Cataluña se prepara para un momento histórico en las elecciones del 25-N

Paco Soto-Rabat

Cataluña (en la foto, el presidente Artur Mas durante un mitin de campaña) se prepara para un acontecimiento histórico: las elecciones autonómicas del 25 de noviembre.

Cataluña, una de las comunidades autónomas más desarrolladas y la segunda más poblada de España se prepara para un acontecimiento histórico: las elecciones autonómicas del 25 de noviembre. Serán unos comicios con sabor a consulta popular sobre la independencia de Cataluña. Siete fuerzas políticas se repartirán los 135 escaños del Parlamento catalán y pelearán tres grandes opciones con sus respectivos matices: el soberanismo, el federalismo y el autonomismo. La formación más importante e influyente en Cataluña es Convergència i Unió (CiU), una federación de dos partidos: Convergència Democrática de Catalunya (CDC), que agrupa a diversas corrientes que van desde la derecha conservadora nacionalista hasta la socialdemocracia, pasando por el centro liberal; y la democristiana Unió Democrática de Catalunya (UDC). CiU, que durante muchos años defendió el modelo autonómico y la España constitucional, ahora se decanta por la independencia y que Cataluña sea un Estado soberano dentro de la Unión Europea (UE). CiU considera que el modelo autonómico está agotado y España no quiere asumir su naturaleza plurinacional. Pero amplios sectores de la militancia y dirigentes como el numero dos de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, así como muchos votantes no son independentistas. El Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), es la segunda fuerza política catalana, y propone un Estado federal español en el que Cataluña tenga más competencias. El PSC rechaza la independencia, pero en su seno hay un pequeño núcleo soberanista que quiere romper toda relación con el PSOE. Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que se sitúa en tercera posición en el arco político catalán, es abiertamente independentista, como también lo son grupos menores como Solidaritat Catalana (SI). El Partido Popular (PP) y Ciutadans  defienden el actual modelo autonómico e Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), que agrupa en su seno a comunistas, ex comunistas, socialistas radicales, ecologistas y miembros de la izquierda más rupturista, varía su postura entre el federalismo y un cierto soberanismo. Las urnas dirán con toda claridad el 25 de noviembre si los catalanes prefieren mayoritariamente la independencia, integrarse en un Estado federal  con todas las competencias, menos las de política exterior y de defensa y algunas prerrogativas en materia de fiscalidad, o seguir siendo una comunidad autónoma dentro del Reino de España. Son tres grandes opciones que compiten entre ellas en un momento económico desastroso para el conjunto de España y especialmente doloroso para un territorio dinámico y avanzado como es Cataluña. La comunidad autónoma catalana atraviesa una situación de crisis muy grave, con una deuda insostenible (42.000 millones de euros), un déficit disparado, un alto índice de paro y unos servicios sociales recortados.

Mayoría social

Una mayoría de la población, y no sólo entre los independentistas, considera que Cataluña es una nación con 1.000 años de historia que no encuentra un encaje adecuado en España, entre otros motivos, porque en los últimos 35 años de democracia el Estado de 17 autonomías ha limitado y frenado la dinámica soberanista catalana y expoliado sus recursos económicos. Esta parte de la población aspira a que los catalanes puedan pronunciarse sobre su futuro en un referéndum, aunque este tipo de consulta no esté reconocido por la Constitución española. CiU quiere que la consulta pueda celebrarse en la próxima legislatura. Y también aspira a que Catalunya pueda negociar con el Gobierno central un pacto fiscal al estilo vasco que dé a la comunidad autónoma plenos poderes financieros, aunque el presidente Mariano Rajoy ya le dijo que no a su homólogo catalán, Artur Mas. Los socialistas del PSC defienden “la soberanía compartida entre Cataluña y España y Europa” y abogan por un Estado federal. Rechazan la consulta de autodeterminación, porque creen que dividiría a la sociedad y no resolvería los problemas de los catalanes. El PP, que representa al centroderecha español, defiende que Cataluña es una comunidad autónoma con importantes singularidades, pero no una nación histórica, porque la única nación, como señala la Constitución, es España, aunque la Ley de leyes también puntualice que la nación española está formada por nacionalidades y regiones. El PP está a favor de mejorar el sistema de financiación en Cataluña, pero rechaza el pacto fiscal porque considera que sería un privilegio intolerable que acabaría dañando a los intereses de las comunidades más pobres del país.

Victoria nacionalista

Todas las encuestas apuntan en la misma dirección: CiU ganará las elecciones autonómicas y el PSC se hundirá. De acuerdo con la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), Artur Mas no conseguiría la mayoría absoluta (menos de 68 diputados), pero el Centro de Estudios de Opinión (CEO) catalán le da entre 69 y 71 escaños. ¿Quién se colocará en segunda posición? Las encuestas discrepan. PSC, PP y ERC mantienen entre ellos una diferencia de tres escaños. El PSC podría obtener menos de 28 escaños, y si así fuera se situaría a más de 40 diputados de su gran rival de centroderecha, CiU. El CEO da la segunda posición al PP (15 escaños), a uno sólo de distancia con ERC. ICV lograría 10 diputados y Ciutadans pasaría a seis. Los independentistas radicales de la  Candidatura de Unitat Popular (CUP) podrían entrar en el Parlamento con tres escaños. Mientras, crece el número de personas que, de ser consultadas ahora, votarían a favor de la independencia: según el CEO lo haría el 57% de los encuestados, mientras que solo un 20,5% estaría en contra.