El Othmani afirma su voluntad de ser el único ministro de Exteriores de Marruecos

Ahmed Chabi-Rabat

Saad Eddine El Othmani, el ministro de Asuntos Exteriores y de la Cooperación de Marruecos, no quiere compartir su cargo con nadie más, ni siquiera con el ministro delegado del ramo, Yusef Amrani, y los consejeros reales

Saad Eddine El Othmani, el ministro de Asuntos Exteriores y de la Cooperación de Marruecos, que rinde cuentas al rey Mohamed VI y al Gobierno, no quiere compartir su cargo con nadie más, ni siquiera con el ministro delegado del ramo, Yusef Amrani, y  consejeros reales como Taïeb Fasi-Fihri. El Othmani es un importante dirigente del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), que gobierna Marruecos desde hace un año junto con el nacionalista Partido del Istiqlal (PI), los berberistas conservadores del Movimiento Popular (MP) y los poscomunistas del PPS. El Othmani fue el líder del PJD hasta que  Abdelilah Benkirane, el actual jefe del Gobierno, lo sustituyó. Es un hombre discreto, educado,  moderado en las formas y casi refinado, pero firme en sus ideas y principios. Según cuenta a Correo Diplomático un militante del PJD, este psiquiatra bereber de 56 años diplomado en estudios islámicos, que nació en la ciudad de Inezgane, en la región del Suss, “no se suele enfadar en público, es  tranquilo y dialogante, pero suele ser duro en el empeño de alcanzar sus objetivos”. Duro es El Othmani en una entrevista concedida al semanario Jeune Afrique, donde dice que en Marruecos “no hay dos jefes de la diplomacia”, lo que es una manera de minimizar el papel que desempeña en Exteriores el diplomático Yusef Amrani, pero también  la actividad de los consejeros reales en este terreno, sobre todo la de Fasi-Fihri. El ministro asegura que dirige “plenamente la diplomacia, bajo la autoridad del presidente del gobierno y de su Majestad”. En la misma línea, El Othmani aclara que “ningún consejero real ha pisoteado mi trabajo, y yo ejerzo plenamente mis prerrogativas de ministro de Asuntos Exteriores”.

Rencillas históricas

En la entrevista, Saad Eddine El Othmani niega rotundamente que durante la visita que el rey Mohamed VI llevó a cabo por los países del Golfo y  Jordania, los consejeros reales hubieran tomado decisiones al margen del Ministerio de Exteriores. “Tengo que precisar que fue  el Ministerio de Finanzas que preparó con todos los ministerios implicados” esa visita oficial, pero “fue el Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Cooperación el que dirigió las discusiones políticas bilaterales con  el Consejo de Cooperación del Golfo”, contó el ministro. Abundando en el mismo terreno, el sucesor de Taïeb Fasi-Fihri  aclaró que no es el subalterno de nadie, aunque reconoció  que “el rey tiene su equipo de consejeros” que también influye en la política exterior del Reino de Marruecos. Las rencillas entre el Gobierno y los consejeros reales suelen ser frecuentes  en la vida política de Marruecos, aunque este tira y afloja no se haga público. Sin embargo, la nueva Constitución da más poder al Gobierno y permite una relativa apertura y desacralización de la política, y lo que en tiempos de Hasan II hubiera sido impensable, airear a través de los medios las discrepancias entre los gobernantes y  los consejeros del entrono real, hoy en día ha dejado de ser tabú. En este sentido, según círculos políticos consultados por Correo Diplomático, “hay una lucha de poderes entre el ministro de Asuntos Exteriores, Saad Eddine El Othmani, y el ministro delegado, Yusef Amrani, y algunos consejeros reales”. Este periódico intentó sin éxito conocer la opinión  de Yusef Amrani sobre esta cuestión.