Marruecos se convierte en el segundo gran mercado africano para la industria del automóvil

Clara García-Rabat

Marruecos podría convertirse en el primer país africano en el terreno de la industria de la automoción tras la implantación de la multinacional francesa Renault en la zona franca de Tánger

Marruecos es el segundo gran mercado africano para la industria del automóvil y podría convertirse en el primero y situarse por delante de África del Sur. En África del Norte, ningún país puede competir con Marruecos en este terreno. La implantación de la multinacional francesa Renault en la zona franca de Tánger, además de haber significado una transformación económica sin precedentes de la capital del Estrecho, ha sentado las bases para el despegue de la industria de la automoción en Marruecos. Según la Agencia Marroquí para el Desarrollo de las Inversiones (AMDI), en los próximos 10 años, el sector del automóvil generará un negocio  anual de unos 2.000 millones de euros. Renault atrae a grandes empresas del sector del automóvil como Delphi, Yazaki, Faurecia y Visteon, y, según el periódico L´Economiste, hace unos meses una multinacional alemana visitó Tánger para evaluar las posibilidades de negocio en el norte de Marruecos. La tensión política y social que viven países como Egipto y Túnez favorece los intereses de Marruecos. Tanto es así que las multinacionales Volkswagen y Hyundai están estudiando la posibilidad de instalarse en el país norteafricano, que aunque atraviesa serias dificultades financieras y se está viendo afectado por la crisis de la eurozona, vive una etapa de crecimiento ininterrumpido. “Marruecos hace todo lo posible para atraer a un segundo gran constructor automovilístico, después de la implantación de Renault-Nissan en Mellusa (Tánger), que ha tenido un impacto benéfico para el desarrollo de la industria del automóvil”, anunció en la capital del Estrecho el ministro de Industria y Comercio marroquí, Abdelkader Amara. El ministro aseguró que “hay varios grupos” que quieren  instalarse en Marruecos, porque están interesados por la posición estratégica del país, su apertura a los mercados internacionales, la existencia de una mano de obra competente y la estabilidad política. Según la revista económica francesa Usine Nouvelle, Volkswagen contemplaba inicialmente abrir una fábrica en Argelia, pero al parecer  cambió de postura y ahora prefiere invertir en Marruecos, como también se lo ha planteado la firma coreana Hyundai. Para Hakim Abdelmumen, presidente de la Asociación Marroquí para la Industria y el Comercio del Automóvil (AMICA), las multinacionales miran con interés a Marruecos, porque el país “se posiciona como un lugar de primera importancia en el sur del Mediterráneo y sabe sacar provecho de su posición geográfica y su proximidad a Europa”.

Un beneficio para España

En el caso de Renault, la multinacional francesa conseguirá una capacidad de producción en Marruecos en 2013 de 300.000 vehículos al año. El grupo galo, que ya controlaba el 37% del mercado marroquí, alcanzó el 40% el pasado mes de octubre. Según el Ministerio de Industria y Comercio, unas 200  firmas de la industria auxiliar del automóvil y de otros derivados se han instalado en la zona franca de Tánger desde que se implantó Renault, y dan trabajo a más de 40.000 personas. España, que atraviesa una grave crisis económica, se está viendo beneficiada por esta situación. Muchas empresas españolas proveedoras de Renault se han instalado en la zona de Tánger. Es el caso de la firma catalana Relats o de la empresa San Jerónimo de Sevilla, que se dedica a fabricar cajas de cambios y pieza de motores. Diversas empresas que giran en torno a Renault en Valladolid también se han instalado en el norte de Marruecos o lo piensa hacer, mientras que las exportaciones de la industria del automóvil española a Marruecos ha crecido notablemente y ya representa el 6% del volumen total de las exportaciones. Algunas voces críticas en Marruecos, como ONG y ciertos economistas, ponen en duda los beneficios que aportan a este país las inversiones de la industria del automóvil. Para estos sectores, las grandes multinacionales deslocalizan una parte de su producción a un país donde los sueldos no superan los 250 euros al mes y repatrian a su lugar de origen prácticamente todos los beneficios. Marruecos es, según estas voces críticas, un mero trampolín de las multinacionales de la automoción para la exportación, y las inversiones masivas no van a significar la industrialización del norte del país.