Los salafistas egipcios quieren volver a la Edad Media

Mohamed Mestiri-Túnez

Los salafistas egipcios rechazan la modernidad y quieren volver a la Edad Media. En la foto, un grupo de salafistas protesta contra las webs pornográficas en El Cairo

Los salafistas egipcios quieren que Egipto retroceda varios siglos atrás. Para ellos, la única manera de interpretar el Corán es la literalista, y la religión musulmana tiene que ser vivida de forma integrista, como si el tiempo no existiera. Odian todo lo que huele a modernidad y se aprovechan del conservadurismo y del atraso económico, social, político y cultural del país para ganar adeptos. La plaza Tahir de El Cairo, todo un símbolo de la revolución popular que acabó con el dictador Hosni Mubarak, suele ser el lugar preferido de los salafistas, que se comportan como hordas de perros salvajes que ladran sin parar y asustan a la gente. Salieron hace unos días miles de salafistas en dirección a la plaza Tahir para pedir a la nueva Asamblea Constituyente (Parlamento)   que  apruebe una Constitución que recoja la aplicación de la Sharia. Las presiones salafistas son tan intensas que el propio presidente del país, el islamista Mohamed Mursi, tuvo que prometer que hará de mediador entre las diversas fuerzas políticas en el debate constitucional. La brecha que separa a los islamistas de los laicos es enorme y la presión de los salafistas empeora aún más el desencuentro político y social entre los dos campos. En el artículo 2 de la Constitución de 1971, se establece claramente  que los “principios de la sharia” representan la principal fuente de derecho. Esta artículo es motivo suficiente para que los salafistas quieran que la Asamblea Constituyente « escuche la voz del pueblo » en cuanto a la aplicación de la ley islámica en la nueva norma constitucional. Es lo que piensa y dice el carismático predicador salafista Hazem Abu Ismael. Los Hermanos Musulmanes piensan más o menos lo mismo que los salafistas sobre esta cuestión, pero no lo dicen tan abiertamente, y lo mismo le ocurre al partido salafista al-Nour, que logró el 25% de los votos en las pasadas elecciones legislativas. El próximo 12 de diciembre termina el plazo de redacción de la nueva Carta Magna. Los Hermanos Musulmanes en el poder quieren acelerar el proceso, porque no descartan que antes del 12 de diciembre la Asamblea Constituyente pueda ser disuelta por el Tribunal Constitucional. En ese caso, aunque la Constitución fuera aprobada en referéndum por la población, no tendría validez legal al haber sido disuelto el Parlamento. El pasado mes de abril, el Tribunal Constitucional ya declaró nula la primera Asamblea Constituyente.

Un país sin pornografía

Así las cosas, mientras los salafistas sueñan con volver a un pasado islámico supuestamente idílico y los islamistas gobiernan Egipto, el fiscal general egipcio, Abdelmeguid Mahmud,  dictaminó  que la pornografía no puede tener cabida en el país y pidió el cierre de todas las webs porno, que son visitadas a diario por centenares de miles de egipcios. Los salafistas están de acuerdo con esa medida. El fiscal general solicitó a los Ministerios de Interior, Información y Comunicación que clausuren las webs porno, porque “corrompen los valores y costumbres del pueblo egipcio”,  Según Hicham Kamal, portavoz del Frente Salafista, “no podemos permitir la pornografía, de la misma manera que no permitimos el consumo de alcohol y de drogas”. Los salafistas ya intentaron hacer aplicar esa norma el pasado mes de febrero en el Congreso, porque piensan que “la libertad de expresión y los derechos públicos deben limitarse para preservar los fundamentos de la religión, la moral y el patriotismo”. Una sentencia judicial ya prohibió hace tres años la existencia de webs pornográficas en el país de las pirámides, y los salafistas y otros rigoristas quieren que el Gobierno aplique esa resolución. Sin embargo, la Autoridad Reguladora de las Comunicaciones no  ve las cosas tan fáciles, porque, como explica en un comunicado, es prácticamente imposible bloquear los millones de dominios extranjeros que comercian con el sexo. Los sectores más liberales del país denuncian la “hpocresia” del poder y de los salafistas, y creen que lo que quieren unos y otros es restablecer la censura. Piensan que “antes de prohibir el porno, sería mejor prohibir la corrupción, el desempleo y la pobreza”. Así lo dice el periodista Ayman el Sayad.

Agresiones sexuales

Lo que no molesta ni ofende a los salafistas y otros conservadores es el acoso sexual al que son sometidas muchas mujeres egipcias por parte de los hombres. En ciudades como El Cairo ese acoso es permanente en las calles. Para acabar, o al menos frenar ese problema, un grupo de ciudadanos han constituido el colectivo Basma. Su objetivo es “concienciar a las mujeres de que tienen que denunciar a los acosadores y detener a esos agresores y entregarlos a la Policía”, explica Abd al-Fattah Mahmud, miembro de ese colectivo. Es un movimiento constituido por voluntarios que también organizan campañas de información sobre las zonas de mayor riesgo en El Cairo. Un grupo de unos 60 voluntarios organizó una campaña de tres días contra el acoso sexual durante la pasada Fiesta del Cordero en zonas como la plaza Talaât Harb y las calles cercanas, porque las agresiones sexuales aumentan los días festivos. Los responsables de Basma aseguran que gracias a su trabajo de prevención han evitado de momento unas 50 agresiones sexuales. Lo que lamentan los activistas de Basma es que “exista un sentimiento de impunidad entre los agresores sexuales, porque la sociedad les ampara”, señala la cineasta y productora Hannah Kamal.