El norte de Mali es invadido por miles de yihadistas dispuestos a matar por dinero

A. Chabi-Rabat

El norte de Mali es invadido por miles de yihadistas procedentes de diversos países y en algunos casos dispuestos a matar por dinero. En la foto, un grupo de yihadistas que han llegado a esta convulsa región del Sahel

El norte de Malí, un territorio enclavado en el Sahel que los independentistas tuaregs del MNLA denominan Azawad, se ha convertido en un feudo de yihadistas de distintas facciones, generalmente jóvenes dispuestos a matar por dinero, según informes de servicios secretos de países europeos. En ciudades como Tombuctú, Gao y Kifal, los yihadistas se han hecho fuertes; podrían ser unos 2.500 hombres que han sido reclutados en los últimos meses con el objetivo de sembrar el terror en la población e implantar la sharia (ley islámica). Los terroristas de grupos como Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y el Movimiento para la Unidad y la Yihad en África Occidental (MUJAO) y la organización de salafistas supuestamente arrepentidos de la violencia Ansar Dine, que tiene estrechas vinculaciones con Argelia, controlan las dos terceras partes del Azawad. Según algunas informaciones, los yihadistas amputan manos y pies a los ladrones y castigan con latigazos las infidelidades matrimoniales. Los servicios de inteligencia europeos aseguran que en las últimas semanas, han llegado al Azawad terroristas de Libia, Egipto y Sudán, y se han unido a ellos jóvenes malienses que por unos 300 euros al mes están dispuestos a cualquier barbaridad. El MLNA, que declaró la independencia del Azawad hace año y medio, está ausente de las principales ciudades de la región. Mientras  los tuaregs salafistas  de Ansar Dine mantienen contactos con el Alto Consejo Islámico de Bamako,  el MUJAO, que dirige Umar Uld Hamaha, domina Gao y Duentza y lo integran malienses, nigerianos, saharauis, mauritanos y senegaleses. AQMI, por su parte, se ha radicalizado aún más desde que  el argelino Jemal Ukacha, alias Abu El Hammam, ocupó el cargo dirigente del fallecido Nabil Makhlufi y Moktar Belmoktar fue apartado de la dirección del grupo  por Abdelmalek Drukdel.

Un Estado pobre y débil

El Estado maliense se muestra impotente para reconquistar este territorio, donde se han atrincherado los tuaregs que quieren la independencia de Bamako. Occidente, sobre todo Francia, a través de una serie de países africanos, se ha comprometido a liberar el Azawad de los grupos terroristas, pero de momento ha retrasado la intervención militar en la zona, que Estados Unidos no ve con demasiados buenos ojos. Francia considera que la única solución para liberar a este territorio es la intervención  armada, pero otros países europeos creen que esta opción, además de costar mucho dinero –unos 70 millones de euros-, no solucionaría los problemas y podría dar alas a los yihadistas. El MNLA rechaza la intervención militar occidental y africana, y no descarta empuñar las armas contra tropas extranjeras  si éstas invaden el Azawad. Algunos expertos militares creen que las fuerzas invasoras necesitarían unos seis meses para entrenar y tener a punto para la guerra un Ejército de unos 3.000 hombres. Resulta que para echar a los yihadistas del Azawad, los países que tendrían que formar el grueso de las tropas de intervención son Estados africanos muy pobres. Mali, con sus 7.000 militares mal adiestrados y equipados, no se puede plantear ese objetivo en solitario. Los militares mandan en Mali desde el golpe de Estado del pasado mes de marzo, no están dispuestos a ceder el poder a los civiles, y tampoco saben ni pueden resolver los graves problemas del país.