Los antiguos presos de la dictadura brasileña vuelven a la cárcel por corruptos

E. García-Buenos Aires

José Dirceu es un antiguo preso político de la época de la dictadura militar brasileña que ahora vuelve a la cárcel por corrupción tras haber sido la mano derecha del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva

Brasil vive una situación extraña desde el punto de vista político. Los antiguos presos políticos de la época de la dictadura militar han vuelto a pisar el suelo de la prisión, pero esta vez porque son unos corruptos. Es el caso de José Dirceu, ex mano derecha del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y José Genoíno, antiguo presidente del Partido de los Trabajadores (PT). Ambos personajes estuvieron presos en la etapa pre-democrática, y el pueblo los consideraba héroes de la lucha por las libertades. Han sido condenados en el “juicio del siglo” por la Corte Suprema a nueve años de prisión por corrupción activa y asociación criminal, al dirigir una trama de compra de votos entre diputados del partido gubernamental que fue pagada con recursos públicos. La justicia, que también condenó al ex tesorero del PT, Delubio Soares, les acusa de haber financiado ilegalmente la campaña electoral de Lula en 2002. Dirceu y Genoíno, que fueron fundadores del PT, niegan las acusaciones y aseguran que son víctimas de una persecución política. Dirceu, a través de su blog, afirma que la Corte Suprema viola los principios constitucionales por condenarlo sin pruebas materiales y sin haber considerado la presunción de inocencia. El ex mano derecha de Lula está convencido de que el juicio al que ha sido sometido es la consecuencia de una presión política y mediática con motivo de las elecciones municipales del pasado 28 de octubre. “Voy a luchar, incluso cumpliendo la pena. Se lo debo a los que creyeron y lucharon a mi lado en los últimos 45 años”, dice Dirceu. Por su pare, el presidente del PT, Rui Falcão, durante una comparencia ante corresponsales extranjeros, defendió la inocencia de los dos condenados, pero reconoció que la financiación ilegal de campañas electorales ha sido realizadas por todos los partidos brasileños. La corrupción en Brasil es una  verdadera plaga que afecta a todos los mecanismos de la vida política, social y económica. Durante el mandato de Lula la corrupción fue un grave problema que salpicó a ministros y altos cargos de su gobierno y del PT. Lula logró que su sucesora, Dilma Rousseff, fuera elegida presidenta gacias a las promesas de  renovación política y lucha contra la corrupción. Para hacer frente a este problema en el ámbito de la política, se creó el Movimiento de Combate a la Corrupción Electoral (MCCE), una iniciativa popular que fue muy activa en los pasados comicios municipales.

La fortuna de Kirchner

Mientras, en Argentina, según un estudio publicado por el diario La Nación, la fortuna de la presidenta del país, Cristina Fernández de Kirchner, se multiplicó 11 veces en 2011. Su patrimonio pasó de un millón y medio de dólares a 18,5 millones. Según este rotativo, la familia presidencial contabilizó numerosos activos, como  propiedades, 12 pisos, seis casas, otros seis terrenos, cuatro locales, acciones y depósitos. La Nación observa que sólo durante el Gobierno de Néstor Kirchner el matrimonio se hizo con 18 propiedades en la provincia patagónica de Santa Cruz. Asimismo, “meses antes de las elecciones del 2007, la pareja compró diez departamentos de no más de 50 metros cuadrados en Río Gallegos”, la capital de la provincia. Agrega el rotativo:  “Poco después del enroque presidencial la pareja decidió vender catorce de sus inmuebles”.