La miseria y la marginación golpean a los gitanos en Chequia

Dunia Benjadra-Rabat / Piotr Kowalski-Varsovia

Los gitanos de Chequia y de los países de la antigua Europa comunista viven en una grave situación de marginación social y económica

La situación de los gitanos en Chequia, uno de los países más avanzados de la antigua Europa comunista, es insostenible. Chequia tiene más de 10 millones de habitantes, de los cuales  unos 250.000 son gitanos. El 70% vive en la pobreza y la marginación, según la Liga Checa de los Derechos del Hombre (LIGA). Las estadísticas oficiales calculan la existencia de unos 400 guetos gitanos en los que viven unas 80.000 personas. La mayoría de los adultos de estos guetos está sin trabajo.  Según varias encuestas, el 80% de la población checa admite que no quiere tener vecinos gitanos. En Chequia, se ha llegado a construir un criadero de cerdos donde se encontraba el campo de concentración  nazi de Lety (Bohemia del sur), un lugar donde fueron asesinados muchos gitanos. En 2010, la justicia condenó a cuatro neonazis a elevadas penas de prisión por haber atacado con bombas incendiarias la vivienda de una familia gitana. Una niña gitana quedó gravemente herida, con quemaduras en todo el cuerpo, en ese ataque. Los grupos de extrema derecha organizan manifestaciones contra la minoría gitana muy a menudo y hay alcaldes que piden que se suspendan las ayudas sociales a las familias gitanas endeudadas. En la anterior legislatura, una senadora del conservador Partido Cívico Democrático (ODS), Liana Janácková, consideró que el gueto gitano de Bedriska,  en la ciudad de Ostrava, es “un lugar que debería estar cercado por una valla eléctrica”. La situación de marginación de los gitanos es tan grave que en febrero de 2009 la organización gitana checa Roma Realia mandó una carta al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en la que le explicaba la situación de su colectivo y le pedía ayuda. Centenares de gitanos checos han optado por emigrar legalmente a Canadá. La situación de los gitanos es especialmente grave en Bohemia del Norte, donde se han trasladado bastantes familias gitanas que perdieron sus hogares durante  inundaciones en otras zonas del país o bien fueron desalojadas de sus viviendas por no pagar el alquiler.

Conflictos

Hace unos meses, los alcaldes de muchos pueblos que acogieron gitanos en Bohemia del Norte se quejaron de la falta de medios materiales para hacer frente a esta realidad y pidieron al Gobierno la búsqueda de soluciones al problema. Así lo explicó a la emisora pública Radio Praga la alcaldesa del municipio de Sluknov, Eva Dzumanová: “No disponemos de instrumentos legales para intervenir. No podemos prohibir a los dueños de los edificios de apartamentos que no alquilen viviendas a personas que puedan resultar problemáticas, no podemos regular la migración de personas a la ciudad”. Los grupos neonazis se aprovecharon de la situación para organizar manifestaciones contra los gitanos en algunos municipios. El Consejo de Seguridad del Estado tomó la decisión de incrementar la presencia policial en la región, pero fue incapaz de frenar la violencia de los grupos ultras. Durante un tiempo, los enfrentamientos se sucedieron casi a diario y los grupos extremistas organizaron protestas callejeras contra los gitanos en las que los amenazaron de muerte y atacaron sus viviendas. El director general de la Policía, Petr Lessy, consideró que “el extremismo se ha apoderado de la sociedad, pero en realidad se trata de actividades de los partidos radicales que aprovechan el momento en busca de capital político”.

Integración fallida

El profesor de español en la Universidad de Brno Ivo Buzek está convencido que “de momento, los neonazis están quietos, pero yo creo que están esperando hasta que la cosa se olvide [se refiere a la condena por el ataque a una vivienda de gitanos] y luego volverán”. En declaraciones a Correo Diplomático, Buzek lamenta que “la integración de los gitanos que se está planeando desde hace 50 años en Chequia ha variado según la realidad histórica del momento, pero siempre han sido planes de integración dirigidos por los payos, donde los gitanos no deciden”. Celebra, sin embargo, que en su país, “en los últimos años, empiecen a surgir pequeños proyectos ideados por la comunidad gitana”. La situación de los gitanos en otros países de la antigua Europa comunista, como Eslovaquia, pero sobre todo Hungría, Rumanía y Bulgaria, es bastante peor que en Chequia. En esos países, el nivel de marginación y pobreza de la población gitana es alarmante, los poderes públicos se caracterizan por su pasividad frente a ese problema y la extrema derecha es muy activa en provocar y atacar a los gitanos, especialmente en Hungría, donde el partido parlamentario Jobbik y los grupos ultras paramilitares siembran el terror en zonas donde existe una fuerte concentración de ese colectivo. La canciller alemana Angela Merkel rindió recientemente un homenaje a los 500.000 gitanos asesinados por el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial. El acto fue valorado positivamente por la comunidad gitana europea. Para Ivo Buzek, “fue un acto inevitable, aunque creo que ha llegado tarde. Es un gesto político que hace referencia a un hecho del pasado, pero no creo que vaya a mejorar la situación de los gitanos centroeuropeos”. En la misma línea que apunta el profesor universitario checo, en una entrevista con el diario español El País, el secretario general del Consejo de Europa, Thorbjorn Jagland, declaró: “Los gitanos son el chivo expiatorio en la crisis, como antes de la guerra”.