Primer balance de la Liga: el paréntesis de la temporada pasada se está cerrando

Choukri Douichi-Fes

El fútbol tiene sus incógnitas y puede llegar a ser un deporte vil, según quién lo practique, como se ha visto en el primer tercio de la Liga española. En la foto, los anagramas del Real Madrid y del Atlético de Madrid

Cuando los partidos de la décima tercera jornada ya están jugados, se acabó el primer tercio de esta Liga y ya se pueden sacar algunas conclusiones respecto de los pronósticos y expectativas del debut de la temporada. Hay que señalar que nada más terminada la Liga anterior, muchos índices apuntaban a un intercambio de ciclo futbolero entre los dos grandes del fútbol español, o por lo menos a un cruce de aguas perturbadas para el Barça y una cogida de ánimos por parte del Real Madrid. El equipo azulgrana mostraba signos de agotamiento después de una serie inmejorable de triunfos que ha durado cuatro años seguidos. Plagado de lesiones y enfermedades, y agobiado por tensiones extradeportivas originadas por parte del técnico de su eterno rival, el equipo, con Pep Guardiola en primer plano, no sabía cómo encontrar soluciones para hacer frente a unos contrincantes cada vez más adaptados para frustrar su sistema de juego. Por si fuera poco, el presidente del club, Sandro Rosell, no logró convencer al ya mítico entrenador para que alargara su contrato, dejando el equipo ante una probable situación de mayores dudas y reconstrucciones. El Madrid, por su parte, ganador a lo grande y vencedor del mejor Barça de todos los tiempos,  poniendo fin  a una larga sequía liguera, se encontraba en la gloria de su hazaña gracias a la juventud de su plantilla, al carácter triunfador de su técnico, entonces recién renovado hasta 2016, y a la maduración de su juego fulgurante que dejaba aturdidos a los rivales. Ese Madrid encontraba razones para creer en un nuevo largo dominio no sólo de la Liga sino también del fútbol europeo. Todo el planeta merengue tenía fe en que aquella época dorada del equipo del siglo pasado ha vuelto para durar…

Deporte vil

Sin  embargo, la afición no contaba con lo vil que puede llegar a ser este deporte. Todas aquellas conjeturas se han esfumado en menos de tres meses de competición. Ni el Barça acusó la salida de su legendario técnico, ni el Madrid aprovechó la continuidad de la cual ha gozado. De hecho, los blancos pagan factura de problemas de gestión de la plantilla tanto en lo psicológico como en lo deportivo. En primer lugar, los jugadores han pasado más tiempo en los aeropuertos que en los estadios durante la gira en Estados Unidos  y en China,  que supuestamente era una pretemporada. El resultado ha sido que han llegado a los primeros encuentros cortos de ritmo y de tono físico: dos derrotas, un empate y un sólo partido ganado en el primer mes de la competición. En segundo lugar, el cuadro técnico no ha sabido superar las deficiencias en cuanto al ataque estático. Cada vez que el otro equipo cede la iniciativa y se agrupa en defensa, al Madrid se le hace más difícil encontrar huecos para marcar. Y las cosas empeoran cundo Xabi, timón irremplazable, está enjaulado, tiene un mal día o está ausente. Por último, entre las exigencias financieras de CR7, sus quejas de falta de respaldo por parte del club en su lucha contra Messi para el balón de oro, los ataques de José Mourinho unas veces contra sus jugadores y otras contra los árbitros, la resistencia que le replica el “bloque español”… entre tantas diversiones, es normal que el nivel de compromiso y de sinergia sea bajo. Ahora, después de 13 jornadas, están a 11 puntos del líder, casi un punto perdido por jornada. Un líder que está a punto de batir el récord del mejor arranque liguero de toda la historia. Sólo ha dejado escapar dos puntos durante estas 13 jornadas. Aunque se registraron remontadas épicas en algunos partidos (contra Osasuna y Sevilla), la verdad es que nadie esperaba, después del cambio de entrenador, una efectividad tan clamorosa. Vilanova ha logrado dosificar sabiamente los arreglos necesarios al juego del equipo sin traumatizar esta máquina ya casi perfecta.

El Barça de los buenos modales

Por supuesto, el sistema defensivo aún no está al mismo nivel de los últimos años, pero hay que confesar que durante estos tres meses de competición, las lesiones no han perdonado ni a un sólo jugador de la zaga azulgrana. Además, el equipo juega más por fuera que por dentro, con extremos pegados a las líneas,  alargando mucho el campo y haciendo las recuperaciones menos efectivas. En cambio, en la dinámica ofensiva, el promedio goleador (3,3 por partido) atestigua que el trabajo está bien hecho. El Barça sigue mostrando el juego estético que enamora a  millones de admiradores alrededor del mundo. Sigue siendo el club referente en la formación de base, hasta realizar el reto de alinear once canteranos en el mismo tiempo. Y aún más importante, sigue siendo el faro del juego limpio, de la humildad y de los buenos modales.

Un pálido partido: victoria del Real Madrid en el derbi de la capital

Por otra parte, el partido del sábado por la noche entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid generó  decepción. La decepción fue tan grande como habían sido las expectativas que lo habían precedido. El Atletico llegó al Derbi con ocho puntos de ventaja sobre los blancos y su nivel  mostrado hasta entonces prefiguraba un encuentro distinto de los disputados en los últimos años, en los cuales el Real Madrid superaba claramente a su vecino. Simeone intentó anular la creación de juego de su rival colocando a Diego Costa siempre al lado de Xabi Alonso. Por lo que el Real se lo vio roto entre dos bloques sin nadie para asegurar transiciones entre defensa y delantera. Y a no ser por una mano infantil de Arda, a los 15 minutos, que permitió a Cristiano que fusilara a Courtois y marcara el primero, y por otro disparo bien parado por el guardameta, nunca el equipo rojiblanco hubiera sentido peligro en el primer tiempo. La baja intensidad física permitió al equipo de Mourinho disponer de más fintas, aunque sin brillo,  en el segundo tiempo. Como de costumbre, el segundo gol fue fruto de un contraataque rápido, culminado por un disparo seco de Ozil entre los pies del portero rojiblanco. En resumen, lo más destacado de este partido fueron el comportamiento ofensivo e incomprensiblemente patético de dos equipos aspirantes al campeonato y a la Liga de campeones, y la permisividad exagerada del  árbitro (debería dirigir partidos de fútbol australiano) sobre todo frente a un Diego Costa, que no ha parado sus provocaciones a lo largo del partido. Para mejor espectáculo, había que estar en otro lugar. Justo antes del Derbi, el Barça completó su mejor partido en lo que va de temporada. Uniendo belleza y efectividad, arrolló  al Athletico de Bilbao con 5-1.