Un afgano decapita a una joven de 15 años por no querer casarse con él

D. Benjadra-Rabat

Los talibanes siguen sembrado dolor y muerte en Afganistán. Tienen a muchos seguidores que simpatizan con sus ideas retrógradas. La última víctima de la violencia machista alimentada por los talibanes es una joven de 15 años que fue decapitada por el primo y pretendiente de la víctima, porque no quiso casarse con él

Los talibanes no cambiarán nunca, siguen siendo  primitivos, brutos y criminales. Son machistas en lo más profundo de su alma, odian a las mujeres, y aunque la mayoría sean analfabetos, hablan en nombre del Corán, libro sagrado que nunca han leído. Lo único que saben hacer esos fanáticos que desprestigian a los musulmanes es sembrar dolor en ese pobre país llamado Afganistán. Sus víctimas se cuentan por miles, pero los talibanes tienen a muchos seguidores en la población afgana que simpatizan con sus ideas retrógradas. La última víctima de la violencia machista que los talibanes alimentan es una chica de 15 años que murió decapitada, porque no quiso casarse con uno de sus parientes en el norte del país, según informaron las autoridades afganas.  El asesinato ocurrió en el distrito de Khanabad, en la provincia norteña de Kunduz, explicó el portavoz provincial de las fuerzas de seguridad, Sayed Sarwar Hosseini. Según los investigadores, el autor material del crimen es el primo y pretendiente de la víctima, que se llama Sadeq, quien acompañado de un amigo, un tal Masud,  atacó a la joven con un cuchillo cuando llevaba agua para su familia. Al parecer, el padre de la chica había rechazado en varias ocasiones las pretensiones matrimoniales de la familia de Sadeq, porque consideró que su hija era todavía demasiado joven para casarse.

Conservadurismo social

En Afganistán, no sólo los talibanes, sino amplios sectores de la población  combinan una visión muy rigurosa del islam con las rancias tradiciones y el código de honor  de las tribus pastunes, conocido como ‘pastunwali’, que consideran que la mujer es como un objeto que sólo sirve para trabajar en casa y procrear y no debe tener ningún derecho. La situación de las mujeres fue particularmente dura en el país asiático durante el régimen  talibán, que sometió al terror  Afganistán entre 1996 y 2001. Los talibanes prohibieron todo lo que se podía prohibir, desde divertirse y escuchar música hasta pensar. Obligaron a las mujeres a vestir burka  -prenda que cubre por completo el cuerpo excepto una estrecha rejilla a la altura de los ojos para poder ver- y se les prohibió trabajar, estudiar o salir al extranjero a no ser que estuvieran acompañadas de algún pariente varón. Los talibanes destruyeron monumentos histórico preislámicos, detuvieron, torturaron y asesinaron a miles de personas y convirtieron al país en una inmensa prisión. Pero algo parece que está cambiando en Afganistán. El fiscal adjunto del país, Rahmatulá Nazari, señaló después del crimen de la joven de 15 años que toda aquella persona que sea declarada culpable de asesinar a mujeres o niñas será ejecutada. Nazari afirmó que, en vista de que el número de casos de violencia de género está en aumento, las medidas contra los responsables también serán más duras. “Sólo en Kabul hay 1.320 casos de violencia contra mujeres siendo investigados. Algunos de ellos han sido enviados al Tribunal Supremo”, recalcó el fiscal.