La Asamblea Constituyente egipcia aprueba el borrador de una nueva Constitución antidemocrática

Mohamed Mestiri-Enviado especial-El Cairo

El decreto firmado por el presidente egipcio Mohamed Mursi por el que amplía sus prerrogativas frente a los otros poderes del Estado, legislativo, ejecutivo y judicial, ha desatado una tempestad en Egipto.

La Asamblea Constituyente  egipcia dio luz verde al borrador de una nueva Constitución  que mantiene “los principios de la sharia”  como  principal fuente de inspiración legislativa, y rechazó  modificar así los términos incluidos en la Carta Magna  que existía durante  el régimen dictatorial de Hosni Mubarak. La decisión de la Asamblea Constituyente, que está dominada por los islamistas de los Hermanos Musulmanes y una franja de la corriente salafista, dio la razón a los sectores opositores laicos que llevan semanas denunciando la evolución política autoritaria y teocrática del país. El descontento ciudadano se incrementó en los últimos días después de que el presidente Mohamed Mursi aprobara un decreto constitucional que le da plenos poderes y lo sitúa fuera del control legislativo y judicial. El debate en torno a la nueva Constitución fue agrio y hasta violento en algún momento, y los diputados  salafistas radicales y los liberales se tiraron los trastos a la cabeza. Muchas fuerzas no islamistas boicotearon el debate, que tuvo lugar en el Consejo de la Shura (Cámara alta del Parlamento). La Asamblea Constituyente votó los 234 artículos del borrador constitucional antes de entregárselo a Mursi para su aprobación. La siguiente fase será la celebración de un referéndum para que la población ratifique o rechace el texto. En los alrededores del Parlamento hubo un fuerte despliegue policial, y se produjeron choques entre manifestantes y agentes del orden. El ambiente en los lugares estratégicos de El Cairo donde se suelen concentrar los descontentos contra Mursi y los Hermanos Musulmanes era el jueves de calma tensa. El presidente Mursi dio a entender  a principios de esta semana que estaba dispuesto a retroceder tímidamente  para aplacar el descontento social y político que genera la aprobación de su decreto, pero finalmente decidió no rectificar.

Boicot de los laicos

Los laicos que se retiraron de la Asamblea pensaron que Mursi iba a disolverla para constituir una institución más equilibrada y representativa, pero se equivocaron. El proceso de redacción de la nueva Constitución dio sus primeros pasos hace  casi medio año, y después de haber publicado diversos borradores, sólo  quedaba por decidir sobre el contenido de varios de los artículos más sensibles, como los que se refieren a la religión musulmana. Para  aprobar la Constitución se necesita el apoyo  de 54 de los 100 miembros de la Asamblea Constituyente, y aunque se han retirado  los representantes de los partidos laicos y de organismos civiles como las iglesias cristianas, los observadores políticos creen que los islamistas y sus aliados salafistas tendrán fuerza suficiente para sacar adelante el texto constitucional. Si los partidarios de Mursi se salen con la suya, el descontento se incrementará.  Egipto podría vivir el sábado una jornada de gran tensión social, porque ese día los Hermanos Musulmanes han convocado una manifestación de apoyo al jefe del Estado en la Plaza Tahir, donde acampan muchos jóvenes y no tan jóvenes hostiles a los actuales gobernantes.