Los libios descubren con placer el arte del vídeo

Dunia Benjadra-Rabat

Los habitantes de Trípoli, la capital de Libia, descubren la primera exposición sobre el arte del vídeo tras 42 años de dictadura

Los libios, que sufrieron durante 42 años la brutal dictadura del megalómano Muamar Gadafi, están empezando a saborear las mieles de la libertad. Poco a poco y con bastantes dificultades. La democracia es frágil, los grupos de milicianos armados siguen aterrorizando a la población y los partidarios del antiguo líder de la Yamahiriya (el poder de las masas) no han desaparecido. Pero Libia ha cambiado desde que el régimen de Gadafi pasó a la historia. Tanto es así que los habitantes de Trípoli -la capital libia- han descubierto con placer el arte del vídeo, una expresión cultural que en muchos otros países está plenamente integrada en la vida de las personas.  Muchos tripolitanos hacen cola para ver una exposición sobre el arte del vídeo en la parte vieja de la capital, en la medina. Es un hecho insólito en un país que durante más de cuatro décadas no tuvo vida cultural, más allá de la propaganda que el régimen dictatorial utilizaba para embrutecer a la población y embaucar a partidos, sindicatos, colectivos y ciudadanos de a pie de muchos países  que recibían dinero de Gadafi a cambio de defender la revolución libia. Las obras que se exponen ahora en Trípoli provienen de 14 países, como Egipto, Francia y Reino Unido. Los vídeos se han realizado a partir de imágenes abstractas que juegan con la luz o la superposición de fotos. Según explica la directora ejecutiva de la Fundación Arete, Reem Gibriel, el objetivo es  crear la ilusión de una dinámica. Nueve pantallas han sido instaladas en lugares históricos de la medina de Trípoli, y recogen la diversidad cultural libia, muy influenciada por las civilizaciones romana, fenicia, turca y árabe. “El objetivo de este encuentro artístico es de poner en valor el arte del vídeo”, indica el presidente de la Fundación Arete, Khaled al-Matawa. Para el artista fotógrafo Ahmed Tarhuni, hay que “promocionar el escenario cultural del país a la luz de la libertad que hemos alcanzado después del conflicto”. Cerca del mar, libios de todas las edades  disfrutan con la exposición ‘First glance’, organizada por la ONG libia The Arete Foundation for Arts Culture. “Bajo el reinado de Gadafi, el arte, la música y los espectáculos no eran considerados como políticamente correctos”, cuenta a la agencia AFP Abdesalem Fraj, un ciudadano de unos 40 años que vivió toda su vida bajo la bota del déspota, hasta que éste murió en octubre de 2011. “Los espectáculos y las actividades artísticas giraban en torno al elogio del coronel Gadafi, sus victorias y la gloria de su revolución”, recuerda el citado ciudadano.

Libro Verde

En tiempos de Muamar Gadafi, todo lo que podía parecerse a la llamada cultura occidental estaba prohibido. El culto a la personalidad de Gadafi era tan grotesco como en los países comunistas y en otras dictaduras y el Libro Verde, un panfleto lleno de sandeces escrito por Gadafi, era de lectura obligatoria para la población y dominaba la mísera vida cultural e intelectual del país magrebí. Durante 42 años, muchos creadores tuvieron que renunciar a su talento o exiliarse, y algunos sufrieron la cárcel. Toda forma de expresión libre y de creación independiente estaba prohibida.