Con Europa en crisis, Polonia se vuelve la cara sonriente

La nación excomunista tiene la sexta economía de la región y es la única de la UE sin decrecimiento.

Juan Carlos Bermúdez (*)

Polonia es un país en pleno crecimiento económico y vive una modernización sin precedentes. Es el único país de la UE que no ha conocido recesión con la crisis. En la foto, una panorámica de la parte moderna de Varsovia

Hace 23 años, Polonia era un país casi en la bancarrota. El sistema comunista hacía agua y el papel higiénico escaseaba tanto como la libertad. Sin embargo, a finales de los 80, los astros se alinearon a su favor. Surgió el movimiento Solidaridad, que unió a los polacos de la calle contra el gobierno satélite de Moscú, con el impulso de la fuerza católica del papa polaco Juan Pablo II y el liderazgo de Lech Walesa, mientras las cosas en el propio Kremlin tomaban otro rumbo con Mijaíl Gorbachov. Así fue como, con la debacle soviética, surgió una Polonia libre y distinta.“En ese entonces, el 70 por ciento de la economía se basaba en el intercambio con la Unión Soviética -recuerda Walesa-. Todo quedó arruinado, pero teníamos nuestras reservas”. Los polacos, después de superar un periodo de desesperanza por la economía heredada, empezaron un proceso de grandes reformas liberales y de continuo progreso, que ha alcanzado niveles más altos desde que se produjo el ingreso del país a la Unión Europea (UE), en el 2004. En Polonia se dice que la última década ha sido de oro. Según Pawel Swieboda, cabeza de la Fundación Demos Europa, “nunca había habido tanto desarrollo, ni tanta estabilidad política”. Las cifras actuales de este país enclavado en el corazón de Europa son impactantes. Con 38 millones de habitantes, en una extensión equivalente a un poco más que la cuarta parte de Colombia, es el más grande y populoso de los nuevos estados miembros de la UE. Es la sexta economía del bloque y está muy cerca de entrar en el club de las 20 más poderosas del mundo. Si en la época comunista era un país básicamente agrícola, hoy es el primer exportador al mercado de la Unión Europea de piezas para vehículos, de alimentos procesados, de electrodomésticos, con una economía fundamentada en las pequeñas y medianas empresas. La Bolsa de Valores de Varsovia, creada hace apenas 21 años, es la más grande de Europa oriental, doblando en capitalización a la segunda -la de Viena- y es la cuarta en volumen de negocios de todo el continente. “Claramente, somos un país sexy para la inversión extranjera”, repiten funcionarios encargados de traerla. Según la firma Ernst & Young, es el segundo lugar más atractivo en Europa, después de Alemania, mientras que Financial Times lo pone como el más atractivo, después de EE. UU. y China, y la Agencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo -Unctad- le da el sexto lugar. De hecho, tiene las cifras de crecimiento de inversión más altas de toda Europa oriental. En el 2009, tuvo 9.700 millones de dólares en inversión foránea directa, y en el 2010, 14.000, tres veces más alto que el promedio mundial.

Todo ha sido posible con fórmulas como la reducción de impuestos, la creación de 14 zonas económicas especiales, el establecimiento de más de 40 parques tecnológicos e industriales y hasta las facilidades para que los inversionistas obtengan fondos europeos. Pero también mediante la oferta de una fuerza de trabajo no solo barata sino bien educada. Uno de cada diez universitarios europeos es polaco y el 97 por ciento de los estudiantes tiene un segundo idioma. Además, están bien situados en escalafones de dedicación al trabajo y productividad laboral. Polonia es atractiva, igualmente, por su estabilidad económica y por reglas como el límite constitucional al endeudamiento, que no puede superar el 60 por ciento del producto interno bruto, razón que la mantiene lejos del promedio del 80 por ciento de la UE y mucho más del drama de Grecia, Portugal o España. Polonia es el único país de la UE que, en medio de la crisis, ha evitado crecimientos negativos, y se proyecta como el que obtendrá el mayor crecimiento en este año de grandes dificultades en la región. Por lo menos un punto de su crecimiento anual desde el 2007 se explica por los fondos europeos recibidos. Cuando llegue el 2013, la suma superará los 87.500 millones de dólares, la mayoría dirigidos a la infraestructura, el medio ambiente y el capital humano. Un factor clave para que los polacos puedan sonreír en medio de la tristeza de sus socios comunitarios está en la moneda diferenciada. No ha ingresado a la zona euro y su esloti se cotiza alrededor del tercio del euro, lo que ha mantenido su competitividad. En los acuerdos de la Unión se estableció que Polonia ingresará a la zona euro, pero no cuándo lo hará; y, ante el panorama actual, las autoridades económicas no tienen afán de hacerlo. “No vemos esta crisis como coyuntural sino estructural”, dice el ex primer ministro Jan Bielecki. El gobierno polaco no cree que las cosas cambiarán antes de un lustro, así que, si el esloti sigue vivo por lo menos una década, estaría bien.

“Ahora, lo que más nos interesa es la internacionalización de nuestras empresas, que ya tienen suficiente fuerza para hacerlo”, dice la subsecretaria de Estado de Economía, Ilona Antonisyn-Klik. Y en América Latina su gran prioridad es Brasil, pero también está en la lista Colombia, país al que ven como una economía muy parecida. Por eso iniciarán el lunes próximo una importante visita empresarial. Polonia ha hecho bien la tarea, no solo para salir del comunismo, sino para proyectarse como gigante en Europa.

Misión viene a explorar negocios

Beata Stelmach, la vicecanciller polaca, encabezará una delegación empresarial que estará en Bogotá, entre lunes y martes, para explorar las posibilidades de negocios con Colombia. En el 2011, Polonia exportó al país el equivalente a 37,9 millones de euros y Colombia le vendió unos 100 millones. “Creemos que estamos muy por debajo del potencial”, dice la vicecanciller Stelmach. De allá vienen productos de acero, químicos, cosméticos y hasta bombillos. Y de aquí se envía carbón, café, frutas y azúcar. Stelmach ve oportunidades, especialmente, en el sector minero, donde Polonia tiene gran tecnologia, pero también en sectores como los cosméticos, la industria militar, transporte y turismo.

Lech Walesa, en unas pocas frases

Lech Walesa es el gran héroe vivo de Polonia entera, pero sobre todo de Gdansk, el puerto desde donde impulso el movimiento Solidaridad, que derrotó el comunismo. Allí vive y tiene una oficina cedida por la municipalidad, en la zona histórica de la milenaria ciudad. Tiene 70 años y su bigote famoso ya no es tan frondoso. En una charla con periodistas de Brasil y Colombia soltó estas frases:

Crisis europea. “Se debe a que tenemos malos programas y estructuras, dentro del orden viejo de las cosas. Quitamos fronteras para crear un solo Estado, pero seguimos en lo mismo”.

El mundo. “Debemos establecer cuál es el modelo económico bueno para estos tiempos, cambiar esta democracia ridícula y definir los fundamentos de la globalización”.

23 años después. “Nosotros derrotamos al comunismo, pero les dimos el poder a los viejos políticos y ellos están arruinando nuestra victoria”.

Juan Pablo II. “El Papa no hizo la revolución contra el comunismo, pero nos dijo ‘no teman’ y nos unió. No sabíamos que éramos tantos”.

La Iglesia polaca. “Cuando no había libertad, los curas hablaban por nosotros. Esa simbiosis nos sacó adelante”.

Mijaíl Gorbachov. “Él no podía sostener el comunismo sin matar a diez millones de personas. Entonces trató de reformarlo y que tomara vuelo nuevamente. Pero los polacos les quitamos el motor. Gracias a Dios, no nos aplastaron”.

Cuba, último dinosaurio. “Sospecho que los estadounidenses quieren mantener a Cuba como un museo del comunismo. Es algo increíble”.

(*) Juan Carlos Bermúdez, es Editor Adjunto del diario  EL TIEMPO de Bogotá (Colombia)