La derecha francesa se pliega a los deseos de Copé

Jean-Claude Dufour-París

Jean-François Copé, el nuevo líder de la derecha francesa, ha acabado imponiéndose a su principal rival, François Fillon, que lo acusa de haber manipulado los resultados de las elecciones primarias en la UMP

La Unión por un Movimiento Popular (UMP), que agrupa en su seno a gran parte del centroderecha francés, decidió reconocer la victoria de Jean-François Copé en las  elecciones primarias para la presidencia del partido que se celebraron hace poco más de una semana. Copé representa al sector más duro y conservador de la UMP, y su principal rival en las primarias, el ex primer ministro François Fillon, lo acusó de haber manipulado una parte sustancial de los resultados electorales. El hecho es que Copé ganó a Fillon por un estrecho margen de votos (86.911 contra 85.959), lo que demuestra que la UMP está muy dividida y al borde de la ruptura. La mediación del  ministro de Asuntos Exteriores del anterior gobierno conservador, Alain Juppé, no pudo resolver la crisis interna del partido, y finalmente el Comité Nacional de Recursos de la UMP validó el triunfo de Copé en las urnas. El flamante presidente de la UMP tuvo palabras conciliadoras con Fillon, al que pidió que no lleve a la justicia a “su partido y su familia política” y se integre en la actividad de la formación conservadora. También prometió que no pactará con el extremista Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen. Fillon, que representa la corriente centrista de la UMP, rechazó la decisión del aparato del partido y acusó a su rival de “hacerse proclamar ganador mediante un golpe”. Las espadas siguen en alto y los partidarios de Fillon se reunirán hoy en la Asamblea Nacional para decidir si abandonan la disciplina de la UMP y forman un grupo parlamentario propio. Si toman esta decisión, la UMP se habrá roto en dos corrientes adversas. Esa lucha fratricida favorece objetivamente a los dos principales adversarios de la UMP: la extrema derecha y el Partido Socialista (PS).

Vieja tradición

La pugna entre Copé y Fillon no es una novedad en la derecha francesa, que al menos desde que el general Charles de Gaulle fundó la V República, en 1958, siempre ha vivido luchas internas más o menos agudas. Lo novedoso de la crisis es que esta vez es la consecuencia de unas elecciones primarias tan caóticas como chapuceras que han puesto de manifiesto la escasa cultura democrática que rige el funcionamiento de la UMP, donde los caudillismos y las luchas por el poder son moneda corriente. Quién sabe si no será un  Nicolas Sarkozy renovado el que acabará sacando partido de esta feroz lucha interna  de cara a las próximas primarias. Intentó mediar entre Copé y Fillon y no lo consiguió. ¿No pudo o no quiso? Esta es la pregunta del millón que se hacen algunos observadores políticos, que consideran que Sarkozy no está acabado, y viendo lo que ocurre en la derecha del país, en un futuro no muy lejano podría convertirse de nuevo en la gran esperanza conservadora.