Callejón sin salida en el conflicto del Sáhara Occidental

Por Pedro Canales
(Este artículo ha sido publicado previamente en el periódico online El Imparcial)

El conflicto del Sáhara occidental (En la foto, el enviado especial de la ONU, Christopher Ross, y el rey de Marruecos, Mohamed VI) dura ya 37 años y nada indica que vaya a resolverse rápidamente

El largo conflicto en el Sáhara Occidental sigue enquistado mientras las partes implicadas, el gobierno marroquí, el Frente Polisario saharaui y la vecina Argelia, se echan la culpa unos a otros de la no solución del problema.

El rey Mohamed VI de Marruecos ha atribuido a “las otras partes” (Argelia y el Frente Polisario) la responsabilidad en la situación de estancamiento que conoce el conflicto del Sáhara Occidental. El Frente Polisario por su parte considera “decepcionante” el discurso real por su “intransigencia y falta de voluntad política” para resolver el conflicto. Argel culpa a Marruecos por ignorar las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que reclaman la organización de un Referéndum de autodeterminación de la población saharaui. En Argel no ha sentado nada bien las críticas formuladas por el soberano marroquí acerca de la responsabilidad del régimen de Abdelaziz Buteflika en el callejón sin salida existente en el conflicto del Sáhara Occidental. Mohamed VI conmemoró el 37 aniversario de la “Marcha Verde” al igual que en años anteriores con un discurso televisado en el que trató de hacer un balance de la situación vista desde la perspectiva marroquí.

Mohamed VI recordó la propuesta emitida por Rabat de proceder a una “autonomía avanzada” como medio de resolver la crisis, pero admitió que “esta iniciativa audaz que puso en marcha un nuevo proceso de negociaciones, ha fracasado”. Para el soberano alauita el no haber podido alcanzar “una solución política consensual y definitiva” hay que reprochárselo a “la falta de voluntad sincera de las otras partes que persisten en sus tejemanejes y en sus estratagemas obstruccionistas”. El rey marroquí fue incluso más lejos e hizo un llamamiento a la comunidad internacional para implicarse y “poner fin al drama que viven nuestros hijos en Tinduf, en el interior del territorio argelino, donde sufren en toda su crueldad, la represión, la coerción, la desesperanza y las privaciones, en violación flagrante de los derechos humanos mas elementales”. En consecuencia reiteró su apelación al Alto Comisariado para los Refugiados de la ONU, para que proceda a un nuevo censo de los refugiados en Tinduf.

Las severas críticas formuladas por Mohamed VI sobre la situación de derechos y libertades en los campamentos de refugiados de Tinduf, han sorprendido, ya que están aún en primer plano de actualidad, las formuladas por la Comisión de Derechos Humanos dela ONU en Ginebra, el Relator de la ONU sobre las Torturas, el Centro Kennedy para los Derechos Humanos, las criticas de la Eurocámara sobre las restricciones a las libertades en el Sáhara Occidental bajo administración marroquí, y la reciente expulsión de El Aayún de 18 españoles y 4 noruegos como “personas non gratas” por las Autoridades marroquíes. Sin embargo el soberano marroquí en su discurso, sin hacer mención a todo lo dicho por organismos internacionales al respecto, reiteró que “no permitirá bajo ningún pretexto y en ninguna circunstancia que la suerte del Sáhara sea tributaria de cálculos y sórdidos manejos de las otras partes”. “Por ello, insistió el rey, proseguiremos con el proceso de desarrollo y modernización en curso en el Sáhara con constancia y determinación”.

Para Argel, el soberano marroquí ha ido demasiado lejos esta vez, al intentar culpabilizar a Argelia del estancamiento del conflicto y de la falta de avance en el proceso de normalización de relaciones bilaterales. En declaraciones al diario argelino El Watan, un alto responsable del país trató de poner los puntos sobre las íes. “Lo decimos claramente, sin virulencia y lejos del tono inquisitorial al que Marruecos nos tiene acostumbrados: es Marruecos quien ha torpedeado el proceso de normalización de relaciones entre nuestros dos países; nosotros estábamos comprometidos en una dinámica constructiva tendiente a sanear las relaciones bilaterales”. Según las declaraciones dadas a conocer por El Watan, Argel estaba dispuesto a reabrir las fronteras terrestres entre los dos países, cerradas desde hace 17 años. Pero el discurso real parece haber echado al traste tales propósitos, lo que ha acarreado la irritación de los responsables argelinos.