La ONU y la Liga Árabe quieren un gobierno de transición para Siria

Ahmed Chabi-Rabat

El mediador internacional para el conflicto sirio, Lakhdar Brahimi, quiere un gobierno de transición en Siria que reúna a todas las corrientes de la oposición y a representantes del actual régimen de Damasco

El próximo jueves, tres meses después de su designación por la ONU y la Liga Árabe, el mediador internacional para el conflicto de Siria, Lakhdar Brahimi, presentará ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en Nueva York, un plan para resolver esa grave crisis que  ha causado más de 40.000 muertos. Según la información de la que dispone Correo Diplomático, el plan de Brahimi prevé la constitución de un “gobierno de transición nacional” que tendría “plenos poderes ejecutivos” para dirigir Siria hasta que se celebren elecciones  legislativas y presidenciales bajo control de la ONU en 2014. Ese ejecutivo de transición estaría formado por representantes de todas las corrientes de la oposición y del actual régimen dictatorial, y Bachar al-Asad cedería su poder y sólo tendría un papel simbólico. En principio, según fuentes de la ONU, Rusia, que es el principal valedor del régimen de Damasco, aceptaría este plan, que no aclara cuál será el futuro de Bachar al-Asad. Al parecer, el dictador sirio, cuando el pasado verano se reunió con el general Robert Mood, ex representante de la ONU en Damasco, le aseguró que no se opone a abandonar el poder, pero pidió a cambio que “Siria no se hunda en el caos”. La semana pasada, el propio primer ministro del Reino Unido, David Cameron, que es un fiel aliado de Washington, planteó la necesidad de que Al-Asad abandone el poder bajo garantías para su seguridad. No está claro que toda la oposición siria acepte este planteamiento, que tiene bastantes adeptos en Occidente. La recién creada Coalición Nacional rechazó “toda negociación con el régimen de Bachar al-Asad”. En este contexto, la ONU y la Liga Árabe creen que el papel diplomático de Egipto, que se ha visto fortalecido durante la negociación de un alto el fuego entre Hamas e Israel en el conflicto de Gaza, será determinante para resolver la crisis siria. Lakhdar Brahimi está convencido de que El Cairo puede desempeñar una labor clave, porque piensa que los Hermanos Musulmanes, que gobiernan el antiguo país de los faraones, son los únicos que en el mundo árabe tienen suficiente autoridad política para convencer a Bachar al-Asad de que tiene que abandonar el poder absoluto y facilitar una transición.

Acuerdo de Ginebra

El plan del mediador Brahimi recoge algunos de los principales puntos del acuerdo de Ginebra para la pacificación de Siria que  firmaron el pasado verano los países que juegan un papel determinante en la resolución de la crisis. Ese acuerdo no pudo concretarse porque los países occidentales se opusieron a una transición política con el dictador de Damasco en el poder. La posición occidental sobre Siria no acaba de ser clara del todo, porque ese bloque no apoya al dictador de Damasco, pero tampoco plenamente a la oposición, y no descarta que Al-Asad pueda salvar la cara y la vida en un proceso de transición. Estados Unidos no ve con buenos ojos el papel que cumple el opositor Consejo Nacional Sirio (CNS) y se decanta por la Coalición Nacional, que cuenta con el apoyo de una docena de Estados. Según dijo la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, “el apoyo al CNS por parte de países extranjeros ha sido considerable. Ha tenido apoyo financiero, mediático y diplomático por parte de los europeos, de nosotros los americanos y de los países árabes ricos. Pedimos un apoyo internacional al CNS, pero el CNS no ha estado a la altura”. Washington  ve con preocupación el hecho de que los islamistas tengan mucha influencia en el CNS y no hayan dado garantías a la comunidad internacional de que serán capaces de proteger a las minorías étnicas y religiosas en Siria una vez que haya sido derrotado el régimen dictatorial. De momento, no parece evidente de que las dos grandes facciones de la oposición siria sean capaces de unirse.

Oposición unida

Por su parte, Francia multiplica sus gestos a favor de la unidad de la oposición siria, aunque tampoco le guste el papel preponderante de los Hermanos Musulmanes en el CNS. Por eso París tantea con interés la nueva Colación Nacional que se constituyó hace unos días en Doha (Catar) y agrupa en su seno a un tercio de representantes del CNS. Francia cuestiona, como Estados Unidos,  la eficacia opositora del CNS. Para el Quai d´Orsay, la reestructuración de la oposición siria es “la última oportunidad”. En caso contrario, según París, la victoria sería para los grupos salafistas yihadistas. Francia presiona a las diversas facciones opositoras para que se unan bajo una sola sigla, la de la Coalición Nacional, y Estados Unidos y Reino Unido vigilan atentamente la evolución de los Hermanos Musulmanes respecto de este nuevo organismo opositor. Occidente y los países árabes del golfo quieren también que la oposición siria unifique su dirección militar y se concentre en cinco grandes frentes urbanos. Así las cosas, los grupos yihadistas, que no obedecen  al Ejército Libre sirio, han rechazado la autoridad de la Coalición Nacional y se pronuncian por “un Estado islámico”. Grupos como el Frente al-Nosra, próximo a las tesis de Al Qaeda en Irak, Liwa al-Tawhid, muy presente en Aleppo, y Ahrar al-Cham, influyente en la región de Idlib, anunciaron su “rechazo del complot  que representa lo que se llama Coalición Nacional, y nos hemos puesto de acuerdo unánimemente sobre la instauración de un Estado islámico justo”. Unos 2.000 salafistas de diversos países han entrado en Siria para apoyar a los radicales locales.