El movimiento amazigh pide ayuda a Obama para resolver el conflicto de Mali

Ahmed Chabi-Rabat

El presidente delegado para los Asuntos Internacionales del CMA, el marroquí Rachid Raha, ha enviado una carta a Barack Obama en la que pide ayuda al presidente de Estados Unidos para resolver el conflicto en el norte de Mali

El Congreso Mundial Amazigh (CMA), una organización que agrupa a numerosos movimientos berberistas de África del Norte, envió una carta abierta al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en la que pide al mandatario que intervenga en el conflicto del norte de Mali. Diversos países africanos y occidentales se preparan para una intervención militar  en este territorio con el objetivo de desbancar a los grupos terroristas yihadistas que se han instalado. En ese territorio actúan también los tuaregs independentistas del Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad (MNLA), que se oponen a Bamako y a los grupos terroristas. En la carta abierta a Obama, el presidente delegado para los Asuntos Internacionales del CMA, el marroquí Rachid Raha, indica que los berberistas expresan su rotunda oposición al “terrorismo”, pero asegura que “la intervención militar inminente que se prepara, en el Azawad, en el norte de Mali” podría transformarse en “un genocidio maquillado, muy particularmente, contra nuestras poblaciones tuaregs”. El CMA denuncia la “intervención querida y orquestada por el presidente francés François Hollande, que se preocupa más por los intereses económicos de su país que por los derechos del pueblo tuareg, y lo hace a través de la puesta en marcha de un ejército de Estados africanos neocoloniales”. Según dice en la carta el CMA, esta intervención, que “se hace sin la colaboración e  implicación directa de los revolucionarios del Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad, con el objetivo de desbancar a los terroristas islamistas, podría tener consecuencias desastrosas e irreversibles en el Sahel, en África del Norte (Tamazgha) y en los países occidentales”. El CMA asegura que “los verdaderos terroristas salafistas (AQMI, MUJAO y Ansar Eddine), que ocupan las principales ciudades del norte de Mali (Tombuctú, Gao y Kidal)  y se enfrentan directamente contra los revolucionarios del MNLA no se encuentran en el Azawad. ¡Los que desestabilizan realmente toda la zona del Sahel están más bien en Argel y no en las montañas de Tighargharin!”. Los berberistas plantean al inquilino de la Casa Blanca que si quiere luchar eficazmente contra el terrorismo, antes tendría que “llevar a cabo una investigación profunda en el seno de los servicios secretos del ejército argelino, antigua SM (Seguridad Militar), después DRS (Departamento de Información y de Seguridad)”. Según el CMA, “el verdadero jefe de AQMI (Al Qaeda en el Magreb Islámico)  no es Abdelmalek Drukdel,  sino los generales que controlan el DRS”.

Movimientos sanguinarios

El CMA explica a Barack Obama que “gran parte de los jefes de los movimientos sanguinarios citados, culpables de miles de asesinatos de ciudadanos e intelectuales inocentes, como Djamel Zituni, Hasan Hattab, Antar Zuabri o Nabil Makhlufi (jefe de AQMI en el Sáhara muerto el pasado 9 de septiembre) son extrañamente antiguos militares argelinos”. “Es curioso que estos terroristas se concentren en dos regiones berberófonas, la Cabilia y el país tuareg”, destaca el CMA en la carta. Abundando en el mismo terreno, los berberistas aseguran que los grupos yihadistas son “marionetas al servicio de agentes militares argelinos que intentan desestabilizar  de cualquier manera esta región del Sáhara, que antes era una de las regiones más seguras del mundo y una de las más hostiles a toda forma de extremismo islámico”. Por todo ello, el CMA considera, y así se lo hace saber a Obama, que una intervención militar en el norte de Mali sólo será exitosa si hay una “implicación de los revolucionarios del MNLA”. Además, los berberistas piden “la apertura de una investigación internacional urgente sobre los archivos del DRS argelino, con el fin de delimitar responsabilidades y presentar a los culpables ante la justicia internacional”.