Francia abre una mezquita para musulmanes homosexuales

Jean-Claude Dufour-París

Ludovic-Mohamed Zahed (en la foto), un ciudadano franco-argelino musulmán y gay, ha abierto una mezquita que acepta a homosexuales, transexuales, lesbianas y “a todas las personas que no se reconocen en una visión dogmática del islam”

Francia, que todavía no ha legalizado el matrimonio homosexual, ha dado un paso de gigante en la lucha contra la homofobia al permitir que una mezquita abriera sus puertas cerca de París a los musulmanes homosexuales. La idea de crear este espacio  la tuvo un ciudadano  franco-argelino, Ludovic-Mohamed Zahed. Este ciudadano de confesión musulmana quiere que la mezquita sea un centro que acoja a homosexuales y transexuales y otras personas discriminadas por su condición sexual, y también le gustaría que las mujeres pudieran dirigir la oración. Doctorado en psicología y antropología, Ludovic-Mohamed Zahed es fundador y presidente de la asociación Homosexuales Musulmanes de Francia, un colectivo que se creó en 2012 y tiene a 325 afiliados. Como era de esperar, el Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM), que desempeña un papel de intermediario entre el Estado francés y la numerosa comunidad islámica del país, criticó con dureza la iniciativa de este joven musulmán homosexual, y la calificó de “aberración”. En una entrevista con el portal de Internet marroquí Yabiladi, , Ludovic-Mohamed Zahed advirtió que “esta mezquita no está dirigida solamente a los gays y a las lesbianas, sino a todas las personas que no se reconocen en una visión dogmática del islam. Un padre de familia me llamó porque  no quiere transmitir a su hija ese islam”. Asegura que “esta mezquita responde a una verdadera necesidad”. Este joven activista gay, que se ha léido el Corán y estudiado otros textos islámicos,  está convencido de que el islam no es contrario a los homosexuales.

Un referéndum

Mientras este joven musulmán homosexual lucha por el respeto a las minorías sexuales, los representantes de las religiones católica, protestante, ortodoxa, musulmana y judía reafirmaron hace unos días en París que rechazan el proyecto de ley gubernamental que abre la puerta al matrimonio entre personas del mismo sexo, y pidieron a las autoridades que convoquen un referéndum para que la población se pronuncie sobre esta medida. El colectivo budista no apoyó la idea del referéndum. El cardenal arzobispo de París, Monseñor André Vingt-Trois, recordó la hostilidad de la Iglesia católica al matrimonio homosexual, porque provocaría “un cambio profundo y radical que afecta al equilibrio general de las relaciones sociales, es un nuevo modelo de sociedad”. El presidente de la Federación Protestante de Francia, el pastor Claude Baty, rechazó la reivindicación de igualdad de derechos, y consideró que “el matrimonio para todos es únicamente un eslogan”. En nombre de los ortodoxos, el metropolitano Joseph pidió “la retirada del proyecto de ley y organizar un debate nacional sobre este tema”, y el Gran Rabino, Gilles Bernheim, estimó que el matrimonio “es una institución que articula la alianza de un hombre y una mujer”. Por su parte, el presidente del Consejo Francés del Culto Musulmán, Mohamed Musaui, condenó los actos homófobos, pero consideró que nadie tiene derecho de alterar “una institución milenaria” como el matrimonio monogámico y heterosexual.