Vladimir Putin también sufre…

E. Medvédev-Moscú

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, que cultiva una imagen de hombre duro e impenetrable, sufre un problema físico desde hace un tiempo, pero nadie en el Kremlin quiere informar sobre su estado de salud

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, es un macho eslavo, o más bien habría que decir un machista. Tiene fama de hombre duro. Y lo es. Fue agente de la KGB en tiempos soviéticos y después desempeñó una carrera política en la que se rodeó de oligarcas, corruptos y miembros de los servicios secretos (FSB) y otros aparatos de seguridad. Putin se cuida mucho físicamente, le gustan las armas, en público no es simpático, y en lo político, se comporta como un zar del siglo XXI. En su manera de gobernar, sabe aplicar muchas viejas  prácticas autoritarias y represivas de las épocas zarista y comunista. No es que Putin sea malo, es que es un puro producto soviético formado en las labores de espiar y perseguir a disidentes cuando la URSS aún era un imperio con pies de barro, pero asustaba a Estados Unidos y sus aliados occidentales. A Putin no le tiembla el pulso para mandar a detener y procesar a un empresario porque le hace sombra, reprimir a un puñado de manifestantes pacíficos en las calles de Moscú o San Petersburgo, o quién sabe si dar órdenes al FSB para que envenene a un ex agente secreto arrepentido. Pero a pesar de sus muchas miserias, Putin no deja de ser humano, y como todo ser humano sufre cuando tiene alguna dolencia física. ¿De qué mal sufre Putin? Oficialmente, no se sabe. El zar del Kremlin ha aparecido en algunas imágenes de televisión con cara de sufrimiento y moviéndose con dificultad. Ha suspendido varios viajes al extranjero. Según algunos medios que citan “fuentes del Kremlin”, Putin tiene problemas de espalda. Pero su portavoz oficial no lo ha confirmado, al menos de momento.

El presidente de Bielorrusia suelta prenda

En Rusia ningún responsable oficial ha comentado nada sobre la salud de Vladimir Putin. Pero finalmente ha sido en Bielorrusia, una antigua república soviética, donde su presidente, Aleksander Lukashenko, contó que Putin se hizo daño practicando judo, y por eso sufre dolores de espaldas que le hacen la vida imposible. Lukashenko, que gobierna con mano de hierro su país y sabe lo que es hacerle la vida imposible a la oposición a su régimen autoritario, sin querelo, se ha convertido en el portavoz del Kremlin. “Sé que tiene un problema. Le encanta el judo y levantó a un tipo con sus brazos, lo lanzó y se hizo daño en la columna”, contó  Lukashenko, con quien Putin  mantiene una buena relación no exenta de tensiones, a pesar de que el mandatario de Minsk fue calificado como “último dictador  de Europa por George W. Bush. Putin es cinturón negro de judo y le apasiona el sambo, que es un arte marcial parecido. Lukashenko, que es un apasionado del hockey sobre hielo, lleva meses esperando poder medirse con Putin  sobre los patines. “Me ha dicho que todavía no están listos para medirse con nuestro equipo, se ha hecho daño en la columna”,  explicó Lukashenko en una entrevista con la agencia Reuters. El Kremlin no quiso comentar las palabras del jefe del Estado bielorruso. El presidente ruso,  que cumplió 60 años en mayo, sigue gozando de una imagen de hombre  duro  y deportista, pero  fue visto cojeando en la cumbre Asia-Pacífico de Vladivostok del pasado mes de septiembre. Rusia es un país donde se especula mucho, pero nadie sabe exactamente lo que le ha pasado a Putin, quien, en principio, tiene que viajar en diciembre a Turquía, Bélgica India y Turkmenistán. Pero hay una cosa sobre la que no hay duda: Putin es humano y como tal también sufre…