica del terrorismo y se declara dispuesto a negociar con las autoridades. Mientras se prepara una intervención militar de Occidente y varios países africanos contra esta región desértica, el grupo Ansar Dine, que agrupa en su seno a tuaregs islamistas, hizo saber esta semana en Uagadugú (Burkina Faso) que no utilizará la violencia terrorista para alcanzar sus objetivos. Esta decisión significa una ruptura entre este grupo y sus aliados yihadistas de Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), la versión magrebí de Al Qaeda. Ansar Dine manifestó durante una comparecencia de prensa que “no hemos cambiado de posición. El tráfico de armas y la toma de rehenes nunca han hecho parte de nuestras prácticas. Queremos convencer a la opinión pública internacional de que puede contar con nosotros”. Mohamed ag Aharib, portavoz de Ansar Dine, en declaraciones a un medio de comunicación, rechazó “toda forma de extremismo y de terrorismo”, pero se negó a condenar a AQMI y al Movimiento para la Unidad y la Yihad en África Occidental (MUJAO), porque “combatir a otros musulmanes es contrario a nuestra ética”. Ansar Dine mantuvo una entrevista con el presidente de Burkina Faso, Blaise Compaoré, que es mediador en la crisis maliense, para “reafirmar” su disponibilidad a “iniciar un proceso de diálogo político con las autoridades de transición de Mali”. El pasado mes de febrero, este grupo islamista ya envió una delegación a Argelia para explorar con las autoridades de este país una “salida a la guerra”. Francia presionó a Ansar Dine para que rompiera su colaboración con los grupos yihadistas. Según algunos observadores, el miedo a una intervención militar y las presiones de París y Argel han obligado a Ansar Dine a cambiar de estrategia. Este grupo no está de acuerdo con la intervención militar en el norte de Mali, que tendría que ser adoptada este próximo domingo por los jefes de Estado de la Comunidad Económica de Estados de África del Oeste (CEDEAO) antes de ser sometida al Consejo de Seguridad de la ONU, porque considera que dañaría “a las poblaciones árabes y tuaregs del norte de Mali”.  Por otra parte, mientras un yihadista francés de origen maliense fue detenido en Sevaré, otro terrorista subsahariano que dirigía una katiba (brigada combatiente) en el norte de Mali abandonó las armas. Bilal Hicham, que es su nombre de guerra, es nigeriano y pertenecía al MUJAO. Desertó de sus filas, porque, según dijo, “esta gente no tiene nada que ver con los musulmanes. Matan, violan y roban”.

Maniobras argelinas

Mientras, en Argelia, el ritmo de las visitas políticas se acelera. Después de la secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton y de la jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, Romano Prodi, enviado especial del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para la región del Sahel, fue recibido el jueves por el presidente argelino, Abdelaziz Buteflika. Argelia, que tiene una gran influencia política en el norte de África, parece estar jugando a dos bandas. Por una parte, sus dirigentes se muestran a favor de una intervención militar en el norte de Mali, pero por otra, dicen todo lo contrario. Es lo que hizo el ministro del Interior, Dahu Uld Kablia. En declaraciones al diario Le Soir, el ministro argelino cuestionó la necesidad de una intervención militar en el norte de Mali, porque consideró que este territorio no se va a convertir en la retaguardia de Al Qaeda en el Sahel. Este argumento “no tiene sentido”, aseguró Kablia. “Los que piensan que se puede reinstaurar la autoridad central sobre el norte de Mali por la vía de la guerra, tienen que saber que esto tendrá consecuencias muy graves”, destacó el titular de Interior. Argelia no tiene ningún interés a que potencias extranjeras se instalen en una región del norte de África que considera como su zona de influencia. Es por este motivo que en las dos últimas décadas los dirigentes argelinos han actuado como intermediarios entre las autoridades de Bamako y los rebeldes tuaregs. “Las maniobras argelinas han facilitado, directa o indirectamente,  la instalación de grupos terroristas como AQMI y de mafias que trafican con armas y todo tipo de cosas en el  norte de Mali”, asegura un observador político a Correo Diplomático. Por esto mismo, según dicho observador, “resulta sorprendente que Argel diga ahora que no es necesaria una intervención militar en el norte de Mali”. Hace un mes, el general estadounidense Carter F. Ham, comandante del AFRICOM, en una visita a Argelia, pidió a las autoridades de este país que dejen de apoyar a los grupos terroristas y las redes mafiosas que operan en el norte de Mali.

Denuncia del MLNA

En este contexto, el Movimiento de Liberación Nacional del Azawad (MLNA) -una organización laica formada por tuaregs que luchan por la independencia del territorio que corresponde al norte de Mali- denunció que Ansar Dine intenta aproximarse a este grupo. El MLNA hizo saber en un comunicado que “no se dejará” distraer por los islamistas ni negociará con ellos, pero reconoció que algunos jefes tuaregs y “personas de buena voluntad” han mantenido contactos con Ansar Dine. El MLNA asegura que “el ala moderada y oportunista de Ansar Dine fue convocada por sus mentores argelinos para recibir órdenes del gobierno de este país”. Según el MLNA, Argelia quiere controlar lo que ocurre en el Azawad, y por eso no le interesa una intervención militar, y desea hacerlo a través de personajes como Alghabass Ag Intallah, “un oportunista sin inclinaciones islamistas”, y “el asesino en serie Cheikh Ag Aussa”. Los rebeldes tuaregs afirman que Argelia presiona al sector más moderado de Ansar Dine para que se una al MLNA. Pero este movimiento recuerda que se encuentra en “una lógica de ofensiva próxima contra las organizaciones terroristas y no se dejará distraer por los caprichos de unos y de otros”.

Rectificación

La dirección de Correo Diplomático quiere hacer saber a sus lectores que en la crónica sobre las tensas relaciones entre Francia y Argelia por los crímenes coloniales franceses en el país norteafricano, firmada por Yassine Temlali, cometimos un error de traducción.  En el párrafo que dice “Si los partidos franceses no votan esa ley es porque sus intereses están condicionados  en gran parte por círculos oficiales conectados con el gobierno y la presidencia”, tuvimos que poner “Si los partidos argelinos”. Pedimos disculpas a nuestros lectores y a nuestro colaborador en Argel.