Brasil, potencia lusófona y mundial

Raúl Manuel Braga Pires

Brasil es una gran potencia emergente que mantiene lazos privilegiados con las antiguas colonias portuguesas en África. En la foto, una panorámica de Rio de Janeiro

El fuerte desarrollo económico de Brasil ha permitido una proyección de poder inevitable dentro de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP), así como en el mundo entero. La CPLP vive, sin duda, un momento de gran competitividad interna, ya que su liderazgo es disputado entre Brasil, Angola y Portugal, pero también por Timor Oriental, que curiosamente hace exactamente dos años mostró su disponibilidad  para comprar deuda portuguesa. Cabo Verde es otro discreto país de habla portuguesa, y es considerado como el más estable y el más viable económicamente de África. Su ubicación es estratégica, por ejemplo, ayuda a resolver el actual callejón sin salida en Guinea-Bissau, done el Presidente y el Gobierno Provisional, después del  Golpe de de Estado del 12 de abril,  sólo han sido reconocidos por  la CEDEAO, a nivel internacional. En el contexto de la CPLP, Brasil ha invertido fuertemente en el fortalecimiento de las relaciones políticas, comerciales y culturales con Angola y Mozambique, países siempre dispuestos a “tirar de la alfombra” al antiguo colonizador, Portugal, con el que mantienen una relación d “Love / Hate”. En este sentido, a través de una lengua común, el portugués, las empresas  brasileñas han ganado mucha contratación pública en estos países africanos, como la gestión de los parques informáticos de los Ministerios de Sanidad, Educación y Cultura y la capacitación de sus respectivos cuadros. La exportación de los profesores de lengua portuguesa originarios de Brasil también ha irritado mucho a las autoridades portuguesas, que debido a sus opciones políticas y culturales y a la actual crisis, nunca han invertido adecuadamente  en este área, en el Instituto Camões para la Cooperación y la Lengua. Los Centros Culturales de Brasil en Luanda (Angola), en Maputo (Mozambique), Bissau (Guinea) y en Praia (Cabo Verde) son comparables  en el tamaño y la programación con otros centros culturales de estas ciudades, especialmente con los franceses, por lo general más agresivos y profesionales en este ámbito. Brasil encontró una forma muy interesante, atractiva y tropical de penetrar en esta zona de África de habla portuguesa: promocionar la Capoeira, una danza que los esclavos africanos desarrollaron en Brasil y que ha permitido el redescubrimiento de una memoria y una identidad común a ambos lados del Atlántico.

Brasil y Angola

Con el establecimiento definitivo de la paz en Angola después de 2002 llegaron principalmente  las compañías constructoras brasileñas, para ayudar a “levantar” el país. En la actualidad, hay cerca de 25.000 brasileños viviendo en Angola, y podemos imaginar que el número de angoleños que viven en Brasil es equivalente o superior. Existe un programa de becas, las Becas de Estudio del Gobierno del Brasil, dirigido específicamente a los estudiantes africanos, que facilita también la entrada de estos estudiantes en el mercado de trabajo local. Por otra parte, se han registrado cerca de 1.125 solicitudes de asilo político de ciudadanos angoleños en Brasil. Con vuelos directos entre Luanda, Río de Janeiro y São Paulo, a veces a partir de  500 euros, también existen lo que podríamos denominar “comerciantes de ida y vuelta” que aprovechan estos vuelos, principalmente, para comprar ropa y baratijas de todo tipo a precios mucho más bajos y luego los venden en Angola. Es una especie de comercio informal fuera del circuito oficial. Este mes de noviembre, el Ministro de Asuntos Exteriores de Angola, Georges Chikoti, comenzó el día 13 una visita oficial de dos días a Brasil para asistir a la primera Comisión Bilateral de Alto Nivel  y a reuniones con el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Antonio Patriota. Discutieron sobre la expansión de los acuerdos en áreas sociales y en ciencia, tecnología y  comercio. La actual crisis en Guinea-Bissau también se discutió. Hay una clara voluntad de ambas partes por aumentar la colaboración en las áreas de educación, salud, cultura, agricultura, defensa tecnologías de la información, así como en la lucha contra los delitos transnacionales y la migración y asuntos consulares. El comercio bilateral creció entre estos dos países hermanos en los últimos diez años, 716% de 2002 a 2011, pasando de 211 millones de dólares a 1.051 millones de dólares.

Brasil potencia mundial

Actualmente, Brasil es la sexta economía más grande en el mundo y con el tiempo  se convertirá en la quinta.  En 2013, Brasil hizo descubrimientos de yacimientos de petróleo frente a sus costas y todavía puede hacer más descubrimientos en un futuro próximo, lo que le podría  convertir en el cuarto mayor productor de petróleo del mundo. Estos datos hacen de este gigante de la lusofonía un “BRIC”, lo que significa hablar de Brasil, Rusia, India y China, es decir un bloque de mercado económico emergente, al que ya se puede unir la República de África del Sur, transformándose así en “BRICS”. Es precisamente con la India y África del Sur que Brasil tiene una asociación estratégica. Este G3  reúne a tres democracias dinámicas de tres regiones diferentes del mundo en desarrollo, y fomenta un apoyo más político que económico, que es otra ambición declarada de Brasil. Este país quiere condicionar una reforma profunda  en el seno de las Naciones Unidas, que le permita un lugar como miembro permanente del Consejo de Seguridad y, naturalmente, con todas las responsabilidades y derechos que eso implica. En el actual momento de Brasil, el optimismo de sus ciudadanos, alentado por los éxitos de los programas de lucha contra el hambre y la pobreza, “Hambre cero” y “Cesta Básica”, y también la organización del Mundial de Fútbol en 2014 y de las Olimpiadas en 2016, se refleja en el nuevo eslogan que la Presidenta Dilma Roussef escogió para la República Federativa: “Brasil País Rico, y País sin Pobreza”.

Mozambique