El erotismo cinematográfico levanta ampollas en Marruecos

D.Benjadra-Rabat

El erotismo en el cine provoca el descontento de los sectores más reaccionarios de la sociedad marroquí. En la foto, una escena de la película ‘Femme Ecrite’ del director Lahcen Zinun

Marruecos es un país complejo y contradictorio. Por una parte, la sociedad se moderniza y avanza hacia el futuro, lentamente pero firmemente. Por otra parte, el conservadurismo, que muchas veces va de la mano de la hipocresía y la doble moral, sigue presente en todas las esferas y hace la vida imposible a mucha gente. También a los artistas y creadores de este país, que saben que determinadas cuestiones siguen siendo tabúes. El sexo en el cine es uno de esos tabúes. Una película, ‘Femme Ecrite’ (Mujer Escrita) de Lahcen Zinun, o ‘Mauchouma’, en árabe,  está creando una gran polémica en algunos sectores sociales del país. La película llegó a la gran pantalla el pasado 21 de noviembre, y hasta día de hoy sigue dando que hablar. Los puritanos y los hipócritas de siempre, esas mujeres  y esos hombres reprimidos y tristes que pueblan las calles de nuestras ciudades marroquíes  y odian todo lo que esté relacionado con el cuerpo y el sexo, consideran que la película de Zinun es una “inmoralidad” que va en contra de “los valores islámicos”. Es el cuento de siempre: los que no ven más allá de la punta de la nariz, se leyeron el Corán de carrerilla y sin entender nada y creen que la vida tiene que ser dolor y sufrimiento, consideran que los poderes públicos tendrían que prohibir el filme. ¿Por qué? Pues por la sencilla razón de que algunas escenas son demasiado atrevidas para esas mentes pacatas y enfermas de envidia. La película es la historia de una joven prostituta, interpretada por la actriz marroquí Fatim El Ayachi, que  es asesinada. Lo que no les gusta a los inquisidores marroquíes no es que la prostituta muera en el filme, sino la presencia de escenas eróticas. Los enfermos de la mente de este país no lo pueden admitir, porque piensa que Marruecos tiene que permanecer al margen de la belleza física, del sexo, del placer y de la seducción. Todo es gris y todo es sucio en esas mentes perturbadas de nuestros conservadores locales. Su mirada no aguanta escenas donde se ven mujeres denudas o una pareja haciendo el amor. “El desnudo está presente en la película, pero créame si le digo que no es algo gratuito. Nuestro objetivo no es hacer cualquier cosa o provocar a la gente. Tampoco es la autocensura”, explica Mohamed Sukry, el co-guionista del largometraje.

Reacciones

El gobernante e islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) ha criticado abiertamente la película a través de algunos de sus diputados, según informó el diario socialista Libération. Pero las redes sociales también participan activamente de esta estrategia inquisitorial contra el largometraje de Zinun. Kenza Hajaui  escribe en el portal Artisthick: “La película de Lahcen Zinun es un película tabú: prostitución, incesto, libertad del cuerpo son temas que el realizador aborda con tacto (…). Ahora bien, no estoy segura de que los realizadores hayan hecho un buen uso de ciertas escenas de desnudez”. La actriz Fatim El Ayachi, que trabajó en otra película polémica del director Mohamed Achuar, que fue censurada por ciertas escenas demasiado atrevidas, ha recibido muchas muestras de apoyo y cariño de ciudadanos de a pie que quieen vivir en el siglo XXI.