El escándalo de Petraeus se extiende como una mancha de aceite en EE.UU.

Ahmed Chabi-Rabat

El ex director de la CIA, general David Petraeus, está en la cuerda floja. Tuvo que dimitir por un lío de faldas, y su afición a las mujeres guapas puede costarle caro.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, anunció que ordenó investigar al comandante de las tropas estadounidenses  y de la OTAN en Afganistán, general John Allen, por “comunicaciones inapropiadas” con Jill Kelley, la mujer que recibió correos amenazadores supuestamente remitidos por Paula Broadwell, la amante del ex director de la CIA, el general  David Petraeus. En noviembre de 2012, Petraeus presentó su dimisión como director de los servicios secretos  tras descubrirse una relación extramatrimonial con Paula Broadwell. Es la biógrafa del general y una mujer periodista  graduada en West Point y con máster en Harvard que supo engatusar al veterano militar, que tiene fama de mujeriego. El hecho es que Petraeus quizá puso en peligro la seguridad de Estados Unidos al liarse con Paula Broadwell, porque los investigadores no descartan que el general le contará secretos de Estado a la bella biógrafa. Y ahora resulta que el escándalo de Petraeus salpica a su compañero de armas Allen. ¿Hasta dónde se extenderá esa mancha de aceite? Es la pregunta que se hacen algunos expertos políticos en Estados Unidos. Nadie tiene una respuesta clara al respecto, pero entre los responsables de la seguridad del país hay cierta preocupación. Según The New York Times, Leon Panetta ordenó investigar al comandante de las tropas de Estados Unidos y de la OTAN y que el inspector general del Pentágono revise entre 20.000 y 30.000 páginas de documentos, muchos de ellos correos electrónicos. Mientras tanto, un grupo del FBI irrumpió  en la casa que Paula Broadwell posee en la ciudad de Charlotte, ubicada en el estado de Carolina del Norte, para inspeccionar la vivienda durante unas dos horas. No trascendió nada a los medios sobre ese registro. El escándalo se destapó cuando el FBI empezó a investigar unos correos electrónicos amenazantes supuestamente enviados por Paula Broadwell a Jill Kelley. Esta segunda mujer y su esposo, Scott, emitieron un comunicado aclarando que son amigos de la familia Petraeus desde hace cinco años y exigiendo respeto a su privacidad. Según fuentes consultadas por la cadena CNN, Kelley sería una « víctima inocente » de esta historia. Petraeus se vio obligado a comparecer la semana pasada  ante los medios  para reconocer que mantiene una relación sentimental con Broadwell, y no le espera un futuro muy esperanzador al general.

« Aléjate de mi hombre »

Según la prensa estadounidense, la querida del general Petraeus es una mujer de armas tomar; al parecer tiene una fuerte personalidad y es muy celosa. Es por eso que no podía tolerar que otra mujer guapa, en ese caso Jill Kelley, se acercara a Petraeus. Según el Washington Post, en un mail que le envió Paula Broadwell a Jill Kelley, ésta le dice: “Sé lo que has hecho, aléjate de mi hombre”. The New York Times asegura que las dos mujeres rivalizaron entre ellas para ganarse el afecto del general. Este asunto de faldas mantiene muy ocupados a los diversos servicios secretos y de seguridad del país, que, a veces, como en el caso de Broadwell y Kelley, también rivlizan entre ellos, sobre todo en el caso de la CIA y el FBI. A Petreaeus se le ha acabado la fama, y quien sabe si otras cosas.