Los socialistas españoles quieren volver a ser mayoría en el país

Ahmed Chabi-Rabat

Los socialistas españoles quieren volver a ser la fuerza más votada en el país. En la foto, de izquierda a derecha, Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba durante un acto de militantes y simpatizantes del PSOE en Madrid

Los socialistas españoles, que perdieron las elecciones generales hace más de un año, no consiguen mejorar sus expectativas de voto, según señalan todos los sondeos. A pesar de que las medidas de austeridad que aplica el Gobierno conservador de Mariano Rajoy están generando un gran descontento y muchas protestas en todo el país, el PSOE no mejora. Este histórico partido español vive profundas divergencias internas que el aparato apenas consigue disimular y no logra salir del atolladero electoral, social y político en el que se ha metido. Muchos de sus militantes y simpatizantes están desmoralizados, y aunque el PSOE se haya enganchado de manera oportunista, según piensan muchos ciudadanos de izquierda, a las manifestaciones y huelgas que sacuden España, no logra mejorar ni su imagen política ni su influencia social. Todo lo contrario: si nadie ni nada lo remedia, el PSOE es un partido que ha entrado en una lenta, pero sostenida agonía. Los dirigentes del PSOE se esfuerzan por superar esta situación. Por eso mismo aprovecharon el 30 aniversario de la formación del primer gobierno socialista para convocar a sus militantes y seguidores  a un acto público en Madrid, el pasado domingo, con el objetivo de insuflar optimismo y hasta alegría en las filas de un partido que lo necesita y de paso rendir un homenaje a Felipe González, ex presidente y ex líder socialista y un político de luces y sombras que cambió profundamente España entre 1982 y 1996. González tomó la palabra en el mitin para decir a sus huestes que uno de los problemas del PSOE es que no tiene “vocación mayoritaria”. “El PSOE ha perdido la vocación de mayoría y tiene que recuperarla, y tiene que hacerlo mirando a la sociedad, no de manera sectaria sino con espíritu de consenso y capacidad de dialogar”, proclamó González  en el acto, lo que podría interpretarse como una crítica velada a los dirigentes que no aspiran a superar el techo del 35% de votos y a aquellos que quieren abandonar el discurso socialdemócrata y, aprovechándose de la crisis que ha empobrecido a una parte importante de la población, abrazar una ideología socialista más radical pero de incierto futuro en un país capitalista desarrollado y de amplias clases medias urbanas como es España. El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, replicó a Felipe González diciendo que para alcanzar un apoyo mayoritario en la sociedad, el PSOE tiene que ser capaz de dar una respuesta a los problemas de la población,  algo que, según él, “la derecha no tiene”. Hay que “avanzar en el radicalismo reformista como hicimos entonces”, cuando el PSOE ganó las primeras elecciones generales, hace tres décadas, dijo Pérez Rubalcaba.

 Zapatero ‘resucita’

El ex presidente del Gobierno y ex secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, que llevó a su partido a la peor situación electoral, política y social de su historia en democracia tras la muerte de Franco, también estuvo presente en el acto madrileño. Zapatero ‘resucitó’, políticamente hablando, durante un tiempo. Y olvidando sus errores y malos momentos, dijo a sus compañeros de partido y sufrimiento: “Un país que se precie a sí mismo, un partido que se precie a sí mismo tiene que recordar los grandes momentos”. A su juicio, lo que hizo aquel Gobierno socialista hace 30 años “forma parte de la muy buena hoja de servicios” del PSOE. Y reclamó un PSOE que “mantenga los afectos, la lealtad y la unidad”. Pérez Rubalcaba clausuró el acto atacando al PP, que “siempre es igual, cuando España ha tenido un momento difícil, el PP prefiere darle una bofetada al PSOE antes que ayudar a España”.