Una sueca utilizaba huesos humanos para sus “actividades sexuales”

D. Benjadra-Rabat

Una sueca de 37 años utilizaba huesos humanos para sus actividades sexuales

La capacidad de imaginación del ser humano no tiene límites para lo bueno  y para lo malo. Una sueca de 37 años sin trabajo lo acaba de demostrar. Según reveló la Policía, tenía en su apartamento en la ciudad de Göteborg al menos seis cráneos, una columna vertebral y “gran cantidad de huesos”. Al parecer, con toda esa osamenta la mujer constituyó un esqueleto sobre el suelo de su vivienda, y lo más tremendo de este macabro asunto, es que, según el acto de inculpación, utilizó esos huesos “para diversas actividades sexuales”. No se sabe a qué tipo de actividades sexuales se dedicaba la mujer con el esqueleto reconstituido, porque los investigadores no han informado sobre ello. Pero no hay duda, según la justicia sueca, de que esa persona cometió un delito al “violar el descanso de los muertos” y podría ser condenada a dos años de cárcel. Los investigadores encontraron en su domicilio dos CD titulados “Mi necrofilia” y “Mi primera experiencia”, pero los contenidos tampoco han sido revelados por la Policía o la Justicia. Los investigadores también encontraron fotos de una morgue, sacos mortuorios y diversos objetos. Según dijo la magistrada Kristina Ehrenborg-Staffas en rueda de prensa, la mujer detenida disponía también del código de acceso a una morgue, y los investigadores sospechan de que la procesada preparó la exhumación de un cadáver, aunque de momento no ha sido acusada de violación de sepultura.

“Deseo a un hombre aunque esté muerto”

La mujer admitió ante la Policía y los jueces que tenía huesos humanos en su posesión, porque le interesa la historia y la arqueología, pero negó que le guste la necrofilia. Sin embargo, según la investigación en curso, la procesada contó por Internet que “es mi moral la que me fija los límites  y estoy dispuesta a aceptar el castigo si ocurriera algo, porque vale la pena. Deseo a un hombre tal como es, que esté vivo o muerto. Eso me permitiría encontrar la felicidad sexual”. Los psiquiatras que reconocieron a la mujer consideran que está en posesión de todas sus facultades. La necrofilia es una atracción morbosa hacia los cadáveres. En España, esta práctica es perseguida por la ley. El Código Penal señala en el artículo 566:  “El que, faltando al respeto debido a la memoria de los muertos, violare los sepulcros o sepulturas, profanare un cadáver o sus cenizas o, con ánimo de ultraje, destruyere, alterare o dañare las urnas funerarias, panteones, lápidas o nichos será castigado con la pena de prisión de tres a cinco meses o multa de seis a 10 meses”.